ALAI-AMLATINA, 06/05/2005,
Trinidad (Beni).- Las elecciones
generales del 18 de diciembre de 2005, en
Bolivia, quedarán
para siempre escritas en la historia del país y del
continente en su conjunto, no sólo porque se elegirá al
futuro
Presidente de la República ni a los parlamentarios ni
menos a los prefectos,
sino sobre todo se definirá, a través
de las urnas, el futuro de todo un
pueblo.
Aunque, en los bolivianos y bolivianas, cada vez existe
menos credibilidad en las encuestas por el descarado manoseo
que se
realiza, en todas -incluida la de la embajada
norteamericana- el virtual
ganador es el candidato del
Movimiento Al Socialismo-Instrumento Político
por la
Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP), Evo Morales Aima.
Evo, a
pesar de haber sido durante años víctima de la
cárcel, el confinamiento, la
represión y la satanización a
los movimientos sociales y actualmente es
víctima de una
guerra sucia a través del poder mediático, se ha convertido
en el líder del movimiento campesino, indígena, originario,
popular y de
diferentes sectores sociales de Bolivia.
El líder boliviano, en esta
coyuntura -aliado con
importantes sectores de profesionales y empresariales
incluidas casi todas las organizaciones populares- prioriza
en su lucha,
su discurso y su accionar diario la defensa de
la dignidad y la soberanía
nacional, la justicia social para
las mayorías históricamente discriminadas,
la recuperación
de los recursos naturales y las transformaciones
estructurales para la nación.
Miles de evos
Evo
desciende de una familia aymara, nación indígena que
tiene como pilares
fundamentales en la formación de toda
persona, tres palabras sabias: ama sua
(no seas ladrón), ama
quella (no seas flojo), ama llulla (no seas
mentiroso); con
el correr del tiempo se agregó otra: ama llunku (no seas
servil).
Desde el momento de su nacimiento, la vida del dirigente
fue
muy difícil: casi muere al nacer, creció como un niño
llamero que
realizaba trabajos agrícolas; para continuar
estudios trabajó de panadero,
ladrillero, trompetista y fue
deportista.
Afectado por los desastres
naturales, junto a parte de su
familia y vecinos de su tierra natal
migraron, hacia la zona
cocalera del Chapare, territorio convertido hace 25
años en
su trinchera de lucha.
Su carrera sindical la empezó desde
abajo: por su pasión por
el deporte y por su honestidad, su primer cargo fue
precisamente para organizar actividades deportivas, desde
allí tuvo un
ascenso vertiginoso, actualmente es secretario
ejecutivo de la Federación
del Trópico de Cochabamba,
presidente de las Seis Federaciones del Trópico y
jefe del
MAS-IPSP.
En 1985, cansado de sentirse escalera política,
junto a
otros dirigentes sindicales, determinaron impulsar la
formación
de un nuevo instrumento político de las
organizaciones campesinas, indígenas
y originarias.
En solo 10 años y junto a otros sectores populares, el
MAS-
IPSP se ha convertido en la primera fuerza política de este
país.
La consolidación de ser la primera fuerza política ha
ocasionado una
reacción inusitada en la embajada
norteamericana: un informe del Consejo de
Inteligencia de
EEUU, denominado “Mapa del Futuro Global” identificó a
Venezuela y Bolivia como dos países que forman parte del
“eje del mal”.
La administración de George W. Bush, bajo el
pretexto de “terrorismo
internacional” puso en la mira al
gobierno bolivariano de Hugo Chávez y al
Movimiento al
Socialismo (MAS).
A Evo no sólo le acusan de
“narcoterrorista”, “guerrillero”
y “narcotraficante” sino que desde las
esferas del sistema y
del poder mediático se ha desatado una campaña contra
su
persona e integridad, pero sobre todo contra los movimientos
sociales
en su conjunto.
A pesar de esa sucia campaña, la única respuesta es la
verdad.
El que fue un humilde niño llamero -como cientos y miles de
los que existen hoy en el árido altiplano boliviano- se ha
convertido en
una pesadilla para el imperio, el
neoliberalismo y las transnacionales, pero
en una esperanza
para el pueblo, para las mayorías nacionales.
Sin
embargo, es bueno destacar que a lo largo del territorio
nacional, cada vez
más, crecen las voces de que en Bolivia
existen miles de Evos.
La estrategia comunicacional
Sin recurrir a asesores ni
expertos internacionales que
significan miles y miles de dólares -un insulto
para un país
pobre como Bolivia- el MAS-IPSP delineó una estrategia
comunicacional y de campaña horizontal, participativa, desde
abajo.
Mientras los partidos tradicionales como PODEMOS del ex
adenista y
ex presidente Jorge Quiroga, UN del empresario ex
mirista Samuel Doria
Medina o AUN del ex socio del MNR
Manfred Reyes Villa recurrieron al poder
mediático para
tratar de convencer a la población, la campaña del MAS–IPSP
fue de puerta a puerta, de barrio a barrio y de pueblo a
pueblo.
Por eso, a 12 días de las elecciones generales no sorprenden
los
resultados de las diferentes encuestas que con diferentes
márgenes dan como
ganador a Evo; sin embargo, también alertan
que el Parlamento Nacional y las
Prefecturas Departamentales
podrían estar controladas por los partidos
tradicionales
haciendo ingobernable el país.
