Juicio Popular a Capriles Radonski

El 19 de abril de 2013, el pueblo soberano revolucionario de la República Bolivariana de Venezuela decide, con el derecho que nos confiere la moral y la ética, llevar al ciudadano Henrique Capriles Radonski al banquillo de los acusados. El juez será la Historia, la parte acusadora el pueblo revolucionario y su defensa estará a cargo de la rancia oligarquía apátrida.

Comienzan los alegatos por la parte acusadora: Nosotros el pueblo revolucionario, acusamos al señor Capriles Randonski de atentar contra la paz de la República, actuando de manera irresponsable, llamando a sus seguidores a tomar acciones violentas en contra del gobierno legítimamente electo por la voluntad popular, mediante actos desestabilizadores que hicieron que se impusiese el fascismo, al cual nos tiene acostumbrados; esto conllevó la muerte de ocho camaradas de nuestras filas revolucionarias, que lo único que hacían en el momento de su muerte, algunos de ellos, era celebrar la victoria alcanzada, que en buena lid obtuvimos, y otros caídos defendiendo lo que con tanto esfuerzo habíamos logrado a través de nuestro proceso de justicia social, concretamente, las instalaciones de nuestras misiones sociales.

Así mismo, los actos vandálicos en cuestión trajeron como consecuencia numerosos heridos que fueron víctima de hordas violentas cuya “arrechera” fue incitada públicamente por el acusado Capriles Radonski. Es así, su señoría, usted que es la Historia, juzgará sabia e inexorablemente junto a quiénes merece compartir este acusado sus felonías. ¿Será junto a Hitler? ¿Habrá de compartir el mismo estercolero que Mussolini? ¿Hará causa común con Pinochet, Stroesner, Videla, Somosa, Duvalier? ¿En qué capítulo del devenir dialéctico de la Humanidad ha de ubicarse este señor?

También le acusamos de cohonestar con los elementos fácticos del imperialismo norteamericano y sus aliados para horadar la Patria sagrada de Bolívar. Valiéndose del sofisma para manipular las mentes más débiles, ha procurado lograr su objetivo más vil, que no es otro que acabar con la Revolución Bolivariana. Con la complicidad morbosa de los medios privados de comunicación social, ha perpetrado el crimen más grave de todos: inducir el odio entre hermanos, entre compatriotas, con el fin oprobioso de hacer que nos matemos los unos a los otros. Claro que la férrea convicción revolucionaria se lo ha impedido y se lo impedirá siempre, porque ante el odio, nosotros respondemos con el amor.

Lo acusamos de irrespetar al máximo órgano rector del Poder Electoral, pretendiendo malponerle ante la opinión pública internacional de no ser imparcial, lo cual nos resulta ofensivo e inaceptable. Y todo esto sin mencionar sus anteriores actuaciones golpistas que le costaron al país numerosas vidas, zozobra e ingentes pérdidas materiales, así como la reputación de la República al penetrar forzosamente en las instalaciones de la Embajada de Cuba, violando con ello el derecho internacional. Hechos pasados que traemos a colación para ilustrar la conducta del personaje juzgado.

Yo, como la Historia que soy y juez de esta causa, doy paso ahora a los alegatos de la defensa.

Gracias, su señoría. Nosotros, la rancia oligarquía apátrida venezolana, abogamos por la inocencia de nuestro defendido Capriles Radonski, porque su único fin ha sido beneficiarnos económicamente a quienes conformamos la élite de este país y por ello mismo tenemos el derecho pleno de explotar a los trabajadores y tomar de ellos la plusvalía de su esfuerzo para nuestro propio peculio. Es totalmente natural que así sea, pues somos por tradición los amos del valle. Señora Historia ¿Qué pretende el pueblo? ¿Qué nosotros la oligarquía perdamos los privilegios que hemos gozado de manera obscena a lo largo de los siglos? ¿Y entonces quién va a mandar sobre esta gente? Hemos tenido que aguantar que el pueblo aprenda a leer, además que las leyes laborales les sean favorables. Abrase visto algo más contra natura. Por si fuera poco, antes podíamos sacar del país todas las divisas que queríamos, y ahora pretenden impedírnoslo. Nuestro defendido solo ha procurado, preñado de buenas intenciones, revertir todas estas aberraciones. Por ejemplo, ¿Cómo podrán seguir lucrándose nuestros médicos si persistiese la perversa misión Barrio Adentro? ¿Y nuestros queridos comerciantes que especulan, pero dan trabajo? ¿Y nuestros banqueros, que ahora ya no pueden cobrar las legítimas cuotas balón y créditos indexados? ¿A quién se le ocurre semejante situación, su Señoría Historia? ¿A dónde va a ir a parar este mundo si permitiéramos estos malos ejemplos de la justicia social, la igualdad económica y la democracia participativa y protagónica? ¿Y esa atrocidad del Poder Popular y el Estado Comunal? ¿Se imagina usted? ¿Y qué es eso de la autodeterminación de los pueblos y su soberanía? ¿Acaso no les basta con nuestro soberano Imperio Norteamericano y nosotros sus lacayos? Esto es insólito e inadmisible.

Seguramente ahora puede usted entender el esfuerzo tan loable que ha hecho nuestro defendido, en beneficio solo de nosotros, las minorías oligárquicas. Es por lo expuesto, que esta rancia y apátrida oligarquía, aboga por la inocencia de nuestro defendido Enrique Capriles Radonski, y le pedimos que le libre de culpa en todos los cargos que el pueblo revolucionario le imputa.
Se retiran las partes para que su señoría la Historia decida. Y ésta lo hace en los siguientes términos: Debo señalar ante todo que al pueblo revolucionario se le olvidó otro alegato: Capriles Radonski ofendió la memoria del Comandante Hugo Chávez Frías, quien ahora forma parte de mi capítulo más digno, noble y grande. Que el pueblo lo perdone, porque yo la Historia, vistos los alegatos de ambas partes, condeno al señor Capriles Radonski al mayor castigo que puede tener, que goce de una larga y saludable vida en la República Bolivariana de Venezuela, y así para su máximo pesar, vea todos los logros de la Revolución Bolivariana hechos realidad, de la mano del Presidente Electo Nicolás Maduro Moros, el Hijo de Chávez: una patria grande, libre, soberana e independiente; un país potencia, junto al resto de las naciones latinoamericanas; y una sociedad justa, igualitaria y por sobre todas las cosas, feliz. He dicho. Cúmplase, en la República Bolivariana de Venezuela, a los 19 días del mes de abril del año 2013, a los 202 años de la Independencia, 154 de la Federación y 14 de la Revolución Bolivariana.

(*) Zulika King, Pedro Ruda (hijo) y Luis Enrique Gavazut.
En Guatire, la Villa Heroica, a los 19 días del mes de abril de 2013.


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