Que no pare la orgía de titulares que describen un país en quiebra.
Que no paren las Casandras de la televisión privada que cada mañana se regodean describiendo comerciantes que en vano intentan sobrevivir, rodeados de torvos saqueadores que asechan para desvalijar sus negocios.
Que no pare la cámara o gremio de ex apóstoles de CAP, testaferros de Blanca Ibáñez, consentidos de la conchupancia, que acapararon concesiones de radio y televisión. Que no pare la transmisión
de comunicados, a nombre de sus queridos periodistas y obreros, protestando
la falta de libertad de prensa que, vea usted, les permite decir lo que les
da la gana y mentir hasta la saciedad.
Que no pare la avalancha de noticias falsas y alarmistas que narran desfalcos
de fondos públicos, malversaciones, peculados y corrupción administrativa,
denunciada por quienes durante cuarenta años saquearon los presupuestos
y dejaron la olla raspada.
Que no pare la desinformación sobre los Círculos Bolivarianos,
descritos como círculos del terror o de la muerte, armados hasta los
dientes y ávidos de lanzarse a rebatiñas de sangre y de saqueos.
Que no pare la caracterización siniestra, a pesar de que nadie, en ninguna
parte, ha mostrado pruebas de que existan brigadas paramilitares armadas por
el oficialismo.
Que no pare el desfile de militares en retiro, miembros del Frente IbáñezMatos,
reconcomiados por no estar en la pomada. Que no paren los pronunciamientos de
oficiales a punto de ser jubilados con los ascensos retrasados por falta de
méritos profesionales. Que no paren los manifiestos, ampliamente destacados
por los medios de comunicación, de coroneles y generales investigados
por actos de corrupción.
Que no paren las marchas, vigilias, concentraciones en plazas o parques y shows
montados por la farándula de los canales privados, pidiendo la renuncia
del Presidente. Que no pare la alta sociedad civil, las ONG, Fedecámaras
y los sindicatos domeñados, de azuzar manifestaciones contra el gobierno.
Que no pare Hugo Chávez de aparecer cada domingo en "Aló
Presidente", comiendo casquillo, contestando babosadas como esa de los
condones, que son repetidas cualquier cantidad de veces fuera de contexto, haciéndolo
quedar como patán y buscapleitos.