La Tecla Fértil

El camino productivo

El Proyecto Bolivariano debe consolidarse en un carácter ideológico y de verdadera fuerza de poder para poder aplicar sus fines en cada modelo de transformación o sector. Debe ser a largo alcance porque deben cumplirse los parámetros de integración caribeña y de los países del Sur con una nueva moneda, el Sucre. La democracia es un punto de defensa geopolítico para garantizar en conjunto los gobiernos que rigen un Continente y cada gobernante debe ser creativo, para estrechar las manos de sus coterráneos, de allí la importancia del pensamiento único y un programa común de gobierno.

No basta de triunfos, hay que sumar votos e integrar al país hacia una campaña competitiva que le asegure al proyecto la demarcación de su propio territorio a través de obras, impulsadas por el mismo gobierno, ahora bajo la dirección de Nicolás Maduro. Otro asunto es cuidar la imagen y apostar a lo seguro, en cuanto a los bienes económicos.

Debemos ser optimistas. Se debe ir tras los capitales para formar verdaderas corporaciones de trabajos y, no empresas de maletín. Un sector económico hay que trabajarlo en su conjunto y, dejar las confidencias a un lado, los industriales deben diversificar su acción y en conjunto colaborar con el campesinado en el agro, sobretodo en la siembra de soja, rublo que es la sustentación alimenticia de la población a futuro. Somos hijos de un nuevo tiempo. La economía sí necesita financiamiento, no la política. Al Capital hay que transformarlo, nunca proceder a su blanqueo para crear fondos oscuros. Pero la necesidad empuja al revoleo, al recálculo y, por qué no, a pequeñas capitulaciones.

El tema no deja de ser tabú. El financiamiento lo da el Estado, de allí que el empuje inflacionario debe ser reducido. Se trabaja en base a un proyecto y las banderas políticas y sociales, siempre deben permanecer abiertas, en un gran esfuerzo administrativo. Hay que resguardar cada gestión política y tomar decisiones sin regreso.

En política, un blanqueo de capitales puede originar relatos epopeyicos y un fervor sin saldar, jamás en un Estado como Venezuela puede tener flaquezas, sino tener una constante, herramientas para la producción y revolución industrial, más allá, habrá otros fondos para la revolución y ajuste social. Debemos avanzar hacia un ideal y un solo principio de patria.

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