Inteligencia social ecléctica

Para entender el problema eléctrico en toda su dimensión, es necesario explicar algunos aspectos que contribuyan a que las comunidades comprendan la crisis, reflejada en sus sectores, bien sea por los cortes o racionamientos o por saboteo en el servicio eléctrico.

Cuando los ciudadanos o ciudadanas, se instalan en espacios fuera de área urbana, o deciden iniciar la construcción de viviendas, que luego se convierte en caserío, se encuentran con el problema de la carencia de los servicios públicos; especialmente los suministros de agua y electricidad.

Lo primero que hace la comunidad recién instalada, es ubicar el sitio por donde pasan o llegan los suministros de estos servicios. Comienzan a crear mecanismos que garanticen en las viviendas disfrutar de los programas de televisión, las necesidad de una nevera para preservar artículos perecederos de la dieta diaria; de igual manera, tener agua, aunque sea escasa en el lavaplatos o en el fregadero.

En el nuevo barrio o caserío, desde su fundación inician las luchas por la solución de los problemas del suministro de agua y de electrificación; mientras se concreta la solución a través de un proyecto, implementan sus líneas de suministros para unas diez casas consolidadas. Colocan una manguera de una pulgada y empiezan a recibir un caudal satisfactorio para las diez familias. Sucede que al transcurrir dos años ya son veinte familias las que están conectadas a la misma manguera, con la consecuencia, que cada día la cantidad de agua que llega es menor y con mayor escasez para quienes están más alejados. Sigue poblándose el barrio y el problema de suministro empeora; la lucha se profundiza por la construcción del acueducto, que debe diseñarse de manera que cubra la demanda del sector y prever el crecimiento del consumo por el aumento de la población.

En el caso de la electricidad la situación es similar a la del agua. Cada quien se la lleva hasta su casa, con un cable individual pegado desde el transformador más cercano, que ha sido instalado para alimentar un sector del barrio, con una carga limitada y unas guayas diseñadas para llevar un fluido eléctrico hasta un valor determinado. En el ejemplo, las guayas hacen el un papel similar al de las mangueras, y el transformador, el del suministro donde se conectaron.

La explicación a través de un ejemplo de la vida cotidiana de los sectores, donde aparecen desarrollos habitaciones, que no están en la planificación inicial del servicio eléctrico o del acueducto.

En la crisis eléctrica que atraviesa el país, desde mi punto de vista, además del problema del saboteo, esta el retardo en la ejecución de los proyectos para fortalecer la generación y la transmisión; debe agregársele, otro que ya está presente: La obsolescencia, o mejor dicho, la vida útil en su fase final que predomina en los elementos de la distribución en baja.

Quienes han presenciado el crecimiento poblacional de Coro en los últimos cuarenta años, saben que en los años sesenta, no existía la Cruz Verde, ni las Velitas, tampoco Zumurucuare, ni la Cañada, ni ningún barrio o urbanización hasta la Urbina, solo para citar algunos casos. Antes la excepción era tener un aire acondicionado, ahora es no tenerlo. En las políticas sociales de la Revolución Bolivariana, esta “tu casa equipada”, que traducidas en otros términos, representa mas carga; sin embargo, la capacidad de los transformadores en algunos sectores, está colapsada, de igual manera, las líneas de distribución llegan al máximo de su capacidad; en consecuencia, el sistema cada día tenderá a fallar por sobrecarga.

Es urgente implementar un sistema de control social y político para detectar saboteos o fallas. Un mecanismo de control social, sería que a partir de los comités técnicos de energía de los consejos comunales, existiera una conexión directa con CORPOELEC. Por otro lado, el control político desde las patrullas del PSUV, en vinculación con la Dirección Regional del PSUV. Entre CORPOELEC y el PSUV, debe existir enlace permanente para dar respuestas a las denuncias. En el caso de no existir respuestas en las instancias regionales (CORPOELEC-PSUV), el control social de base, tanto político como técnico, reportaría a una instancia nacional, para que desde la misma, se actúe sobre los niveles regionales, para que estos, respondan a los reportes de fallas o saboteos: una respuesta de la inteligencia social al problema.  

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