El buen café…sus morocotas y los kateyes del indio de Bujay

En la Venezuela agroexportadora a mediados del siglo XIX ,el café criollo ocupaba los anaqueles de los mercados Norteamericanos, Inglaterra y Europa, los volúmenes de exportación representaban ocupar el tercer país del mundo en producción de la aromática bellota, iniciada su siembra por el Sacerdote Mohedano en la hacienda de Chacao de Don Bartolomé Blandin a finales del siglo XVIII en la ciudad de los techos rojos, ante la dificultad económica de la naciente Republica Soberana con los escombros de la guerra independista, surge el cultivo del café como la actividad económica promisora a partir de su nacimiento en 1830 como Republica, los cafetos se expanden a todo el territorio nacional, gozando de gran adaptabilidad a los suelos de valles y montañas.

La carencia de una moneda nacional desde el desprendimiento en 1830 de la Gran Colombia, las inexistentes instituciones financieras que avalaran los intercambios comerciales de exportación que partían desde los puertos de Maracaibo Cabello, La Guaira. Los comerciantes exportadores para cancelar los compromisos de los miles de quintales de café a los agricultores, prefirieron la moneda del país mayor consumidor de café para su intercambio comercial, la moneda de las dos águilas acuñada en un peso de una onza de oro puro de veintiún quilates, rotulado con un valor de veinte dólares americanos, bautizada como’’’ la Morocota ‘’’por el Presidente José Tadeo Monagas al compararla con el pescado de forma redondeada el morocoto que le recordara su niñez en la tierra oriental

La actividad de la siembra del café dio origen a un nuevo hombre venezolano, el caficultor, abierto de pensamiento en su visión de progreso ,conservador en lo político al constituir partidos que afianzaran el caudillismo regional y arraigado a la actividad agrícola con un manejo excepcional de las labores, la cosecha, secado y selección de los granos de alta calidad, constituyendo una actividad económica prospera ,modelando una cultura de los mejores, las mejores cosechas, los mejores cafés, al igual que fundan organizaciones asociativas para compartir las experiencias y los avances en la producción, tecnifica las labores agronómicas del mantenimiento , cosecha , recolección , secado y trillado, permitiendo el empleo directo, permanente todo el año de la totalidad de la mano de obra de las poblaciones asentadas en el pie de monte andino de los estados Táchira, Mérida, Trujillo, Barinas, Portuguesa y Lara.

La prosperidad del cultivo del café llego a finales del siglo XIX, la cultura del ser los mejores, elevo el nivel de vida de todos a todos los pueblos del pie del monte andino, generando empleo, buenos salarios, mejorando el ornato, la salud de su población, la construcción de extraordinarias viviendas, casonas solariegas de tapiales, techos de madera, cubiertas de teja criolla, la construcción de extraordinarios templos o iglesias católicas, el establecimiento de tiendas con los bienes y servicios traídas de las ciudades europeas, el andino impuso el liquiliqui como la moda del buen vestir ,sus mujeres con sus vestidos modernos y perfumadas, la construcción de acueductos, calles empedradas y mejoramiento de los caminos reales que comunican sus regiones, se fortalecieron las instituciones educativas , el crecimiento de la universidad de Mérida además del derecho y filosofía con nuevas profesiones como medicina, odontología, ingeniería de ciencias físicas y matemáticas.

La prosperidad de los campos y pueblos de pie de monte andino ilumino como noticia de esperanza a otros los pueblos del mundo, quienes padecían altas dificultades económicas para el sustento alimentario de su población, a partir de 1860 desde la isla de Elba en el mar Tirreno de la Republica de Italia, la isla que acogió a Napoleón Bonaparte en su exilio en 1814, llegaron a nuestras tierras centenares de familias, desembarcando en los pequeños puertos del sur del lago de Maracaibo como Gibraltar y la Ceiba, familias solo con niños en brazos incorporándose integralmente a la sociedad y asumiendo la nueva patria y prestar el servicio de la nación fueron cobijados en las tierras de las bellas ciudades y pueblos cultivadores del buen café , como San Cristóbal, Rubio, Capacho, La Grita. Mérida, Tovar, las Virtudes, Tabay, Bailadores, Trujillo, Bocono, Jajo, la Quebrada, San lázaro, Santa Ana, Campo Elías. Niquitao, Biscucuy, Chabasquen, Guárico, Humocaros, Anzoátegui, Calderas de Barinas Altamira de Cáceres

El café también trajo el ferrocarril como sistema de transporte en la últimas dos décadas del siglo XIX. Venezuela construyo primero sus ferrocarriles mucho antes que las grandes regiones de los Estados Unidos, países europeos o países como Argentina y Brasil, trazo e instalo doscientos cincuenta y dos kilómetros de vías férreas que fueron construidas en cinco años mediante concesiones otorgadas a empresas de capitales privados foráneos y criollos que se asociaran en la construcción de tres vías férreas. En Trujillo el ferrocarril La Ceiba. Motatan 86 kilómetros, el gran ferrocarril del Táchira 109 kilómetros desde el puerto fluvial de Encontrados hasta la población de la Fría y el ferrocarril del Santa Bárbara El Vigía- de 60 kilómetros, toda la red ferrocarrilera era para el trasporte del verdadero oro negro.

