Lo imprevisible del regreso

Gracias Comandante, usted no tiene compón, siempre con sus vainas de querernos llenar el pecho de alegría con esas sorpresas tan grandes, así lo hiciste aquel 4 de febrero, cuando irrumpiste violentamente y partiste la historia en dos, en un antes y en un después con tu “Por ahora”, también lo hiciste el 13 de abril, en diciembre del 2012 y ahora este 18 de febrero, como dando pie a tener otro día de jubilo u otro día de fiesta nacional. Siempre regresando en silencio y a la media noche, en la madrugada o casi al amanecer, sin que nadie lo sepa, como para matarnos de un susto y transportarnos mágicamente de un momento a otro, del asombro a la alegría desbordante, y no creas que no nos hemos dado cuenta, sabemos que con toda la intención del mundo te nos apareces de la noche a la mañana, cuando menos se te espera, para llenarnos de felicidad la mañana y el día, casi igualito como nos pasaba hace muchos años atrás, cuando estábamos chiquitos y teníamos como fiel compañera la inocencia, cuando nos acostábamos con la ingenuidad coronándonos las sienes para despertarnos ese otro día muertos de la alegría por los regalos que nos había traído el Niño Jesús o los Reyes Magos.

Usted y sus vainas Comandante, y ese afán suyo de querernos matar un día de estos de un susto con sus repentinas apariciones, risueño y con las alforjas llenas de optimismo y de futuro. Pero no se preocupe, regrese cuando le dé la gana y a la hora que quiera que aquí siempre estará su patria y un pueblo añorando su regreso y si así llueve que no escampe. Emparámenos con esa felicidad que nos produce su retorno. Bienvenido comandante presidente, gracias por estar nuevamente entre nosotros, esperando además verlo en poco tiempo recorriendo palmo a palmo su tierra, nuestra tierra, aunque le confieso, que pienso recoger firma, pienso en crear una campaña en todo el mundo con la finalidad de pararle un poco el trote, para se aquiete y descanse como tiene que ser, usted tiene que tener tranquilidad para que se recupere definitivamente, y de ser posible, acostarlo en una hamaca o amarrarlo al pies de una arpa, para que se serene un poco y tenga menos ajetreo, ya que, de ser necesario, usted puede desempolvar el bendito alicate y ponerle orden a la pea sin hacer mucho esfuerzo.

Le confieso que la espera ha sido angustiosa, que muchas veces se nos hizo inaguantable, que muchas veces se nos vistió de insoportable y amanecíamos con la sonrisa resquebrajada y la alegría chamuscada. No le voy a mentir a estas alturas, que en ocasiones la espera se nos hizo desesperante, solamente aliviada por la inyecciones de esperanza y el tratamiento de fe que día a día desguaza al pesimismo y desmantela al infortunio, no obstante, a que los desgraciados de la oposición han hecho de tripas corazones para mutilarnos y erradicarnos la esperanza con su sobredosis de veneno mediático, con su infamia y con su odio desenfrenado que diariamente choca de frente con el amor de todo un pueblo que ha demostrado ser más fuerte que el odio manteniéndose incólume e impenetrable, sin permitir que no le entre ni coquitos, tan así, que en todo este tiempo usted ha sido su imagen y semejanza, se ha convertido en una nueva versión de Las Tres Divinas Personas, porque está en todas partes, en donde quiera que hay esperanza, usted está presente donde quiera hay sueños, ilusión y optimismo. Está en la oración y en el juramento de todo un pueblo siendo Chávez, porque usted es el corazón de la patria. Es todo un pueblo llorándolo, clamando por usted. Son millones de hombres y mujeres alrededor del mundo necesitándolo, convirtiéndose en su imagen y semejanza, son miles de oraciones y de plegarias revoloteando alrededor del mundo por todo lo que usted es y representa su existencia.

Aunque llegó a media noche y en silencio, todos sabíamos de su regreso, porque es imposible no verlo en la sonrisa de los niños, no verlo sonriendo desde el más mínimo rincón del país, no saber de usted es improbable porque está presente en todos los cuentos de camino y en todas las calles, su imagen nos sonríe desde las vallas y desde los afiches, evadir su imagen con el puño alzado es muy difícil porque sentimos que nos zarandea a diario diciéndonos: ¡¡¡Espérenme que yo vuelvo!!!. Ahora, los que deben estar arrechisimos son los antichavistas irracionale, los escuálidos envenenados y sus secuaces, la oligarquía criolla y la oligarquía extranjera, el Kiko, el Capriles, Jesús Torrealba, Carlita, el parapeto de Rolan Carreño, Ledesma, Teodoro y tantos bichos de uña militantes del odio y de la necrofilia. Quienes deben de estar mal, muy mal, son todos aquellos que te odian y te han deseado la muerte sin que les quede nada por dentro, son todos esos desgraciados agoreros del desastre que con su vocería necrofílica a diario invocan la muerte la calamidad y cualquier cataclismos con tal de salir de ti sea como sea.

Los que deben andar vomitando la bilis y con el alma vuelta mierda son todos aquellos que ven que una vez más se les difumina la esperanza de querer salir de ti a como de lugar, y que sin medir las consecuencias, continuarán inventando a diario en sus laboratorio de mentiras cuantas vainas se les ocurra, dirán que no regresaste, sino que quien llegó fue un clon que inventó Fidel, que no se debe confiar en tu regreso hasta tanto no se te vea jugando una caimanera de pelota, o cantando junto a los pies de un arpa contrapunteando con Cristóbal Jiménez. Se hace imponderable el número de loqueras que van a crear, pero que como siempre, chocarán de frente contra el amor de todo un pueblo dispuesto a defenderte de cualquier lluvia de excrementos que intenten lanzar los despreciables en contra de tu persona y de tu regreso. Una vez más esas vainas tuyas sorpresivas los va a dejar como pajarito en grama y más locos de lo que los has tenido en todo este tiempo que tuvimos la dicha de saber de ti aquel 4 de febrero cuando irrumpiste violentamente con aquel “Por ahora” que la historia, la vida y tu junto a tu pueblo transformaron en un “Para siempre”.

¡¡¡...Bienvenido Comandante!!!, no le pare, siga matándonos de alegrías, continué embochinchándonos el pecho con esas sorpresas de su regreso, pero no nos deje nunca jamás, recuerde que tiene terminantemente prohibido irse de nosotros, aún tiene mucho por hacer, aún tenemos mucho que hacer juntos y aún hay mucha patria por construir y por colorear de bonito.



CON CHAVEZ TODO, SIN CHAVEZ NADA

CHÁVEZ SOMOS TODOS.

¡VIVIREMOS Y VENCEREMOS!



Maturín

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