La burocracia de la economía

La semana pasada, el Vicepresidente de la Comisión de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional, Jesús Farías, descubrió que “es necesaria una reforma tributaria que peche a los que más ganan”. Obvio, pero estoy segura que si queremos seguir pagando la deuda social acumulada y acelerar la transición hacia el socialismo, no sólo hay que pechar a los que más ganan sino que hay que darle un vuelco total a la manera de aproximarse, de procesar y de apreciar los distintos elementos que inciden en la economía venezolana.

Como ciudadana de a pie pregunto:

¿Qué tienen que ver los conceptos y los indicadores macroeconómicos convencionales con la transición al socialismo? ¿Qué entienden los economistas revolucionarios por Potencia?

¿Por qué no se sinceran las cuentas nacionales? ¿Por qué no se diseñan unas cuentas paralelas a las internacionalmente convenidas, incluyendo variables como los aportes de las amas de casa o de las actividades ilícitas a la dinámica económica del país?

¿Cómo es posible todavía estén vigentes las fracciones de impuesto sobre la renta que deben cancelar las empresas, impuestas por el FMI a la Venezuela neoliberal? Será que nuestros legisladores no se acuerdan que en esa época el tope máximo de impuesto se redujo de 50% a un poco más del 30%.

¿En qué cabeza cabe considerar “renta” el pago que reciben los trabajadores por vender su fuerza de trabajo y pecharlo como tal?

¿Por qué se otorgan dólares a tasa preferencial para la importación de productos suntuarios amparados en ítems arancelarios muy genéricos? ¿Por no se exige el cumplimiento de la norma que obliga a los comerciantes a informar si los productos que venden fueron importados o no con dólares otorgados por CADIVI?

¿Es que es imposible ponerle un parao a la especulación con las divisas?

¿Cómo es posible que se obligue a los trabajadores a pagar un IVA calculado sobre los precios especulativos que fijan arbitrariamente los comerciantes de bienes y servicios?

¿Qué salidas se les van a ofrecer a las empresas que bajo distintas figuras están en manos de los trabajadores y no tienen mercado o no son económicamente viables en el contexto actual?

Qué pasa con la banca? ¿Hasta cuándo va a estar manos de los especuladores privados? ¿Por qué le ponen tantos peros a quienes quieren abrir una cuenta de ahorros? ¿Es que un diferencial de por lo menos 6% no es suficiente? ¿Por qué se permite que reserven los “plazos fijos” para los clientes especiales, sin tomar en cuenta la importancia de este tipo de colocación para las personas de la tercera edad? Etc…


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