Lo que está en juego:

El I Congreso Ordinario del PSUV podría ser el último de la Revolución

El autor fue delegado al Congreso Fundacional del PSUV y al I Congreso Extraordinario.-

Este artículo fue elaborado el 9 de febrero 2014 para el periódico Marea Socialista Nº 39, que puede descargarse aquí: www.aporrea.org/trabajadores/n247034.html

El presidente Maduro, ha convocado al I Congreso Ordinario del PSUV, a desarrollarse el 26, 27 y 28 de julio 2014, aunque parece que abrirá sus discusiones en marzo. Llamó a toda la militancia y al pueblo, “de puertas abiertas”, “para que rectifiquemos y renovemos lo que haya que renovar”.

Se anunció un equipo ideológico y programático, que revisará las tesis del PSUV, dirigido por Aristóbulo Istúriz. Un segundo equipo se ocupará del tema organizativo, dirigido por Diosdado Cabello. Un tercer equipo, conducido por Elías Jaua, se encargará de la cuestión internacional.

Los temas:

Aristóbulo Istúriz ha dicho que el Congreso tratará la transición al Socialismo y la transformación del Estado. Entre los documentos básicos estarán los elaborados por el líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez; así como el Programa de la Patria 2013-2019. Se analizará la coyuntura política nacional e internacional, especialmente de América Latina. Aristóbulo dijo que se debe discutir el tema económico, que abarca el modo de producción actual, así como el ámbito político, que relacionó con la necesidad de la transformación del Estado, con el fortalecimiento del Poder Popular y las comunas. Habló de discutir sobre la lucha contra el burocratismo y la corrupción, y de buscar la eficiencia; pero que "no confundan desburocratizar, buscar eficiencia, con debilitar el Estado”.

El primer asunto que tocará el Congreso será el nombramiento del Presidente del Partido, cargo vacante desde la desaparición física de su creador, el Comandante Chávez, que indudablemente tendrá por siempre la presidencia honoraria y simbólica de esa organización, la cual deberá mantenerse fiel a su legado.

Indudablemente, la realización de este I Congreso Ordinario es de gran urgencia y de primera importancia, tras el fallecimiento del Comandante, figura fundamental de la revolución bolivariana y del partido constituido para darle dirección, cuya ausencia, por sí misma, marca un cambio de etapa en el proceso revolucionario y acrecienta considerablemente sus riesgos y dificultades.

Algo que no se ha mencionado, entre los temas del Congreso, a pesar de ser imprescindible para abordar otras cuestiones políticas y organizativas, es la realización y discusión de un balance de la revolución bolivariana, a 14 años de gobierno y muy particularmente, el balance de este último año sin Chávez; así como el balance del partido desde su fundación hasta su estado actual.

Nada podremos entender ni manejar, desde el punto de vista revolucionario, si no se ausculta la salud del partido, las idas y venidas en su construcción, las batallas ganadas y perdidas en política y en el plano de la incorporación-participación del pueblo, básicamente de los sujetos claves de la revolución: la clase trabajadora, los sectores populares y campesinos, los movimientos sociales y los sectores vinculados a la construcción del Poder Popular.

La metodología y la democracia:

Pero, el punto de partida, tiene que ser la calidad democrática, la metodología del pre-congreso y del congreso mismo. Esto dependerá del método para la escogencia de los delegados, de la dinámica de la discusión en las estructuras partidarias, que incluya a su periferia, conformada por mucha gente que ha sido marginada de sus instancias. También es central que existan los mecanismos y garantías para que sectores con sus propias o distintas visiones (corrientes políticas) puedan presentar a debate sus documentos para  toda la base y en las sesiones del Congreso.

En este sentido, no es ninguna buena noticia que la mitad de los delegados del Congreso vaya a estar conformada por delegados “natos”: actuales integrantes de la Dirección Nacional, diputados, alcaldes y gobernadores, coordinadores del Partido en las regiones escogidos “cooptación”. Se trata de una atribución que no aparece por ningún lado en las disposiciones organizativas y funcionales establecidas por los anteriores congresos del PSUV y por lo tanto, tiene un carácter absolutamente arbitrario. Esta es una muy mala señal y totalmente incongruente con el ese llamado del presidente a que “rectifiquemos y renovemos”. Tampoco ofrece buenos augurios para el destino de la “lucha contra el burocratismo y la corrupción”, mencionada casi como un lugar común por Aristóbulo, tantas veces prometida e incumplida. Si de verdad se quiere rectificar y renovar, habría que empezar por reorientar democráticamente la manera como se concibe el Congreso..

