Pueblo y Chávez

Urachiche combativo rodilla en tierra reitera su compromiso con el legado del Comandante

El pueblo combatido de Urachiche reiteró su compromiso con el Legado del Comandante Hugo Chávez

El pueblo combatido de Urachiche reiteró su compromiso con el Legado del Comandante Hugo Chávez

Credito: Alexander Linárez

(Urachiche 7-3-2013).- "No te despedimos, Comandante Hugo Chávez, porque no existe partida". Con esta altanera, encendida y cierta frase, el pueblo de Urachiche, en Yaracuy,  rindió este miércoles un sentido homenaje al Presidente de la Nación, quien abandonara su condición mortal la tarde de este 5 de marzo, en horas de la tarde.

 Concentrados en la plaza principal del tricenenario y combativo municipio, y al lado de la estatua pedestre del Libertador Simón Bolivar, colectivos como el Argimiro Gabaldon, Che Guevará, Movimiento Campesino Jirajara, Misiones Sociales, mujeres, estudiantes y pueblo en general, siguieron paso a paso las exequias del Líder Bolivariano transmitidas en cadena nacional de radio y televisión.

Consignas, poemas y profundo sentimiento caracterizaron esta  expresión popular por el hombre que se fundió con su pueblo hasta el infinito.


Pueblo y Chávez


Los presentes reiteraron el compromiso con el proyecto bolivariano plasmado por el mismo Comandante Hugo Chávez, en el Plan de la Patria 2013-2019, y aseguraron que "hoy más que nunca hay que avanzar en la profundización revolucionaria, por la construcción de esa sociedad socialista descubierta ante los ojos del pueblo por nuestro Presidente"

 
"No nos ha abandonado nuestro hermano y camarada Chávez. Trascendió y se inmortalizó en nuestros corazones, en nuestras almas. Ahora más que nunca podemos decir: Pueblo y Chavez y viceversa", puntualizaron. 
 
A continuación, poema del pueblo urachicheno al Comandante Chávez.

 

Crepitar

 

No te despido, Comandante,

porque no existe partida,

sólo flujos violetas

y septentrionales,

un lirio del verano oculto

en el vientre de donde una vez emergiste

para más temprano que tarde

levantar tu tallo nuevamente al sol.

 

No levanto mi palma, Camarada,

pues los adioses deben diluirse

a donde van a parar todas las aguas,

alzo mi puño

-izquierdo porque así lo restableciste-

para moler esta rabia y exparcirla

en compromiso ante el juramento

que contigo asumi.

 

Ayer vi caer

la solitaria hoja del Saman de Guere,

pero detrás de ella millones brotaron

haciendo que el sol veranero de marzo

en su tarde no muriera.

 

Si estos vientos y sus sopores

hicieron crepitar las horas

-así lo se-

es porque estas reiterando, Hermano,

que sólo has trascendido y ascendido,

te has liberado de tu carcasa de cueros y huesos

para consolidarte en lo que ya te habías convertido.

 

¡Chávez somos todos!


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