Remate económico, traiciones y medios desatados para finiquitar a Maduro

Entiéndase bien que el derrocamiento del Presidente Nicolás Maduro no significa sólo su caída, sino la caída y fracaso de todos los venezolanos, los que seremos víctimas anónimas del gran derramamiento de sangre en los días previos, durante la incursión armada y paramilitar ordenada por Barack Husseín Obama y los posteriores, en donde nos buscarán a los chavistas del barrio bajo (porque los de la nomenclatura ya estarán amparados en algún exquisito exilio), para silenciarnos por siempre, incluso, los traidores activos y pasivos, que hoy, sin pena alguna, anuncian y trabajan por la caída del Presidente Nicolás Maduro y se aprestan a subordinarse a la agresión del golpismo de la derecha, desde los ministerios, institutos del Estado, gobernaciones y alcaldías, sobre todo, los más puros hipercríticos que por los medios lanzan todo su ataque y descargan toda la responsabilidad sobre Nicolás Maduro, entre los que destacan como los más abyectos, aquellos exfuncionarios del gobierno revolucionario que comenzó con el Comandante Hugo Chávez y continúa con Nicolás Maduro, traidores que curiosamente, ahora se percatan de cosas y ven defectos y errores que ellos celestinearon y promovieron en su momento y que, por resentimiento, ahora denuncian, porque se sintieron inamovibles, al igual que aquellos que no dejan de rumiar su ira contra Maduro, porque ellos sienten que eran más herederos y merecedores de la presidencia de la República, por lo que no descansan de conspirar y ayudar a que la oposición siembre sus quintacolumnas y destruya al gobierno que preside Nicolás Maduro, acciones todas por las que hoy no podemos creernos el cuento de que "el Presidente Maduro no lo sabe".

Pero, ninguna de esas intrigas palaciegas e ineptitudes funcionariales lograrían el éxito hasta hoy alcanzado, si no es por la guerra económica que ya ha ganado terreno en todas sus batallas hasta hoy, con el colaboracionismo traidor, las jugosas ganancias corruptas y el aculillamiento, con falta de formación ideológica y profesional, que hoy sigue llevando al funcionariado reciclado, a los mismos errores o más graves, que nos ponen a las puertas de la caída de la revolución bolivariana, socialista y chavista.

Esta guerra económica que comenzó cuando aún estaba con vida el Comandante Hugo Chávez, contó y cuenta con la indiferencia de nuestros gobernadores y alcaldes, hasta el día de hoy. Nuestros candidatos del Gran Polo Patriótico (GPP), no solo los del PSUV, sino los demás en sus cómodas posiciones, toditos, embriagados de triunfalismo y desconectados de la realidad, les pasaron de largo y de lado a las colas en comercios y servicios, en octubre y noviembre pasados, en donde se estaba rumiando la rabia contra el gobierno, esa misma que nos llevará a la caída del Presidente Nicolás Maduro, si no corregimos ya mismo, hecho que no se perfila en el horizonte político.

Hay muchos buenos planes y muchos actos y eventos televisados. Pero, la cotidianidad de cada venezolano es horrible frente a la guerra económica.

Ahora bien, existe una institución que se conoce como la SUNDDE, la que ha sido tan corrupta, como los autores del Dólar Today, Fedecámaras-Venamcham, los raspacupos y raspatarjetas, los acaparadores, los vendedores con sobreprecios en comercios y servicios y los bachaqueros. Y han sido tantas las denuncias ante el Presidente Nicolás Maduro y han sido tantos los ruegos, que cualquier ciudadano termina perdiéndole la confianza a Nicolás Maduro y al gobierno en pleno, porque la gran cómplice y socia de esta guerra económica, además de la derecha, para derrocar a Nicolás Maduro, es la SUNDDE.

Y no han faltado quienes han propuesto fórmulas y planes sencillos e inmediatos, para enfrentar la guerra económica, cuyo resultado ha sido la sordera del gobierno y el temor de parecer traidor cuando se asume la autocrítica y se denuncian unas de tantas aberraciones que conspiran contra la revolución.

Al día de hoy, suponemos que el Presidente Nicolás Maduro sabe que la SUNDDE es un antro de corrupción que fuerza por la caída del Presidente y sus miembros se han hecho híperpluscuammillonarios en su tarea de complicidad del robo al Pueblo, en comercios y servicios.

Por otra parte, hoy, tenemos a una derecha criminal opositora que desde la Asamblea Nacional está montando un falso expediente y dando un barniz de legalidad al golpe de Estado que está andando desde enero pasado, cuyo corolario es "La Salida III" de Nicolás Maduro, la que aduladores de oficio se encargan de mostrársela al Presidente Maduro, como poco probable.

En este sainete no pueden faltar los medios televisivos y radiales privados, entre los que destacan Globovisión, Venevisión, Televén y las emisoras que se nuclean en un circuito conspirador reiterativo a nivel nacional. Y, son tantos los síntomas de debilidad del Estado y su desinstitucionalización, que ante los llamados a Golpe de Estado y manipulación de la información, cada día más, el arrinconado es el CONATEL, mientras que no son pocos los pendejos que por la cobertura en un programa o la migaja de una entrevista, Globovisión los hace grabar y decir ante las cámaras, loas al decano del golpismo fascista de la televisión venezolana, lo que les sirve para ridiculizar aún mas al gobierno y presionar o chantajear para que les renueven la concesión, hecho que emulan en Venevisión y que Televén explota con el trato con desdén que le profesan a todo entrevistado chavista, como lo hace el fascioperiodista, Carlos Croes en su dominical programa, sin que la excusa sea una falsa apertura con el programa de José Vicente Rangel, porque saben que el rating televisivo de Televén sólo aumenta cuando transmiten el programa del prestigioso periodista.

Hoy, tenemos a los traidores abandonando a su suerte al Pueblo y a Nicolás Maduro, aunque aún estén ocupando sus cargos, en medio de la abulia, en un dejar hacer y dejar pasar, desmoralizadores. Hoy, vemos a esa militancia adeca y meliflua de Primero Justicia, muertos de la risa, exhibiéndose en cargos del gobierno y sin ocultar su fobochavismo. Hoy, vemos que las medidas económicas son una desesperada conciliación con el gran capital, el sector empresarial parasitario, que todos los trabajadores estamos pagando con menguados sueldos y salarios, mientras que esa derecha empresarial aborrece a Nicolás Maduro y a los chavistas, razón por la cual no van a producir, ni elevar la producción "hasta que caiga Maduro", según sus cálculos.

Hoy también, la Conferencia Episcopal Venezolana, junto con el señor Nuncio Apostólico, se aprestan a adelantar todas las diligencias para la canonización del médico José Gregorio Hernández y anunciar esta gran celebración distractora, apenas caiga Nicolás Maduro.

Finalmente, hoy, a pesar de todas las variables mencionadas, ut supra, por el amor que profesamos al Comandante Hugo Chávez y su legado, por la lealtad que le profesamos a Nicolás Maduro, él pudiera confiar en que el Pueblo, en esta mayoría, los pobres, los jediondos, los desdentaos y todos los de abajo, que estamos a su lado para defender la revolución y reimpulsarla. Sólo queremos que el Presidente se meta en su alma al Pueblo y, más allá del discurso para el público de galería, confíe en nosotros, su pueblo. El momento es preciso para profundizar la revolución y no lo estamos haciendo.


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Luis Alexander Pino Araque


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