Me encuentro en la Avenida
Santos Dumont a la altura del tercer anillo de la ciudad de Santa Cruz.
Desde el corazón mismo de esta tierra, desde esta región que se apresta
a vivir un duro episodio de su historia, tengo el deber moral de
denunciar a Bolivia y el mundo lo siguiente:
Santa Cruz en estos momentos es víctima de un acuerdo político, de un
pacto de sangre de logias que controlan a la región con la estrategia
del miedo. Logias que articulan un discurso, que en apariencia es
cruceñista, pero que no hace más que esconder de la manera más aviesa
oscuros intereses contra el pueblo y contra el gobierno
democráticamente electo.
El ambiente social aquí en Santa Cruz es de temor e incertidumbre. Una
parte de la población ha instalado un ambiente de fiesta, de alegría,
con marchas, música carnavalera y baile de jóvenes y muchachas y niños.
Otros sectores miran en silencio, con impotencia y mordiéndose la
lengua lo que hacen los sectores acomodados, los cambas blancos que
descienden de extranjeros.
La estrategia del miedo ha funcionado. Los sectores duros han logrado
que la Unión Juvenil Cruceñista sea temida por una buena parte de la
población. Otros sectores en cambio hicieron a un lado el miedo y toman
las calles y las plazas para protestar y expresan su voz en canales,
radios y periódicos alternativos, pero la cobertura de prensa para esas
voces es tan reducida e insignificante que da la impresión de que en
Santa Cruz hay una sola consigna, una sola mirada y una sola línea
política.
Los medios de comunicación en Santa Cruz han tocado fondo en cuanto a
credibilidad. Radios, canales y periódicos han establecido un cordón
umbilical directo con el Comité Cívico Pro Santa Cruz y la prefectura.
Como nunca había ocurrido en la historia de la comunicación en los
canales no hay cabida para las voces disidentes. Muchos conductores y
periodistas dan por hecho que todos apoyan los estatutos autonómicos y
que TODOS deben votar por el sí el domingo 4 de mayo, en la
consideración de que los OTROS no cuentan y por tanto no son parte del
TODO. La capacidad crítica de los periodistas de los grandes medios
está en pausa y muchos de ellos ni siquiera ya guardan el decoro de
disimular lo que hacen, porque en Santa Cruz el que no sigue el guión
es fichado por los líderes de las logias y "se queda sin pega".
Quien enciende un televisor y pasa revista a los canales tradicionales,
observa que solo hay un discurso de línea proautonomista y si algo se
dice del gobierno es en clave de contrainformación, para señalar que de
cualquier modo el gobierno ataca a Santa Cruz, “que el gobierno se
agarró con Santa Cruz”.
Las condiciones para ejercer el derecho a la libertad de expresión son
tremendamente adversas y esta dictadura mediática solo tiene parangón
con lo que vivimos con gobiernos dictatoriales.
La Corte Departamental Electoral tiene el más triste papel y al señor
Parada no solo le dieron el triste papel de llamar a votar a la
ciudadanía cruceña, sino que a través de spots dice que el referéndum
de Santa Cruz está absolutamente apegado a la ley. “Con la ley en la
mano” tienen la desfachatez de decirle al ciudadano cuando toda Bolivia
y el mundo sabe que es un referéndum sin manto legal y absolutamente
atentatorio al estado de derecho y por eso mismo con cariz de golpe de
estado político dentro de un régimen democrático.
De darse la consulta autonómica, el evento habrá hecho meritos para
ingresar a los Guiness record porque será la primera que se llevará a
cabo una consulta, un plebiscito, sin previo debate, sin contraposición
de ideas, con tanta mentira, discriminación y desprecio por el otro, es
decir se sufragará en un clima absolutamente antidemocrático.
- Grover Cardozo es periodista boliviano.