¿Qué tal si Maduro llama a revocatorio?

Ayer escuché decir a alguien, más o menos, que la estrategia de los enemigos del gobierno era achicharrarlo. Eso, a uno no le sorprende, porque estamos convencidos, lo hemos escrito, que las fuerzas imperialistas y sus aliados más cercanos, los embebidos de sus íntimas y totales aspiraciones, no se quedan ni recrean sólo en salir de Maduro. Su objeto es borrar de la mente colectiva todo lo que ha significado el chavismo, que pasa por reducir a cenizas al Psuv y dispersar todas las fuerzas que Chávez, con su magia, logró unificar. Aquel torrente antiimperialista y unificador de los latinoamericanos, aquella "espada de Bolívar que camina" por nuestro continente deben perecer. Para ese propósito no les sirve un referendo revocatorio que saque ahora a Maduro del gobierno y en buena medida mantenga las fuerzas del cambio relativamente intactas. Eso no niega que ciertos sectores de la oposición, por distintos motivos, que ahora no vamos a ventilar, hablen de esa posibilidad y hasta desarrollen tareas con ese fin.

Macri, en la Argentina no ocultó sus planes. En el curso de su campaña dijo lo que ahora está haciendo. Es decir, advirtió a los electores lo que sería su política y pese eso, la popularidad del ahora residente de la Casa Rosada, ha caído casi estrepitosamente. Su mensaje, sin ambages, advirtió sobre la reducción del gasto, nómina de trabajadores en el sector público, aumento de los precios en los servicios, una nueva política de precios que significa eliminar todo aquello no sea del agrado de los productores y favorezca la acumulación, etc., y, al llegar al gobierno, comenzó a cumplir lo prometido. Si su popularidad o respaldo electoral ha disminuido, quizás se deba a que una buena parte del universo no captó lo que aquel discurso significaba y pesó más en su decisión las incomodidades que sufría cuando gobernaba Cristina Fernández. Por supuesto no es ajeno a todo eso la avalancha de los medios de comunicación masivos en mayor medida privados desatados a demonizar las políticas de la ex presidenta.

El pueblo venezolano vivió una experiencia importante que pudiera hasta llevarle a uno decir, de manera figurada, que se instaló en sus genes. El caracazo, aquel fenómeno como telúrico, fue la respuesta a un paquetazo neoliberal, aplicado cuando el pueblo esperaba que con CAP, volviese "la Venezuela saudita", "la gran Venezuela", después de dos períodos de crisis y dificultades, de devaluaciones drásticas. La vuelta de CAP, su mensaje esperanzador, el sueño del regreso del "tá barato dame dos", se hizo sobre una montaña de votos de aproximadamente del 65 % de los votantes. "La Aclamación" se llamó a aquel acto donde el de Rubio volvió a Miraflores. No obstante, pocos meses después, se produjo aquel acontecimiento espontáneo, sin dirección alguna, que sorprendió a tirios y troyanos y en días acabó con la popularidad de Pérez y hasta con su viejo partido AD.

Lo acontecido en Chile, las prácticas en el asunto económico que en mucho se parecen a las que ahora aquí se aplican, aunados a otros problemas que tampoco vamos a tocar por razones de espacio, condujeron al golpe de Estado. Las prácticas represivas, de horror del régimen, llevaron a reducir al mínimo lo que significó Salvador Allende y su proyecto de socialismo democrático. Tanto que hoy, hasta su propia hija, Isabel Allende, del mismo nombre de la escritora de "La Casa de los Espíritus", forma parte de quienes desde Chile, dentro del partido socialista, el de Don Chicho, lanzan dardos contra el gobierno venezolano. El Partido Socialista es, al parecer, un espacio dominado por la derecha.

Lo que uno ve y experimenta en la calle, como la inflación crece desmesuradamente y todo el mundo ignora lo que el gobierno dispone "para proteger al consumidor", que más bien parece surtir efectos contrarios, unos motores que "prenden" en el lenguaje oficial pero en lo inmediato no producen efecto alguno, conduce a pensar que la estrategia de "achicharrar al chavismo", achicharrando al pueblo consumidor, se encamina al éxito.

