Haber pasado casi tres años en la FCU y haber sido incapaces de convocar a la elección de la Asamblea de Representación Estudiantil, o de realizar un solo referendum, por mencionar dos de los elementos democráticos de los estatutos de la FCU vigentes, o siquiera realizar una sola movilización autónoma, demuestra que muchísimo menos iba a haber la intención de avanzar hacia cambios estructurales, revolucionarios.
Por más que uno busca, no consigue que esa gestión haya dejado algún legado importante para el movimiento estudiantil, más allá de que Guzmán haya asistido a algunos actos de entrega de recursos por parte del Ministerio de Educación Superior.
La importancia del debate acerca del movimiento estudiantil está en que allí se reproducen muchas de las taras de las políticas reformistas que vemos a lo largo del país. Debido a que Utopía 78 manipula hasta lo que escriben sus propios militantes (ver:
http://www.aporrea.org/educacion/a55888.html), sabemos que nuestros escritos están sujetos al repertorio de la mitomanía de los reformistas. Adán González, ha dado una buena muestra de lo que son estas falsificaciones (
http://www.aporrea.org/educacion/a56203.html). No nos defenderemos como colectivo, ni a la Radio Comunitaria Ecos 93.9, de necedades y ridiculeces. Creemos que nos honra mucho tener los enemigos que tenemos. Sería algo muy sencillo venderse y dejar el compromiso revolucionario para pasarse al bando de quienes están repartiendo las tajadas en el Estado y traicionando las esperanzas del pueblo en un profundo cambio social.
Aclaremos algo: para nosotros el mito de la "derecha endógena", como un grupo de funcionarios que operan clandestinamente y conspiran en contra de las políticas del gobierno, es algo que debe ser desmontado. La derecha endógena no existe. Lo que hay es una serie de políticas que obedecen a una estrategia reformista, y en ese marco actúa a sus anchas toda una fauna de oportunistas y corruptos, de manera abierta y descarada. A diferencia de quienes tratan de combatir a un fantasma, nosotros nos oponemos al reformismo públicamente. Continuaremos denunciándolo y planteando alternativas revolucionarias frente a quienes lo representan, aunque nos traten de amedrentar con sus métodos mafiosos.