Suspendida la derecha Clásica-Pop abierto el debate

El movimiento cultural obligó a Abreu a suspender su concierto con Bose y Juanes. Se salió con algo de elegancia de este embrollo, por lo menos ante algunos, argumentando que la agenda de las orquestas les impedía realizarlo ¿las 300 orquestas del sistema con la agenda llena?

 

Es posible que Abreu comprometiéndose en este concierto se echara un pelón político; pero conociendo lo astuto que es, ahora y durante buena parte de la IV cuando fue diputado y ministro, resulta extraño que haya pifiado así. Esto nos lleva a pensar que no fue un desliz, sino algo calculado. Conjeturaríamos, entre otras cosas, que el anunciado concierto de la Orquesta y Dudamel “Rolex man” junto a la derecha pop hispanoamericana pudo haber sido una estrategia para poner en aprietos a nuestro gobierno, presentándole el dilema de impedirlo y así mal ponernos nacional e internacionalmente. Si así fue, no contaron con la acción los colectivos y movimientos culturales, protagonistas en hacerlos retroceder en sus intenciones.

 

Pero lo importante en destacar a raíz de esto, es el debate sobre el “Sistema”, que logró trascender a cierto nivel públicamente y en los medios, después de décadas cerrado y vetado; aun a pesar de las voces autorizadas de nuestra cultura e intelectualidad que vienen haciendo importantes observaciones y críticas sobre ello.

 

Una de las discusiones sobre lo que representa el Sistema como modelo es filosófica ideológica: Si es ese, o sólo ese, el paradigma cultural de la revolución; el crear asombrosos y multimillonarios altares a la música y tradiciones culturales europeas y a quienes la promueven.

 

Acertadamente Cecilia Tood observaba en una entrevista, también publicada acá en Aporrea (www.aporrea.org/actualidad/n222618.html), la concepción que emana de ese sistema, de pensar en que toda persona de bajos recursos es un potencial antisocial que se salvará metiéndolo en una de las orquestas. Reconociendo lo positivo que es para nuestra niñez y juventud que se incorpore a la música a través del Sistema; también es necesario indagar y pensar si ese modelo de acción social y formación musical vertical, autoritario, repetitivo y mecánico; típico de una pedagogía musical superada en los años 70 del siglo pasado y bien pagada a un reducido grupo de músicos del sistema, que bien se lucen en autos último modelo, apartamentos en el Este y espíritu consumista, es la conciencias que debemos sembrar en nuestro futuro y a la que el estado debe destinar los cuantiosos recursos económicos que le asigna inequitativamente en detrimento de otras expresiones e identidades culturales, incluso otros sistemas y orquestas académicas del país.

 

Mientras al Sistema se traga en recursos económicos más de lo que reciben todas las disciplinas culturales en todo el país, somos testigos de la desaparición de las orquestas típicas, de las condiciones por las que pasan muchos de nuestros cultores populares y la cultura popular, la precariedad económica en la que están otras orquestas sinfónicas no pertenecientes al Sistema. Paradójicamente es una realidad que a la par que se invirtió para la construcción del llamado Centro de Acción Social por la Música más 350 millones de dólares (hasta con pisos de granito traído allende nuestras fronteras) y se destinan cientos de miles más para construir otros similares sobre todo en Caracas, otros núcleos del mismo sistema son un chiquero que se caen a pedazos. En igual situación de desigualdad, dentro del mismo sistema, se encuentran otras orquestas y sus músicos, mal remunerados y desatendidos: pues se invierte, para luego sacar dividendos, en una orquesta que siempre ponen en escena y el resto es un parapeto.

 

Desde el punto de vista musical, por el afán de deslumbrarnos con la Orquesta privilegiada del Sistema, donde todo es faraónico con grandes sinfonías interpretadas por trescientos o más músicos e igual cantidad de coristas, hemos venido perdiendo parte de nuestro legado musical, no sólo en lo popular y tradicional, sino en el mismo campo académico. Así por ejemplo observamos el decaimiento o invisibilización de nuestra importante escuela de guitarra venezolana que ha dado grandes maestros, de las escuelas de piano, de composición, etc. No se le da importancia ni se atiende dentro del sistema aquello que no sea lo sinfónico, de utilidad política económica y deslumbrante. De allí que han sido casi extinguidas de sus escuelas, instrumentos no sinfónicos y materias como composición y relacionadas con lo humanístico.

 

Otro aspecto crítico es sobre la contraloría del Sistema. Hasta hace poco se llamó “Fundación del Estado…”. Ahora es “Fundación Musical Simón Bolívar” adscrita a la Presidencia de la República. Lo de “Fundación del Estado”, como se llamó durante la IV y parte de la V, era sólo una formalidad, pues el Estado nunca estuvo representado en su directiva; sólo Abreu y su séquito. Ahora, adscrita a la Presidencia, no sabemos si hay control real del Estado sobre ello, menos aún, lo sabemos, contraloría popular. Hablamos de control porque de una institución que recibe mil millonarios aportes del Estado, de una orquesta que hace cuatro giras internacionales al año, con el consecuente desembolso millonario de divisas; jamás hemos sabido de una auditoría, rendición de cuentas o contraloría. ¿O es que el Sistema es un Estado dentro del Estado, parecidamente a lo que fue PDVSA hasta el 2002?

 

No hablamos en este corto artículo de ideas y concepciones sobre lo que debió ser este sistema, originalmente concebida por otros insignes músicos y no Abreu; entre los que podemos nombrar, el compositor Ángel Sauce, iniciador de la idea de una orquesta juvenil… o al ya desaparecido, querido y recordado Juan Andrés Sanz, quien proyectó la idea de las orquestas infantiles, con un sentido ético, educativo y espiritual muy distinto al que se le ha dado y que posteriormente fue excluido. Tampoco de muchas injusticias y exclusiones cometidas contra músicos, algunas que se hicieron públicas en su momento, otras que permanecen en el anonimato, pero que el tiempo develará y hará justicia.

 

Y que no se nos acuse, como repetidamente vienen esgrimiendo algunos, de enemigos de los niños y niñas atraídos a la música y la cultura en el Sistema. Es indudable que las Orquestas tienen un impacto positivo en nuestras niñas, niños y juventud; innegable  y loable labor que hay en ello. De eso no somos enemigos. Pero tenemos el derecho y sobre todo el deber de hacer las críticas necesarias. Exigir contraloría, transparencia, equidad y justicia ¿o no?

 

Para quienes no me conocen, deseo hacer de su conocimiento que soy músico saxofonista graduado en el Conservatorio Simón Bolívar, perteneciente al Sistema; donde fui profesor y jefe de cátedra de ese instrumento durante diez años.

 

Este artículo es una versión extendida de otro que escribí  para ser publicado el pasado 07 de febrero en la columna “La Mancha como siempre” que sale todos los jueves en el diario Ciudad Ccs y que no fue publicado en su oportunidad. Las razones dadas por el referido diario para su no publicación fue que por orden de su director el tema Abreu y Sistema “estaba cerrado hasta que hubiese un pronunciamiento oficial al respecto” ¿?.

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