¿Por qué guardamos silencio?

Ciertamente, por qué guardamos silencio, el mundo está revuelto, muertos por todas partes, algunos como consecuencia de la activación de fenómenos naturales; tales como: terremotos, inundaciones, huracanes, tornados, sequías, etc., la mayoría de las veces causados por la mano del hombre, del hombre criminal, que mata con premeditación y alevosía, siempre actuando en la oscuridad y resguardado por grandes centros de poder; podríamos mencionar el Proyecto Haarp del Gobierno de los EEUUAA, para la manipulación de terremotos y cambios climáticos tales como: inundaciones, sequías, etc. Este proyecto y cualquier otro relacionado con la destrucción de la humanidad deben ser denunciados y castigados, severamente, sus autores y ejecutores.

Debemos, igualmente, denunciar que por omisión voluntaria de Gobiernos como el de los EEUUAA y de muchos países de Europa, que se han negado a ratificar el Protocolo de Kioto, para disminuir los gases que actúan sobre la capa de ozono y están produciendo un calentamiento global con las consecuencias letales sobre la flora y fauna oceánica, matando los alimentos del futuro próximo; y, lo que es peor actuando sobre el oxígeno como elemento indispensable para la vida; pero también contribuyendo al aumento de huracanes, tifones y demás fenómenos dañinos por efecto del calentamiento de las aguas oceánicas.

Si hurgamos en el fondo de estos problemas vemos, que de una forma u otra está presente la mano destructora del imperio y sus acólitos de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), que controlan la ONU (Organización de Naciones Unidas)y la manipulan para saciar sus apetitos desmedidos de ambición y control de la humanidad y sus recursos naturales. Guardar silencio sobre tan abominables delitos es colocarnos, concienzudamente, como cómplices de estos depredadores; por tanto, hago un llamado, desesperado, al resto de la humanidad para que no guardemos más silencio y actuemos en consecuencia denunciando, permanentemente y con energía, la certidumbre de que el imperio y sus lacayos europeos están destruyendo la vida en el planeta. Pensemos por un instante en las grandes dificultades que encontrarán nuestros descendientes (hijos y nietos), peleándose a muerte por un trozo de alimento o por un espacio con algunos recursos para sobrevivir. ¿Acaso, no martiriza nuestra conciencia el sentirnos cómplices por guardar un acomodaticio y apoltronado silencio?. Que cada quien actúe según sus posibilidades, pero, por favor, actúen.

Nuestra denuncia no debe quedar ahí, porque no sólo la despiadada mano imperial destruye los recursos naturales del planeta, tal y como hemos visto en los párrafos anteriores, sino que, también, actúa directa y cruelmente sobre la vida del ser humano eliminando a todo aquel que se atraviese en su camino de dominación mundial o, simplemente, se oponga a sus intereses en cualquier actividad y lugar del planeta. Por eso la gran pregunta: ¿por qué guardamos silencio; por qué no decimos nada frente a la matanza de seres humanos en Libia, en Siria, en el Yemen, en Bahrein? Cuántos muertos en Iraq y en Afganistán; por supuesto que la ONU va a silenciarlos, es lógico que una organización dominada, asquerosamente, por el imperio yankee y sus colonias europeas, haga lo que le venga en gana, declare lo que le conviene, saltándose todos los principios éticos y las Leyes internacionales. Pero señor, si es que también controlan al Tribunal de la Haya para juzgar los crímenes de guerra y de lesa humanidad; ellos deciden a quienes mandar a dicho tribunal y a quienes no mandar; por eso, los más de millón y medio de mujeres, niños y ancianos asesinados por el imperio en Iraq, siguen en la más grosera impunidad. Que tal con el medio millón de asesinados en Afganistán, donde prevalecen los niños y las mujeres y el olor a la impunidad rebasa los límites geográficos del País y colma a sus vecinos de Paquistán donde los aviones imperiales, sin tripulación, asesinan diariamente a decenas de seres humanos.