Mario Briceño Iragorry en su libro Alegría de la tierra publicado en 1952 en el artículo titulado. La muerte de los kateyes, nos refiere cuando era gobernador encargado del estado Trujillo, en el año 1927 inspeccionando la carretera Trujillo Bocono, al encontrase un indio de Bujay en la Cristalina, (Solemos llamar indios a los mestizos que habitan las cumbres andinas).Lo anime a que me hablase cuando me referí a que ellos deberían estar muy alegres por el avance del camino, me dijo, con palabras que no entendí ..’’’’Anda mi don, este año ya no tendremos ni la papita ni el maicito’’’’.Para explicar la causa ,me agrego ‘’’’Los automóviles espantan los kateyes’’’, Yo completamente en Babia, le pedí que me tradujese todo aquello, y supe lo que entonces no entendí en todo su espantoso simbolismo. Los kateyes eran los dioses protectores de la agricultura aborigen. Los kateyes y los Momoies que cuidan nuestra vieja agricultura murieron encandilados por la fuerte luz de los automóviles. Tenía razón el indio. Bajemos un poco las luces para no apagar otros valores mayores.

Transcurrido más de un siglo de la aparición del petróleo, con la cuentas de la Dra. Pascualina Curcio, denuncia en su artículo ANTOLOGIA DE PROPUESTAS ECONOMICAS, desde la nacionalización en 1976 hasta el 2018, la nación ha recibido los últimos 42 años, la fabulosa y astronómica cifra de de un millón cuatrocientos mil millones de dólares 1.400.000.000.000 $, cifra que cuesta entenderla en la magnitud de la riqueza que el país ha producido en su renta petrolera y que fue saqueado por conductas antinacionales ,hoy solo cuenta en las arcas o bóvedas del Banco Central de Venezuela y reservas internacionales seis mil millones de dólares 6.000.000.000$, de los cuales no pueden disponer producto de las medidas coercitivas de los países de los EEUU y Europa, agregamos una deuda pública de ciento cincuenta mil millones de dólares150.000.000.000$ actualmente recibimos apenas unos ingresos anules que apenas llegan a los cuatrocientos millones de dólares 400.000.000 $,.en más de un siglo no se construyó un metro de línea férrea para estar operativa en el trasporte de la producción agrícola del país

La condición social, económica y política del venezolano, es lamentable, hoy nos encontramos con salario básico mensual de menos de un dólar, su relación es inverosímil es menor al costo la manutención alimentaria de un esclavo, para mantenerlo saludable y que pueda ejercer sus labores cotidianas de la esclavitud dispuestas en la época de la colonia y que llego su vigencia hasta el año1840, hoy Venezuela es un país en ruinas no producto de ninguna guerra económica. Si no por la malversación de los recursos financieros de gobernantes corruptos, la fuga de capitales, las dos terceras partes de las familias más de veinte millones de sus habitantes no pueden adquirir la cesta alimentaria que tiene un costo de doscientos sesenta dólares mensuales, la maneras y formas de las prácticas políticas ya no ocultan al pretender manipular un venezolano para que acuda a participar en próximo proceso electoral, es una acción ruin , vergonzante, el pretender manipular con el hambre que padecen la población, siendo responsable de su hambruna los mismos que le arrojan un pedazo de embutido.

Mario Briceño Iragorry, señala en su reflexión con el encuentro con el indio de Bujay en la carretera Trujillo Bocono en el año 1927. La razón de la crisis estuvo en que los dueños del dinero internacional necesitaban cambiarnos nuestras divisas por artículos que venían arruinar los valores de la economía vernácula. Doce años después de mi charla con el indio de la Cristalina, yo desayunaba en Bocono, antiguo emporio de Trujillo, con Corn Flakes y queso Kraft. Tengo la seguridad de que, en un próximo viaje a mi tierra nativa, me servirán un plato de las arvejas americanas que hoy importa el comercio de Maracaibo, para balancear la falla del fruto.

Hoy nos corresponde volver la mirada sobre los hombres del café, quienes construyeron sus bellos pueblos al pie del monte andino, pueblos que, en ciento setenta años, se mantiene como testigos de una época de esplendor, volver a la visión de hacer del café y la agricultura los nuevos productos de exportación, siempre que todos los venezolanos hayan probado en su amanecer mañanero un buen café con su desayuno de arepas de maíz nacional, por ello el pensamiento vigente del Maestro trujillano Mario Briceño Iragorry al conversar con el el Indio Bujay .NO LO ENTENDI ENTONCES, PERO LA REALIDAD ME HA ILUMINADO A POSTERIOR LA MIRADA



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Alirio Rangel Díaz

Ingeniero Agrícola. Agricultor

 aliriorangel1959@gmail.com

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