De acuerdo como funciona la economía toda, incluso en el marco del capitalismo mundial sometido a una respetable recesión, lo que incide en los precios del petróleo, la estrategia trazada por el gobierno de Maduro de romper lanzas contra el rentismo, lo que es bueno, sólo que se percibió como con demasiado retardo, las bondades que esperamos son a plazo muy largo, sobre todo si tomamos en cuenta los apremios de la gente toda, los retos de la política, como la próxima, muy próxima, elección de gobernadores.

La dirección del chavismo además de prender esos 15 motores, que anuncia haber prendido, también debe prender las luces y mirar adelante y a los lados con suma claridad. Es tarea fundamental preservar al chavismo. No permitir que aquí se reproduzca lo que pasó en Chile, donde hasta el partido del mártir revolucionario se pasó para la derecha. No es necesario para eso suceda se dé un golpe de Estado sino que basta con que el chavismo pague todas las cuentas de un estado de cosas en buena medida derivado de la crisis mundial del capitalismo y las marramuncias de la derecha, sus agentes políticos y económicos y que en lo inmediato el gobierno no puede revertir.

Para evitar que la derecha nacional e internacional "achicharre al chavismo", hace falta remontar hasta casi drásticamente las tendencias de la economía que, según los voceros del gobierno, su palabra vaya por delante, las determina la acción opositora política, empresarial y capitalista. Las cifras que uno conoce, además de los que sucede a diario en la calle con los precios, las predicciones de quienes manejan la distribución de mercancías, no sirven para uno alentarse.

La oposición no tiene a mano otro recetario que el que Macri aplica ahora en Argentina y aquí desencadenó el caracazo, que como dije, está como metido en los genes del nacional, por lo que la aquella oculta sus intenciones y hasta el gobierno vaciló y sigue vacilando en el asunto de la gasolina, aunque desde atrás, de los inicios de Chávez nos aumentaron el IVA. Por eso, la tendencia es esa, achicharrar al chavismo, obligar al gobierno que tome las medidas por ellos, generar más y más descontento hasta lograr que esto reviente.

¿Qué debe hacer el gobierno o el chavismo todo? ¿Esperar que esos motores prendan, cuyos efectos como el gobierno mismo admite es a mediano o largo plazo? ¿Hasta dónde, mientras tanto llega su margen de maniobra? ¿Hasta dónde alcanza la capacidad de aguante del venezolano donde lo que llamábamos clase media está fundida y debe hacer serios sacrificios para medio comer? ¿Por qué el gobierno y sus vanguardias así como definen ellos solos, en pequeños cenáculos sus estrategias, no optan por hacer un movimiento que ponga el drama en manos de todos?

Ahora someto a la discusión la idea que sea el gobierno quien tome la iniciativa de llamar a referendo sobre la figura presidencial. Lo hago porque creo que en el más alto nivel de la derecha venezolana, la estrategia es el achicharramiento y eso todavía espera. Si Maduro gana ese referendo, opción que esperan muchos de ambos lados, se fortalece y abren nuevas posibilidades. Si lo pierde, en todo caso será respaldado por una fuerte votación que acompañaría a las vanguardias revolucionarias a nuevas y venideras luchas. Además sería para el presidente una salida honrosa y respetable. Si se teme perder, debe pensarse que las próximas elecciones de gobernadores pudieran complicarle más el cuadro al actual gobierno. En todo caso, si el soberano se pronuncia por cualquier opción, es su derecho constitucional.

Por supuesto, nada de esto tiene validez, si en los altos mandos se manejan cifras, escenarios imposibles de imaginar por los seres comunes y corrientes como uno que además de carecer de información, no tiene mapas, claves secretas ni santos y señas.

Nuestra humilde aspiración es que esto se discuta y quienes discrepen nos den razones para rectificar si eso fuese posible y necesario. No hace falta insultos que nada aclaran y además no aumentarán el currículo y la estima de quienes los pronuncien.

Lo prioritario, para quien esto escribe, es que no se dé aquí, el lamentable cuadro chileno.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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