Mucho se ha comentado y especulado sobre el virtual triunfo del candidato
demócrata en las próximas elecciones presidenciales en los Estados
Unidos. Se argumenta como una esperanza de cambios el hecho de
que se elija en el corazón del gigante el norte, un presidente de rasgos
negroides, afro descendiente. Barak Obama, para muchos norteamericanos
y pueblos del mundo pudiera tener una visión muy diferente en las relaciones
internacionales, la actuación y filosofía respecto del actual mandatario
George Bush, que demás es de las filas del Partido Republicano y está
ligado a la CIA, aparato de inteligencia estadounidense de la que su
padre fue director. El solo hecho de triunfar por primera vez un candidato
que hasta en el nombre se impregna la cultura africana, es un paso indicativo,
de que está surgiendo una mentalidad nueva en los ciudadanos que forman
parte del imperio más poderoso de todos los tiempos. Es un clamor del
mundo entero, que vuelva la paz, que se deje libre a los habitantes
de Irak para decidir su propio destino, pues ya son cinco años de invasión
de ese territorio árabe, de unas fuerzas multinacionales dirigidas
por Estados Unidos con el argumento de poseer el gobierno del derrocado
y muerto Sadam Hussein, unas armas biológicas que nunca existieron
y solo constituyó la justificación para el control y dominio de la
producción petrolera en el Medio Oriente. Igualmente, pasa con
Afganistán luego de la destrucción de las torres gemelas en Nueva
Cork, país invadido y descalificado por los medios recomunicación
internacionales como terroristas. Ahora se trazó el plan de acabar
con la revolución bolivariana dirigida por el presidente Hugo Chávez
Frías, acusándolo de dictador, tener contacto con la guerrilla colombiana
(FARC) y así cientos de acusaciones falsas que mantienen en tensión
a América Latina respecto a los movimientos del gobierno de los Estados
Unidos.
Hasta ahora, el discurso del candidato Obama, no condena en ninguna
circunstancia la violación de los derechos humanos y de las leyes internacionales
con la invasión a Irak y por otro lado afirma que el bloqueo contra
la República de Cuba se va a mantener ¿estrategia para obtener votos
de los conservadores? Una vez conocidos los argumentos de este demócrata,
las esperanzas del cambio estadounidense hacia el resto del mundo se
han ido esfumando y aparece de nuevo el fantasma de la continuación
de la violencia y la crueldad hacia el sur, muchos pensamos que el final
de la acción de Israel contra Palestina y el Líbano sería
un elemento de primer orden en la agenda de Obama en caso de resultar
electo presidente. Entonces, no se pude hacer una relación proporcional
directa entre el color de la piel y la gestión presidencial mas humana
y justa, esto es una posición simplista y subjetiva. Las ideas definen
la política, el origen de clase o rasgos étnicos están en segundo
plano. Si tenemos un nuevo Bush, Nixon, Clinton o un Kennedy de color,
seguirá la guerra que ya no es fría, hay fuego y bien cerrado en varias
partes de la tierra. El ejemplo de Condolezza Rice con piel bien oscura
y mano derecha de Bush, viaja a los pueblos invadidos para asegurar
que estén bien sometidos y viene a Latinoamérica para dividirnos y
tratar de debilitar el camino de la nueva independencia.
En Casi todo el planeta se celebraría la salida del genocida George
Bush, esto es indudable, el representa la más oscura y cruel gestión
del imperio yanky, pero pregunto ¿quién lo sustituye? ¿Un presidente
igual o peor? Amanecerá y veremos. Lo que recomendaría es no crearse
falsas expectativas para los que optamos por la paz, libertad e igualdad
a todos los seres humanos. Por lo pronto contribuir de alguna manera
a fortalecer la conciencia de transformación social y el cambio de
estructuras, hacia una nueva forma vida bajo paradigmas de soberanía,
es la tarea fundamental.
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