Guerra de cuarta generación en Venezuela, activa: ¡Sigilosa y agresiva!

En esta significativa época decembrina, se encuadra a la perfección la estrategia que va directo al inconsciente colectivo para sembrar el terror, la desesperanza, la frustración, la depresión, inseguridad y el miedo permanente, como bases fundamentales para desarmar a una nación y a su pueblo como sustento para proceder a la fase directa de la invasión y el saqueo. Ejemplos sobran, podría citar el de Siria, aún inconcluso, por los elementos comunes compartidos en el accionar y proceder del imperialismo agresor, hacia los pueblos que se han rebelado a su designio de neo-esclavización y saqueo de recursos naturales estratégicos.

El pronóstico declarado ampliamente por los fascistas Diego Arria y María Corina Machado de reciente data por las redes sociales, se viene cumpliendo paso a paso: para señalar sólo algunos puntos focales debemos citar el sabotaje al gasoducto en Nueva Esparta, Margarita que afectó el sistema eléctrico, el servicio de gas en todos sus ámbitos y en general la vida cotidiana de la isla, induciendo de paso al saqueo y la desesperación; igualmente en el Estado Zulia, cuyas altas temperaturas requieren el uso indispensable del aire acondicionado para toda la población, es altamente vulnerable con lo relativo a la electricidad y por allí han atacado, junto a la siembra del paramilitarismo; en el Estado Vargas de pronto se quemaron los motores de varias plantas de tratamiento, en zonas estratégicas turísticas, provocando el desagüe de las aguas servidas como un río crecido, entre otras dificultades, y especialmente la explosión de Transformadores en el Estado Miranda, afectando sectores masivos urbanizaciones de significativa población, en los altos mirandinos. Se trata de crear ambientes de guerra, caos y desgobierno que favorecen esa siembra de estados psicológicos de derrota e inacción.

Cito sólo algunos, porque enseguida estos sucesos se acompañan de una explosión mediática y especialmente por las redes sociales, acompañadas de otro tema como la siembra de pánico ante modalidades de robo al estilo de las mejores películas de terror, que inducen a la inmovilización física y psicológica a partir de las seis de la tarde, incluso en sectores relativamente tranquilos, a diferencia de otros donde se han sembrado temibles bandas armadas, especialmente hacia el interior del país y zonas rurales, dignos ejemplos de paramilitarismo descarado.

Nada de eso es casual, y aun considerando las fallas y desaciertos del gobierno y de los funcionarios públicos, lo que predomina es UN PLAN MAESTRO para controlar nuestros cerebros y nuestra emocionalidad hasta sembrarnos el caos psicológico total, que favorece la indefección y bloquea la actitud rebelde de los pueblos y su natural defensa ante la llegada directa de los invasores, parecido al repetido capítulo de una novela histórica, que tiene similares resultados en los pueblos atacados como quien va adormeciendo una presa hasta darle el zarpazo final.

Penetrados e infiltrados como estamos, el imperio tiene conocimiento pleno de nuestras debilidades y aplica sus fórmulas mágicas guerreristas para contaminarnos y debilitarnos con la paciencia del cazador, sólo que cada presa tiene características distintas, y no siempre el plan les resulta de la misma manera. Allí entra en juego la fortaleza de la formación ideológica y política de los pueblos que se niegan a ser esclavizados, el hecho de aferrarse al ejemplo glorioso de nuestros guerreros indígenas, de nuestros libertadores en las batallas contra el imperio español y de numerosos pueblos del mundo como Vietnam, donde ha vencido el arrojo patriótico por encima de la codicia y agresión de los invasores, y que hoy brillan en esta fase superior del imperialismo unipolar en su fase más agresiva: la de su decadencia.

El mundo va hacia un cambio imparable, ellos lo saben y están dispuestos a llevarse por el medio sin disimulo, a todo el que le estorbe. Sólo los pueblos unidos podrán dar la batalla por su preservación. Sirvan estas vivencias para que el clarín de la patria despierte las conciencias, en el caos el dinero y el lujo nada valen, los cargos burocráticos y el poder se vuelven sal y agua, UNIDAD, LUCHA, BATALLA Y VICTORIA NO SON GENERALIDADES HUECAS, es la orden del Comandante Supremo de organizarnos en todos los espacios, especialmente en el de la conciencia, para de una vez arrancar de raíz la propia mala hierba del burocratismo y el abuso de poder. Se trata de la Patria, de la vida o la muerte, de salvar la herencia de nuestros libertadores, de proteger la digna herencia de nuestro Comandante eterno para las futuras generaciones.

Plan maestro en marcha: ALERTA!

Karote28@yahoo.es



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