Maduro destruyó la educación y la docencia en Venezuela

“En cuanto a la práctica docente y discente la educativa es una práctica gnoseológica por naturaleza. El papel del educador progresista es desafiar la curiosidad ingenua del educando para, con él, compartir la crítica. Es así como la práctica educativa se afirma como desveladora de las verdades ocultas."

Paulo Freire – A la sombra de este árbol -

Si algo ha sabido hacer perfectamente Nicolás Maduro y su grupo de panegíricos luego de tres años al frente del Estado, ha sido liquidar por completo la educación y asesinar el ejercicio de la profesión docente.

De nada sirvió el empuje que Hugo Chávez brindó a la educación con la creación de las escuelas en doble turno (llamadas bolivarianas) en sinergia con el desarrollo del programa de alimentación escolar (desayuno, almuerzo y merienda) en los distintos niveles de educación inicial, básica y bachillerato. La implantación de las misiones “Robinson”, “Ribas” y “Sucre”, así como intentar fortalecer el sistema de profesionalización a través de la Universidad Nacional Experimental de la Fuerza Armada (Unefa) y la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), entre otras; porque todo ello fue contaminado por acción u omisión por huestes zascandiles, quienes en conchupancia litri del poder, prácticamente han destruido toda acción positiva que se había logrado en el campo del ejercicio pedagógico y las ciencias de la educación en tiempos de revolución bolivariana.

Hoy, el resultado educativo bajo la conducción de Maduro es demoledor. Las escuelas en doble turno trabajan sólo mediodia porque no hay alimentos para los niños. La misma situación se repite en los liceos. Las misiones están abandonadas sin cifras ni estadísticas. Ya ni siquiera se realizan registros porque sólo existe la improvisación y el desorden. Por cada escuela o liceo que el gobierno “inaugura”, existen entre seis o siete en pésimo estado de infraestructura; verbigracia, destruidos en su planta física. Esas mismas instituciones no reciben dotación de oficina ni de limpieza. Los programas de becas se convirtieron en un saludo a la bandera con montos que apenas alcanzan para comprar una empanada. Los representantes y docentes por el efecto pernicioso de la crisis económica ni siquiera pueden satisfacer las necesidades básicas de sus grupos familiares, y por ende, los gastos esenciales para la educación.

En el caso del bachillerato se presentan niveles preocupantes de aumento en la deserción escolar, es decir, los adolescentes están abandonando los estudios por diversas razones sociales, económicas e incluso de desviación cultural, que los convierte en potenciales delincuentes para la sociedad, sin que las autoridades, tomen medidas orientadas para cuando menos frenar tal aberración, salvo la típica conducta de los ramplones en “dejar hacer, dejar pasar”. Sobre el particular, bastaría revisar los niveles de adolescentes “infractores” que reposan en las actas de los tribunales de protección de los últimos meses para comprobar la anomia que vivimos en relación con las generaciones de relevo.

La Unefa como la UBV se convirtieron, (a pesar que tenemos amigos, quienes desde allí tratan de hacer su mejor esfuerzo) en bloques rojos a la desidia y la ignominia. Sus egresados ni siquiera encuentran trabajo en la administración pública, (precisamente por nefastas acciones de gobierno) y están vetados de la economía privada, porque el madurismo en su afán de control del pensamiento, politizó los contenidos y lo que tenía un origen de alto nivel educativo junto con la misión “Sucre”, derivaron en vulgares centros de proselitismo político del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), es decir, destruyeron en sus propios centros educativos los procesos de la teorética.

Igualmente, Maduro en una lucha encarnizada contra el sistema de educación formal universitaria, (aunque la mayoría de sus congéneres políticos son egresados de éste, excepto el propio presidente), han ahogado financieramente a las principales casas de estudios como la Universidad Central de Venezuela (UCV), Universidad Nacional Abierta (UNA), Universidad de Oriente (UDO), Universidad de Carabobo (UC), Universidad de Los Andes (ULA), Universidad del Zulia (LUZ) y Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), “reconduciendo” anualmente sus presupuestos, lo cual por analogía significa que han reducido en términos reales los ingresos que necesitan para sus procesos de docencia, investigación y extensión (desarrollo integral del conocimiento).

Maduro y sus seudorrevolucionarios acompañantes creyendo desde una visión obtusa del poder, que con tales decisiones sobre las universidades liquidarían las fallas en los estadios crónicos de las cúpulas rectorales, lo que han hecho es agravar la compleja situación universitaria, perjudicando con ello a la inmensa comunidad estudiantil; y lo que es peor, debido a las pésimas políticas públicas de Estado al convertir el país en una letrina ideológica y económica, multiplicando los problemas de inflación, escasez, delincuencia y corrupción; sólo han logrado generar que muchos(as) de aquellos(as) quienes logran concluir sus estudios universitarios, prefieran irse de Venezuela, buscando mejores condiciones de vida. ¿Serán apátridas o realistas de una triste realidad?

Pero además que la educación ha sido destruida en su integridad, el presidente y quienes han sido designados por éste para el “ejercicio” de las funciones en tales ministerios, es decir, quienes “regulan” el Estado docente, han asesinado tan importante profesión. Desde un(a) maestro(a) que trabaja en un centro de educación inicial, hasta el que ejerce en una escuela o liceo, hasta llegar a una universidad, son los profesionales peores pagados de la administración pública, devengando incluso salarios por debajo del límite mínimo legal, sin importar si tienen o no estudios de postgrados; cuyos “aumentos” son disfrazados con seudocontrataciones colectivas que en tiempos de alta inflación, sólo degradan la condición humana de los docentes, razón por la cual, es claro que con Maduro en la presidencia, Venezuela marcha rumbo hacia la barbarie y la autodestrucción política, económica y social.

Maduro ha decidido el camino de la acracia. Sólo los docentes junto con el pueblo pueden evitar el hundimiento de la patria. Ha llegado la hora de un gran pronunciamiento y protesta nacional en unión con el magisterio y docencia universitaria. ¡Maduro debe renunciar! A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.


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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

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