Se pudiera discutir que los diputados, gobernadores y alcaldes del PSUV, tengan alguna cuota razonable de participación y que se sometan a la decisión de la base, como cualquier otro delegado. Y eso podría ser aceptable, pero no imponerse mediante el recurso de una especie de “Derecho Divino”. Es obvio que los miembros de la dirección deban tener derecho a voz, pero no necesariamente derecho a voto, que solo puede derivarse de la elección por la base y no por prerrogativas burocráticas o “semi-feudales”. Esto es algo que se debe dirimir dentro de la lógica de democracia participativa y protagónica.

Los diputados, gobernadores y alcaldes fueron electos para un cargo público y no para ejercer en nombre de otros la vocería del partido. No se deben confundir las cosas de esta manera. Pero la confusión es real, y se deriva del grave proceso de burocratización que se ha venido produciendo en el PSUV, donde hay una disputa por el control.

La figura de los delegados “natos”, tal como está siendo utilizada, viola uno de los principios generales adoptados por el partido en su Congreso Fundacional y refrendado en su I Congreso Extraordinario: el de la “igualdad en el seno de la organización”. Como dice en el último párrafo de la Declaración de Principios, “los militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) deben darle plena vigencia, con la práctica cotidiana, a todos estos principios...”.

Lamentablemente, aunque los Estatutos del PSUV, aprobados por el I Congreso Extraordinario, establecen en su Art. 28 que “El Congreso Socialista es el máximo órgano de dirección del partido...”, se limita a señalar que “será elegido cada cuatro años” y que “se reúne ordinariamente cada dos años” por convocatoria de la Dirección Política Nacional. Los estatutos y reglamentos no contemplan en su articulado la composición ni los modos de elección de los delegados y delegadas al Congreso.

Si nos atuviésemos a la letra estatutaria, los delegados a este I Congreso Ordinario tendrían que ser los mismos del congreso anterior, por no haber transcurrido los 4 años, pero eso sería un absurdo, al no tomar en cuenta los cambios ocurridos en la realidad del partido y en su militancia, cambios que en muchos casos fueron efectuados por la Dirección, llevando al establecimiento de otras estructuras no previstas en los estatutos oficiales. Así sucede con el resto de los delegados, pues provendrán de las UBCH, que tampoco son la estructura organizativa que nos había dejado el Congreso Extraordinario, sino el resultado de la organización electoral.

Por consiguiente, la cuestión de la metodología para el I Congreso Ordinario del PSUV, debería ser ampliamente debatida y consultada en las bases del partido. No sólo el tema de la composición y la escogencia de los delegados y delegadas, sino también la agenda, la mesa directiva, el control de la sistematización y síntesis de los aportes, para garantizar la mayor participación y democracia posibles; para garantizar un Congreso soberano y no una pantomima o show manipulado.

Un punto de inflexión:

Los tiempos que estamos viviendo así lo exigen, como condición para poder afrontar unidos y con la mayor fortaleza política posible, los retos de esta nueva era de la revolución bolivariana en ausencia de Chávez.

Los militantes activos y aquellos que, a pesar de seguir batallando por la revolución, han venido siendo desplazados de los espacios (cada vez más distorsionados) del partido, deberíamos convocarnos para discutir en asambleas los términos del llamado al I Congreso Ordinario, porque muy probablemente de cómo se resuelva la realización de este magno evento, dependerá el camino que tomemos en la encrucijada que tenemos al frente: 1) la recuperación del PSUV para librar las nuevas batallas de la revolución; 2) la definitiva burocratización y neo-adequización del partido que nos dejó Chávez, con todas las consecuencias política estratégicas que de ello puedan derivarse. Si la dirigencia llevase al partido por este segundo camino, el I Congreso Ordinario del PSUV,  podría ser el último de la revolución. Hagamos lo que esté a nuestro alcance para que se tome el camino correcto.


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Gonzalo Gómez Freire

Psicólogo y comunicador popular, co-fundador de Aporrea. Miembro de la Coordinación Nacional de Marea Socialista y de la Plataforma para la Auditoría Pública y Ciudadana.

 gonzalo@aporrea.org      @GonzaloAporrea

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