¿A qué juega el poder
mediático? Por una parte, a tratar de
intimidar a una parte de la población
de los cambios
estructurales que se vienen y por otra, a favorecer a los
candidatos del sistema, sobre todo a PODEMOS y UN.
La guerra sucia
propiciada por los partidos tradicionales no
sólo llegó a involucrar a los
principales candidatos del MAS:
Evo y el intelectual Álvaro García Linera,
sino sobre todo a
la dignidad, el sentimiento y la honorabilidad de todos
los
bolivianos y bolivianas que, además en esta coyuntura no
necesitan
simples promesas sino propuestas concretas.
Definitivamente los
bolivianos y bolivianas, del campo y la
ciudad, cambiaron radicalmente en
los últimos años.
Recordemos que en dos años expulsaron a dos presidentes y
en
los últimos cinco echaron a dos transnacionales.
Los movimientos
sociales -incluso sin un solo interlocutor
político, ahora ese rol lo juega
el MAS-IPSP- se encuentran
más fortalecidos que nunca.
Por eso, las
tendencias mediáticas que obedecen a los
intereses empresariales no quieren
hacer ver esta realidad,
sino la otra ficticia que Bolivia camina hacia la
ingobernabilidad.
El MAS-IPSP en su programa de gobierno resume las
demandas
populares: la nacionalización e industrialización de los
hidrocarburos para que todo el gas y el petróleo que salgan de
los pozos
sean propiedad boliviana y no de las
transnacionales; la Asamblea
Constituyente para refundar el
país con y para todas las naciones
originarias y todos los
sectores sociales; las autonomías para los pueblos
que
significa la refundación y descentralización política de la
República para que las regiones cuenten con capacidad de
decisión
política y administrativa; el plan de desarrollo
productivo que es un nuevo
modelo económico de reciprocidad y
complementariedad económica; la ley
contra la corrupción y la
impunidad que está basada en la investigación de
fortunas,
eliminar los gastos reservados y crear una nueva escala
salarial para los funcionarios públicos.
Además el plan se
complementa con una ley de tierra productiva
que tiene como meta acabar con
el latifundio y la inmediata
titulación de tierras para pueblos indígenas,
campesinos y
pequeños propietarios y la seguridad jurídica para todos
quienes trabajan la tierra; un plan eficaz de seguridad
ciudadana para
llevar a cabo una política de seguridad desde
una perspectiva preventiva,
con base en la inclusión social;
la creación de un nuevo Sistema de
Seguridad Social para dar
cobertura de salud en tres niveles: nivel primario
(consultas
de medicina familiar), nivel secundario (de internación y
especialidades) y el tercer nivel (hospitalario) y una ley
para
transformar la educación y revalorización de la cultura
con la abrogación de
la Ley de Reforma Educativa, garantizando
la vigencia y calidad de la
educación fiscal gratuita en un
solo sistema educativo nacional y lograr una
educación
comunitaria fundada en la interculturalidad respetando la
plurinacionalidad y el plurilingüismo.
Esas demandas recogidas en el
programa del MAS-IPSP fueron
planteadas en las guerras de octubre de 2003 y
mayo y junio
de 2005, ningún otro partido las hizo suyas por temor a los
cambios estructurales necesarios para el país.
Con podemos, no
jodemos
De acuerdo a todas las encuestas, el segundo lugar en la
preferencia electoral lo ocupa el candidato preferido de la
embajada de
Estados Unidos, las transnacionales y los
políticos tradicionales: el jefe
de PODEMOS, Jorge Quiroga
Ramírez.
Quiroga Ramírez, adenista,
sucesor del extinto presidente
Hugo Banzer Suárez, privatizó en su corta
gestión de gobierno
las refinerías petroleras, emitió un decreto que liberó
a las
transnacionales de su obligación de perforar un pozo por
parcela,
concedió adjudicaciones mineras a empresas
norteamericanas dentro de los 50
kilómetros de las fronteras,
ordenó la sustracción de 19 millones de dólares
correspondientes a los gastos reservados 48 horas antes de
abandonar el
gobierno.
Además, este candidato, cuando estalló la “guerra del gas”,
se encontraba en Miami (Estados Unidos) recordando -tal vez-
los 33
ciudadanos bolivianos asesinados en su corta gestión.
Esa es una pequeña
parte de las acciones del candidato de
PODEMOS que, contrariamente a lo que
plantea el MAS-IPSP, se
opone a la nacionalización de los hidrocarburos,
quiere una
reforma de la constitución y no una Asamblea Constituyente,
se inclina por una autonomía para beneficiar a los grupos de
poder y
además pretenden consolidar los pilares de la
política neoliberal.
Como afirmó Evo, en una masiva proclamación en la población de
Tupiza (Potosí), las elecciones de diciembre no sólo servirán
para
cambiar gobernantes ni un programa de gobierno, sino la
propia historia. “En
una balanza están en juego: el poder de
la prebenda, la corrupción y la
política tradicional y el
poder de la conciencia, de las mayoría nacionales,
del
cambio”.
Los bolivianos y bolivianas, del campo y la ciudad,
tienen la
palabra, la decisión y su suerte…