Los procesos revolucionarios,
cuando son auténticos, tienen entre otras particularidades la desigualdad en su
propia dinámica de desarrollo. No es un coro de voces afinado, producto de múltiples
ensayos, tampoco un cumplimiento estricto de reglas y normas acordadas en el manual
de las revoluciones perfectas. Esos procesos tampoco se parecen a un gordo burócrata
agazapado detrás de su escritorio calculando hasta donde le alcanzará la quincena
de hoy y cuando llegará el bono. En mi criterio, la revolución, los procesos revolucionarios,
se asemejan mucho a una cuerda de quijotes, de bell@s vándal@s persiguiendo utopías
en las calientes tierras del estado Bolívar.
La revolución
es una especie de canto, que seguramente será extraordinario cuando algunos se adelanten
en el ensayo, la memorización y sobretodo la práctica de las notas. Pero la revolución
o rebelión también requiere de un primer grito, una proclama o consigna por la que
millones de personas que desean vivir dignamente darían la vida. Cuando la consigna
se sintetiza en el llamado a la discusión sobre el socialismo del siglo XXI y el
partido unido, el proceso bolivariano reemprende la marcha revolucionaria. Cuando
decide que sobre la marcha, por empuje y fuerza de los cinco motores constituyentes,
por ahora, vamos hacia la verdadera construcción del socialismo del siglo XXI,
el proceso bolivariano se pone los pantalones y las faldas largas.
Es cierto
que esto no estaría pasando si no existiera un espécimen que no acepta el orden
establecido de explotación, miseria y sujeción a los intereses del imperio yanqui,
y un pueblo entusiasta que lo apoya. Las experiencias de cambio no suceden a
menos que exista esa condición básica: el quijote y los seguidores soliviantados.
En la Venezuela Bolivariana, sea por la gracia de Dios, el destino o la fuerza de
la esperanza, apareció Chávez cuando creíamos que el imperio yanqui, por intermedio
de sus lacayos, se mantendría entre nosotros por los siglos de los siglos. Y Chávez
encontró a un pueblo, a hombres, mujeres, viejos, niñas, jóvenes, ancianas y hasta
perros callejeros apoyándolo en sus delirios, y mire que la historia es rara, que
hoy es el líder de los pueblos oprimidos de la tierra y tiene en jaque al dirigente
del imperio, con pajes y pajecitos incluidos.
Decimos
que cuando una revolución es genuina revienta cualquier norma y se explaya en el
mundo de la originalidad. Sólo así nos explicamos que todavía hoy algunos dirigentes
del proceso tengan severas dificultades para interpretar y, más aún, comprender
la eficacia revolucionaria presente en la propuesta del Presidente sobre los motores
constituyentes, mientras otros ya esperan una nueva orientación para llevar mucho
más a fondo el proceso. Por allí, lo cual saludamos sinceramente, se ha desatado
un arco iris de debates, encuentros y foros sobre el socialismo del siglo XXI, el
partido unido y los motores constituyentes. Es un torneo de buenas intenciones,
oportunismos, buenos y malos métodos y estilos de trabajo. El presidente Chávez,
con sus palabras y su disposición de lucha, puso en la calle una política y una
necesidad irrenunciables: cualificar y profundizar el proceso bolivariano. Y como
un quijote no está completo sin otros soñadores-emprendedores que lo acompañen,
los hermanos, compañeros y camaradas de CVG-Alcasa le tomaron la palabra (aun antes
de ser pronunciada), el estado de ánimo y la disposición de ir por más.
