SINAFUM, Contrato Colectivo y la Escuela Bolivariana

La reciente firma del contrato colectivo nos brinda una excelente oportunidad para, a partir de ella, hablar de la condición social de todos los docentes, pues, el contrato social de los educadores es imposible sin que todos los docentes disfruten de los beneficios contractuales entre el Ministerio del Poder Popular para la Educación y todos sus docentes.

El contrato colectivo debe concebirse como una responsabilidad permanente, que exige mucho cuidado, abnegación y disciplina. La indiferencia lo gasta y la violencia lo destruye. Para mantener vivo el contrato colectivo, y poder superar las dificultades y conflictos que sin duda vendrán, es muy importante cuidar los detalles; mantener el buen sentido de la oportunidad para satisfacer las necesidades de todos; ser muy comprensivo con los cansancios, problemas y preocupaciones del otro; cuidarse reflexivamente para poder ser una ofrenda más agradable; evitar todo lo que desagrada a los docentes; escuchar con atención y comunicarse siempre; alabar lo que hace bien o le cae bien (calidad de vida, salario justo, atención inmediata en seguridad social, ser un buen servidor público, otras); ser honesto y muy sincero en el plano de los asuntos laborales; aceptar la formación cultural del otro; evitar la rutina y la monotonía en todo, también y especialmente, en las reivindicaciones sociales. Para que los educadores nos mantengamos unidos, es importante que disfrutemos de mejor calidad de vida, sólo así será un medio de unión y no de separación, de educadores de primera y educadores de segunda

La contratación colectiva justa siempre es fecunda porque produce ilusiones, sueños, metas, entrega a los demás. En tal sentido, los Educadores de las Escuelas Bolivarianas deben tener, también, un salario justo, que irradie no sólo el beneficio de las responsabilidades de los y las educadoras, sino también, de toda su familia. Una contratación colectiva que tan solo sirva a unos y no a otros produce exclusión social, discriminación y segregación social, una contratación colectiva que viva encerrada en sí misma, pendiente sólo de un sector, se agudiza y se contradice asimismo; se construye sin ojos, oídos y manos para los demás, no está alimentada por un verdadero amor. Las y los docentes de la Escuelas Bolivarianas deben concebirse como una comunidad de personas que tratan de vivir un ideal común de justicia y solidaridad y se esfuerzan en avanzar hacia él. Lo mejor que pueden hacer los y las docentes por sus estudiantes es enseñarles a ser sensibles ante el sufrimiento de los demás, generosos y muy solidarios; es decir, a que elijan el amor como proyecto de vida, a que vivan amando en todo, y no sean egoístas ni dependientes de los demás.

Hoy existe un gran debate nacional sobre el contrato colectivo firmado por las federaciones y sindicatos nacionales; El Sindicato de la Fuerza Unitaria Magisterial (SINAFUM), Logró un consenso en base a nuestra propuesta de contratación colectiva, en la cual, todas las federaciones se adscribieron o suscribieron a nuestra propuesta; nosotros propusimos la discusión integral de la contratación colectiva; sin embargo, los representantes del gobierno sugirieron, que no nos metiéramos con los docentes de Las Escuelas Bolivarianas, pues, ellos resolverían el asunto salarial y curricular, respectivamente. El Gobierno considera que el proyecto está en una fase de experimentación. Así, lo asumimos en el campo de las políticas públicas de educación. Nosotros Defendemos la salarización del “Bono Bolivariano” y sus docentes lo consideran viable, en la perspectiva de mejorar la seguridad social de los docentes de las Escuelas Bolivarianas. SINAFUM, en la persona de su presidente, el Profesor Orlando Pérez Oropeza, lo ha informado de manera, pública y notoria “La educación enfrenta una profunda crisis de credibilidad derivada de su crisis estructural, particularmente acentuada a partir del estallido social, en 1982, del problema de la deuda externa. El actual escenario mundial, dominado por el neoliberalismo que impone el crecimiento económico a ultranza y la globalización que ensancha el abismo entre países pobres y países ricos como único camino hacia el desarrollo, se convierte en un serio obstáculo para el verdadero fin humanista de la educación”, esta dramática situación que ha ampliado las desigualdades sociales producto de las salvajes políticas de ajuste macroeconómico impuestas por los organismos multilaterales, profundiza en los grupos sociales más vulnerables, su incapacidad para hacer efectivo el acceso a una educación popular de calidad para todas y todos.

La Directiva Nacional del sindicato SINAFUM y su presidente, reflexionan que existe un sector de educadores que no han sido tratados de manera justa y, por tal razón, tienen el derecho de enfadarse o disgustarse. Hay una especie de complejo de inferioridad con respecto a ellos que está haciendo mucho daño a la sociedad y a sus familias. Una persona no valorada es una persona no exigida. Uno puede dar lo mejor de sí cuando es exigido. Lo peor que podemos hacer por los y las educadoras es no exigirles, pues, crecerán caprichosos, sin voluntad, y serán personas que ocasionarán luego, mucho sufrimiento y muchos daños.

SINAFUM, considera desde una profunda reflexión, que la exigencia debe estar acompañada de una gran comprensión y sobre todo, del ejemplo. Es urgente y necesario mejorar y aumentar el bono bolivariano a los docentes de las Escuela Bolivarianas. Por tanto, unos educadores/as tratados con minusvalía, aprenden a pensar en casa que los vecinos son amigos o enemigos; que los niños y las niñas merecen o no el mismo respeto; que hay que despreciar o aceptar a los que no son de la misma raza, clase social o religión. Aprenden a tratarse a gritos o con delicadeza; a golpear o abrazar; a colaborar en las tareas de la casa o a dejárselo todo a las mamás o a las mujeres; a odiar la mentira o a mentir con naturalidad; a sentir como propios los problemas y necesidades de los demás o a vivir de espaldas a ellos… No olvidemos nunca que los/as educadores son modelos para nuestros hijos, y que estos harán lo que vean hacer a ellos, no lo que les digan que hagan.

SINAFUM, fomenta y promueve el aumento del bono bolivariano y en tal sentido, ante el desfase entre la concepción educativa, el desarrollo de la educación, las necesidades planteadas y las exigencias del proceso revolucionario, que vive nuestra nación, debe ayudarnos a replantear hoy de un modo muy especial, el proyecto de las “Escuelas Bolivarianas”, y asumir responsablemente el papel que le corresponde a cada uno de nosotros, para que la educación se transforme, lo más inmediato posible, y se hagan de nuevas concepciones pedagógicas y didácticas, para el logro de valores, de conocimientos y destrezas en el continuo del proceso educativo, consustanciales con las necesidades básicas y reales del individuo y la sociedad Venezolana, para enfrentar los retos actuales que presentan los problemas culturales derivados desde la perspectivas tecnológica, científica, ecológica y humanística, rumbo a la construcción del socialismo.

*Profesor, secretario nacional de asuntos laborales.


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