La educación como proceso complejo

Nadie podrá negar la repercusión que ha tenido la educación como fenómeno histórico, social y político en las diferentes etapas de la humanidad. Morín (1999) en el ensayo “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro” publicado por la UNESCO, plantea que la educación es un proceso complejo, es un fenómeno social, es más que un proceso de enseñanza aprendizaje que tiene como función la transmisión de la herencia cultural y la formación del hombre para la promoción de los cambios que demanda la sociedad para satisfacer sus necesidades.

En este orden, se entiende como un proceso de formación y desarrollo del sujeto para insertarse en una sociedad determinada. Sociedades que hoy exigen cambios significativos para entender la complejidad en que está inmerso el hombre, como ser actuante en ella.

A través de la educación y la escolaridad (educación no formal – educación formal) las sociedades –el hombre, ha trasmitido de generación en generación su cultura, religión, conocimientos, sistemas sociales, valores morales –éticos que sí bien han significado beneficios para la sociedad, también es cierto, según Morín, que han causado “sufrimientos y desorientaciones “ por llevar impreso en sus contenidos “ errores e ilusiones a los largo de la historia humana y de manera aterradora en el siglo XX (p.11).

La educación está impregnada de un carácter complejo y multifactorial, en tal sentido, se impone como misión ayudar al hombre, hoy inmerso en los paradigmas de la información y la sociedad del conocimiento, a emanciparse de las ideas erróneas y de mentiras transmitidas a través de la educación y armarlo “en el combate vital para la lucidez” que requiere hoy con urgencia.

Armar al hombre, significa entenderlo desde su dimensión y complejidad humana, en la utilización de más del dos por ciento de la capacidad del cerebro para la producción nuevos conocimientos. La escolaridad actual tiende a formar a individuos preparados en especialidades concretas listos para un rendimiento laboral inmediato, prescindiendo de su formación humanista, lo cual genera a menudo indiferencia e insolidaridad. Tal paradigma debe ser sustituido por otro que asuma como necesidad la formación humanista y la formación de nuevos profesionales apropiados de varios campos del conocimiento. La educación del nuevo milenio debe ser multidisciplinaria, como es la dinámica de la vida, donde está activo el hombre

Al respecto. Morín (1999) afirma que “La inteligencia parcelada, compartimentada, mecanicista, disyuntiva, reduccionista, rompe lo complejo del mundo en fragmentos separados, fracciona los problemas, separa lo que está unido, unidimensionaliza lo multidimensional. Es una inteligencia miope que termina normalmente por enceguecerse.”(p.16)

En este orden, es oportuno señalar que el hombre es portador de problemas personales, como insatisfacciones y frustraciones, enfermedades síquicas, depresiones etc., pero además está inmersos en problemas colectivos, como conflictos sociales graves, falta de solidaridad, agresiones y violaciones de todo tipo, grandes desigualdades económicas etc., todo ello anuncia la complejidad que envuelve al hombre y justifica su formación en varios campos del conocimiento, que significaría apropiarse de una parte más grande del conocimiento y no una miniatura expresada en la especialización.

Educar para la esperanza, es apropiarse de nuevos saberes y conocimientos. En tal sentido, el autor comparte con Morín la necesidad que “la educación del futuro deberá ser una enseñanza primera y universal centrada en la condición humana” a la par del desarrollo científico-técnico. En tal sentido debe imperar un nuevo discurso que adverse el pesimismo descrito por Savater:

“Si se educa diciendo que el mundo es un desastre, que todos los políticos son corruptos, que el sistema es omnipotente y nunca lograremos cambiarlo, que el neoliberalismo ha secuestrado el mundo y jamás podremos enfrentarnos a sus malévolas intenciones, que todo está perdido; crearemos una sociedad de pesimistas cómodos que se dedicarán a vivir, y culparán de todos los males a la situación cósmica que les ha tocado soportar.” (p.5)

En conclusión la educación como proceso complejo “es a la vez transmisión de lo viejo y apertura de la mente para acoger lo nuevo” de allí la necesidad de asumir su transformación en todos sus niveles.

Fuentes consultadas.

Savater F. (1998) Ética y Ciudadanía. Universidad “Simón Bolívar. Acto de conferimiento del doctorado Honoris Causa. Monte Ávila.

Morín E. (1999) Los siete saberes necesarios a la educación del futuro.UNESC0-Francia.

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