Día Mundial de la Salud: ¡La salud por encima de las ganancias capitalistas!

07 de abril de 2020.- En el año 1948, se proclamó el 7 de abril como Día Mundial de la Salud atendiendo a la necesidad de crear conciencia sobre las enfermedades mortales mundiales y crear hábitos sanos en las personas. La conmemoración de este día se lleva a cabo desde el año 1950 y anualmente se escoge un tema que esté basado en las necesidades y sugerencias que realizan los Estados miembros.

En ese contexto y, a pesar de que el tema central que ha escogido la OMS este año 2020 es el de exaltar el papel de las profesionales de la enfermería y su heroico rol cumplido en medio de la pandemia del Covid-19, es imposible dejar de lado la develación del sistema capitalista y la manera cómo afectó el detrimento de los sistemas públicos de salud.

Países  del llamado “primer mundo” que por años han hecho alarde de su superioridad imperialista hoy tristemente muestran ciudades como Nueva York, Roma, Madrid o París desbordadas de enfermos y cadáveres. Con sus sistemas de salud colapsados y sus ciudadanos aterrorizados.  Han mostrado la imposibilidad de detectar a tiempo a los infectados, sin personal, ni camas y respiradores suficientes, eligiendo a quién atender y a quién dejar morir.

El primer ministro Boris Jhonson después de negarse a implementar un protocolo para evitar el contagio, privilegiando por la economía capitalista actualmente promueve medidas parciales después que fuera contagiado con el Covid-19.

En Irán el virus avanza sin control, mientras el bloqueo imperialista impide la entrada de insumos imprescindibles para atacar la enfermedad. En la India millones de trabajadores que se han quedado sin empleo y viven en condiciones infrahumanas huyen a pie de las ciudades hacia sus aldeas para tratar de evitar el contagio. Ya existen 186 países afectados y en pocos días más no quedará ninguno sin enfermos y víctimas fatales.

En países como Venezuela, en la que se tomaron medidas a tiempo, como es la cuarentena social, la dura crisis económica le hace cuesta arriba a los amplios sectores empobrecidos poder acatar la cuarentena por la pérdida de su poder adquisitivo a causa del salario cero, o las fallas de servicios tan necesarios como lo es la energía eléctrica, el gas doméstico o el agua. Esto sin contar que millones de trabajadores lumpenproletarizados hoy no pueden percibir los ingresos extras para poder subsisitir.

La pandemia ha puesto de manifiesto que su propagación se debe principalmente  a que los sistemas de salud han sido objeto de una sistemática y profunda desinversión, o directamente  de su absoluta privatización, como es el caso de los Estados Unidos, cuyo gobierno en el desarrollo de esta pandemia ha privilegiado aumentar su gasto militar y la aplicación de sanciones en contra de gobiernos y países que considera adversarios, poniendo en mayor riego a quienes los habitan, mientras muchos de sus propios pobladores mueren desasistidos en la pandemia por esta causa.

Para la fecha del 07 de abril los infectados por el COVID-19 ascienden a más de un millón y los muertos sobrepasan los 50 mil en todo el mundo. Son datos parciales, porque debido a la insuficiencia de pruebas o tests de descarte, así como a   la política de varios gobiernos de no contar las muertes en casas particulares, asilos de ancianos o casos que no se atienden en los hospitales, los cálculos más conservadores hablan de que los contagios pueden superar hasta 10 veces las cifras que se informan y los fallecimientos ser muchísimos más.

Gobiernos como los de Bolsonaro o el centroizquierdista López Obrador,  en un principio minimizaron la pandemia y se negaron a utilizar las cuarentenas para evitar paralizar la economía, hoy cuentan con miles de infectados que pudieron evitarse. En Nicaragua el presidente Daniel Ortega no hace aparición pública desde hace 25 días y no existen medidas de prevención del contagio, mientras en Ecuador los cadáveres se queman en las calles  por cuenta de la población, ante la indiferencia e indolencia mostrada por el presidente Lenín Moreno.

Este 7 de abril Dia Mundial de la salud no se puede dejar de denunciar el carácter inhumano de la burguesía que gobierna, que compromete la salud de la población con la lógica de la ganancia privada. Los datos demuestran que al 1% de la población que controla las economías y los gobiernos, hay que exigirle con nucha fuerza la implementación de un plan de emergencia para socorrer a los enfermos por la pandemia que requieren camas, aparatología y personal. Y eso, para muchos movimientos sociales y corrientes políticas que exigen prioridad para la salud del pueblo, supone unificar todo el sistema de salud, sin compensaciones económicas a los patrones de la salud privada y bajo control social. Además gritar a viva voz que les trabajadores no pueden exponerse al contagio para seguir enriqueciendo a ese 1% de la población mundial, que quiere mantener el sistema productivo, financiero y comercial funcionando para asegurar que no decaigan sus ganancias, aunque para eso tenga que seguirse exponiendo a la gente que les trabaja. Por lo tanto, crece en los sectores de la población más golpeada en los países, la postura de confrontar la política de despidos, suspensiones y rebajas salariales, con la confiscación de fábricas o empresas de capitalistas que se resistan a tales medidas, bajo el control social de los trabajadores y el pueblo. Otro reclamo importante es el cese de pago de deudas externas y que los recursos sean destinados al tratamiento de la pandemia, frente a lo que ya vemos al menos medidas parciales de diferimiento de pagos en algunos países, pedidos de condonación e incluso de suspensión unilateral del pago de las deudas.

Hoy, más que nunca, se devela que de esta realidad son responsables los distintos gobiernos capitalistas y los partidos políticos que se han turnado en el poder durante décadas a su servicio. Todos, sin excepción, han priorizado las ganancias de un puñado cada vez más reducido de superexplotadores sobre la vida y la naturaleza, exponiendo al mundo entero a terribles amenazas.  Por ello en las respuestas de les trabajadores y de los pueblos toma más fuerza la autoorganización en base a formas de organización democráticas en cada lugar de trabajo, estudio o barrio en los distintos lugares del Mundo y propagarlas tanto o más que el propio Covid-19.

Entre esas formas de autoorganización está la comunicación popular, comunitaria, libre y alternativa, para poder confrontar y aportar información independiente sobre los hechos y elementos de juicio frente a las manipulaciones y cercos mediáticos del aparataje de los grandes medios de comunicación capitalista y de los estados. La comunicación popular, aalternativa, libre e independiente, justo en estos momentos, es fundamental para contribuir a combatir la pandemia y para proyectar la voz, las propuestas, las iniciativas, la contraloría social y la participación soberana de los más expuestos, a pesar de las limitarciones de la cuarentena, con el fin de vigilar y denunciar los abusos de los inescrupulosos de la economía y de los gobierno.

En esta visión se inscribe Aporrea. Porque... en el Día Mundial de la Salud, nuestra lucha como trabajadores, trabajadoras y habitantes de los sectores populares de Venezuela y de todo el mundo, es por garantizar que la salud de todos y todas esté por delante de las ganancias de los ricos y poderosos que distorsionan la vida en nuestro planeta.



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