Que ha pasado con los crímenes de guerra que el imperio de EEUU y demás miembros de la OTAN cometieron en Libia para adueñarse de su petróleo y para tener una cabecera de playa en el Norte del continente africano; y, también, por qué no, para apoderarse del gran lago subterráneo de agua potable que subyace en gran parte del territorio de ese País. Prueba de ello es que ahora están intentando crear un enclave separatista exactamente donde está el grueso de los pozos petroleros productivos. Me pregunto, dónde están los doscientos mil millones de dólares correspondientes a las reservas internacionales de Libia, que se encontraban depositados en EEUUAA y en Europa, será que fueron hurtados por estos Países. Todo esto pertenece al dominio público, sin embargo, nadie levanta la voz para denunciarlos públicamente, por qué tanto miedo, por qué tanta cobardía, es que acaso vamos a seguir el ejemplo de los toros Miú africanos que andan en manadas de cientos de ellos y ven venir un solo león y el pánico se apodera de ellos y huyen despavoridos para entregarse, sin saber, a sus depredadores. Todos entendemos, que un enfrentamiento de estos toros unidos y determinados a sobrevivir puede destrozar toda una manada de estos leones hambrientos. Igual pasa con el imperio y el resto de los países, nos intimidan con su poderío y nos van atacando uno a uno; y, cómo seguimos como corderitos mansos levantando la mano, en los Organismos internacionales, para apoyar al imperio depredador, sin tener conciencia de que podemos ser los próximos en ser destruidos y saqueados, la verdad es que no hacemos otra cosa que caminar lenta y cobardemente a nuestra ejecución. Me niego a creer que ese sea nuestro destino, creo más bien que con una dosis de conciencia para hacer lo que debemos hacer en la forma más adecuada a nuestros intereses; con una fuerte dosis de valentía y determinación para no correr hacia el matadero; con fuertes lazos de unión entre pares; y, con una poderosa plataforma de defensa, podremos disuadir a nuestro depredadores a que, por lo menos, se planteen la posibilidad de enfrentar fuertes pérdidas si se atreviesen a atacarnos. A propósito de nuestra plataforma de defensa, quiero hacer hincapié, una vez más, en la necesidad imperiosa de la adquisición del sistema de defensa aéreo Ruso S-300, ya que este puede ser el estrecho camino entre perecer o sobrevivir. Traigo a colación aquí el caso de Argentina y Las Malvinas, que por no tener una plataforma de defensa capaz de proteger su soberanía, tiene que buscar caminos, que aunque lícitos, no dan frutos; igual ha pasado con la Fragata Libertad, de ese mismo País, que fuera detenida en un País africano y tuvo que pasar por la humillación de tener que desalojar el buque de guerra y abandonarlo a la suerte de un grupo económico. América Latina no debe ser humillada, nunca jamás, por países o grupos económicos acostumbrados a sentirse dueños del mundo, porque si los dejamos entonces harán lo que les venga en gana y seguirán violando las Leyes Internacionales como en el caso de la Fragata argentina. En este momento quiero hacer un llamado urgente a la UNASUR para que conformemos, lo antes posible, un organismo de defensa para la región, bien preparado y sobre todo bien equipado, para que no vuelvan a suceder casos como los arriba señalados; para que nuestros recursos naturales estén bien resguardados de las arbitrariedades del imperio y sus colonias; para que no haya jamás una Libia, una Siria, Un Iraq, un Afganistán o un Paquistán en nuestro territorio latinoamericano.

Yo he señalado en otros de mis artículos, que debemos observar, muy de cerca, el caso de Siria, porque tarde o temprano nos será aplicado (recordemos que poseemos la primera reserva de petróleo del mundo y escríbanlo vendrán por ella); por eso no debemos escatimar esfuerzos en la adquisición del sistema de defensa aéreo misilístico S-300 y esto lo voy a repetir hasta que sea oído, igualmente voy a estar repitiendo la necesidad de establecer alianzas defensivas con Rusia, China y la India, para que opere realmente una disuasión efectiva. Aquí en el caso de Siria el imperio ha cambiado sustancialmente sus tácticas; ahora su propia Secretaria de Estado ha declarado que han apoyado y seguirán apoyando a los terroristas invasores de Siria con armamento sofisticado, ya no lo ocultan, la desverguenza ha llegado al límite de gritarlo a los cuatro vientos, y que no se detendrán hasta que el Presidente de Siria renuncie o sea derrotado por sus peones los terroristas invasores; sólo que les está costando un tanto, porque Siria y Rusia han desarrollado alianzas defensivas; que por una parte puede vetar cualquier resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que intente una jugada sucia, a la que está acostumbrado el imperio; y, por la otra, la de apoyarlos militarmente. Pero la enseñanza debe estar centrada en la disminución del número de bajas del pueblo sirio, de un pueblo inocente, que de pronto se ve atacado mortalmente por un grupo de terroristas, seleccionados y entrenados por el imperio para hacerse con Siria. Las razones, ya lo hemos dicho, se trata de un enclave estratégico de primer orden para apoyar a Israel y servirle de base de ataque contra Irán, acercando sus fronteras y así poder alegar que los ataques no han partido del territorio de Israel; y, de otra parte para aproximar los centros de ataque del imperio a Rusia, fundamentalmente a Moscú; pero también, mantener un control cercano sobre al estrecho del Bósforo, salida obligada de la flota Rusa del Mar Negro.

Todo venezolano que ame a su Patria debe, al menos, conocer las intenciones del imperio sobre nuestro País y cómo defendernos, con eficiencia, de las acechanzas del imperio para con nuestros recursos de todo orden; así como denunciarlas, sin miedo, en cualquier tribuna sea nacional o internacional y en cualquier medio de comunicación, bien sea escrito como radial o televisado. Hay que solicitar, igualmente, el castigo severo para quienes cometen a diario crímenes de guerra o de lesa humanidad y no descansar hasta llevarlos ante la justicia o, de lo contrario, seremos cómplices, por omisión, de los peores delitos contra la humanidad.

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(*) Coronel en retiro de la Aviación Militar Bolivariana y abogado del pueblo.

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