Esos quijotes,
confiando en la disposición presidencial, pero mucho más aún, en sus propias convicciones,
se lanzaron cual gladiadores modernos por cada rincón, almacén, sueño, estacionamiento,
oficina, taller, comedor, depósito, cansancio y muchas otras cosas más que hacen
parte de la empresa. Los muchachotes y muchachotas montaron su cogestión, algunos
pensando que eso era una forma particular de joder a la empresa como extensión del
Estado; otros, que por allí podrían recibir mejores ingresos; y los más sensatos,
apostando a la realización de la utopía socialista. Así es, unos tipos muy serios,
algunos entrados en años, otros bastante jóvenes, ex guerrilleros, padres de familia,
hermanos de sus hermanos e hijos de sus madres, sin diferencias de género ni de
raza, sin tener vivienda propia ni tarjetas de crédito, expertos en estirar hasta
el infinito el sueldo y mantener la sonrisa, se plantearon la tal cogestión, y como
suele suceder, después del soñador mayor, con boina y libros incluidos, vino el
empuje de los otros. Así la ¡cogestión! ¡cogestión! se convirtió en la savia y razón
de ser de estos individuos.
Hasta
acá señores y señoras llegó el cuento, la referencia a un hecho que parece más salido
de la imaginación que de la realidad; ahora vamos con las siguientes interrogantes
más cercanas a una pesadilla que a un hecho real:
¿Qué se
juega en Alcasa, el destino de un hombre o la punta de lanza de un proceso que nos
involucra a todos? ¿Es CVG-Alcasa más de lo mismo o un genuino e ilustrativo esfuerzo
de revolución en la revolución? ¿Tendrán los motores tres y cinco (jornada nacional
Moral y Luces y explosión revolucionaria del poder comunal, respectivamente) alguna
validez en la experiencia alcasiana?
Evidentemente,
en el escenario del estado Bolívar, de la CVG y de CVG-Alcasa se dinamiza la contradicción
entre lo que debe nacer y lo que debe morir para que la revolución bolivariana sea
una realidad: La burocracia, el corto-placismo, la corruptela y el clientelismo
son malformaciones políticas, ideológicas y sociales que deben ser extirpadas por
el bisturí de la revolución. Esos vicios, ocultos bajo un seudo-bolivarianismo,
terminan siendo más peligrosos que el mismo imperio y sus secuaces nacionales. En
CVG-Alcasa, CVG, el estado Bolívar y la República Bolivariana toda, debe renacer
y multiplicar sus frutos la participación protagónica de los trabajadores y del
pueblo, la transparencia en las relaciones de producción, gerenciales y políticas;
tiene que emerger con ímpetu el esfuerzo solidario hacia las comunidades; una nueva
forma de hacer política, en fin, en CVG-Alcasa se le está rindiendo homenaje no
sólo a nuestros hermanos venezolanos que cayeron en la lucha por la liberación de
la patria, sino que se están ajustando cuentas con la historia misma, con los descamisados
de la Revolución Francesa y los Consejistas de principios del siglo XX, con los
mártires de Santa Maria de Iquique y las huestes de Pancho Villa. En Alcasa nacen,
por voluntad de este proceso bolivariano y de los hombres y mujeres de allá, los
embriones de subjetividad que garantizarán la patria grande que soñó Bolívar.
¿Renacerá
en Alcasa la IV república o resplandecerá el brillante sol de la esperanza revolucionaria
de los trabajadores y demás sectores explotados? ¿Sucumbirá allá el sueño bolivariano
y nuestroamericano, mientras renace de sus cenizas lo peor del puntofijismo y del
capitalismo? ¿Tendrán algún sentido en la conducta de saboteadores, de miembros
de la derecha endógena las siguientes palabras: “Entramos de lleno al tiempo de
construcción del proyecto nacional Simón Bolívar, que requería un fundamento sólido,
lo que hemos hecho hasta ahora es echar un piso sobre el cual construiremos el edificio,
es el proyecto socialista bolivariano” (Hugo
Chávez Frías).
Se entiende
ahora por qué sostengo que EN CVG-ALCASA TRIUNFA LA
COGESTIÓN O SOMETEN, POR AHORA, A CHÁVEZ.
PD. Con
este pronunciamiento pido mi incorporación a la red comunitaria y laboral de apoyo
al proceso cogestionario de CVG-Alcasa.
¡Seguid
el ejemplo que CVG-Alcasa dio!
¡Solo
el pueblo salva al pueblo!