La oposición se puso seria

A solicitud del presidente Chávez con toda la humildad del mundo y en cadena nacional: ha logrado que, la oposición venezolana, al fin lo entendiera y se pusiera seria con una seriedad que ahora dan ganas de reír de sufrimiento que al unísono de su comportamiento en que se le verá en lo por venir, languidecerá de por sí de emoción política y, en la resequedad de su atención han decidido no actuar a la ligera y, sus actos serán sin efusión de contaminación ni de determinación ofensiva en lo personal y desactivarán toda la programación que tenga por objetivo dañar a Venezuela delante de instituciones internacionales que, generalmente son financiadas por el imperio yanqui.

Y en esa tribulación casi espontánea van en busca del camino perdido dentro del tiempo que los ha dejado a la intemperie del poder que se les fue de las manos por seis años más, los que serán más que suficientes, para echar un camaroncito de capacitación y razonamientos y, de comenzar a pensar en serio con la responsabilidad que los debe acompañar con el consentimiento de una mayoría que se les ha alejado por tantos disparates juntos que la MUD no supo detectar en su momento y, si lo hizo no enserió su análisis y, más bien se prestó a seguir con una farsa dual que les complicó el momento final en que la derrota de su candidato era irreversible, aunado al conjunto de mentiras que ellos mismos se fabricaron y les dieron rienda suelta con toda la comodidad de sus asesores.

¿Y, cuáles serán los nuevos pasos a seguir si en verdad van a respetar las reglas del juego democrático de convivencia gobierno-oposición?

Quizás se sientan a desechar y reprogramar políticas de acercamiento en que siempre esté por delante el desarrollo armónico del país y en denunciar con pruebas por delante políticas de atraso y componendas en que asomen actos de corrupción y paralización de obras comenzadas que han sido abandonadas sin explicación alguna y en combatir sin compasión la especulación y el robo que a diario se fabrican los que trafican con la paciencia del venezolano cualquiera sea su forma, respetando y, haciendo valer leyes y procedimientos que estén acordes con la pluralidad de decisiones afines dentro de la justicia social de los ciudadanos y ciudadanas del país. Y, quizás con otras que vislumbren su dinamismo de participación de interéses conjuntos en todos los sentidos.

Bienvenida sea pues, la buena intención en todas sus formas que la oposición tenga a bien reformar e informar y desarrollar actitudes pacíficas que reorienten la moral política de sus luchas y se comprenda la realidad de deberes y derechos con los que cada quien deba moverse dentro de su ámbito específico.

No denunciar por denunciar para perjudicar al que se les antoje que por algún motivo no se preste a componendas o a triquiñuelas en ciertos cargos, embistiendo y azotando con el látigo de la mentira y del desprecio su honorabilidad y, creando el chisme con una invención de cinismo que lo que hace es fomentar el rumor que después es explotado como si hubiera sucedido y, así divagan sin oportunidad de conseguir el consenso necesario que le dé peso a sus palabras y, más bien se revierten en contrario.

Oposición que se respete es una oposición consciente de sus malas acciones de procedimientos colectivos y, no aquella que busca subterfugios para que al tratar de dañar al gobierno nacional, más bien daña al país y, esa es la imagen que después nos presentarán desde el exterior sin responsabilidad ninguna y solamente avalados por una mala e indecisa oposición que poco a poco se ha ido desprestigiando y, más cuando ingresamos a organismos internacionales con la venia de otras naciones que ven nuestra realidad tal cual es. Y su burda maniobra de hundirnos en desprestigio como violadores de los derechos humanos, los va dejando como unos irresponsables más apátridas que patriotas y, en esa convergencia de injustas actitudes viven perdidos.

El presidente Chávez tiene razón por demás: necesitamos de una honesta oposición o por lo menos de una razonable oposición que sea más nacionalista y, menos egoísta que comprenda el momento que vive nuestro país y encauce sus luchas por el bienestar mismo de su gente como parte de nuestro pueblo y no se dejen confundir por la canalla de los medios.

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