¿Habrá elecciones por la base para los candidatos municipales?

El fantasma de la democracia interna en el PSUV

Un fantasma recorre el PSUV. El fantasma de la democracia interna. Contra él se conjuran en santa cruzada todos los residuos de la vieja política, los alcaldes cuestionados, las cúpulas regionales, los rezagos del reformismo, la burocracia partidista, gobernadores que desde ya impulsan a subalternos como candidatos y los factores clientelares que temen perder sus cuotas en el funcionariato municipal. En apariencia, la máxima dirección partidista expresa estar en sintonía con las elecciones de base, no obstante desde ya se preparan los conjuros, rezos y maniobras para exorcizar a tan temible espectro. Peligrosa situación, cuando el más mínimo paso dado debe respetar la voluntad y el deseo mayoritario de la militancia.

La decisión, anunciada por el compatriota Diosdado Cabello hace semanas de que se desarrollaría un proceso de consulta para la escogencia de los candidatos, sin duda trajo aires de sosiego interno en el partido. La llamada cooptación, utilizada por última vez para los candidatos a gobernación, no tiene ninguna justificación (si es que en algún momento la tuvo) y las circunstancias actuales, debido a la convalecencia del Comandante, exigen la implementación al máximo de la consulta a las bases, correspondiéndose esto con los principios de participación decididos en el Congreso Fundacional, tal como lo recoge el Libro Rojo, compendio estatutario y de principios que norma el funcionamiento partidista. La cooptación debe ser entendida como un mecanismo excepcional a implementar en momentos en que la democracia interna, por razones de tiempo o circunstancias de emergencia, no puede ser implementada; no puede convertirse en regla de uso recurrente y prerrogativa de la dirección, so riesgo de ilegitimar las instancias de decisión, obligadas a interpretar y traducir la voluntad de las mayorías. No necesitamos -mucho menos en este momento- que nadie "coopte" a los que serán favorecidos con nuestro voto, sino más bien que se facilite y oriente un proceso de decisión soberana que, con reglas claras, sin ventajismos y resultados verificables, garantice la concordia de todos los sectores y postulaciones.

Grave error sería condicionar la democracia interna, celebrando elecciones en unos municipios si y en otros no. Tampoco deben establecerse vetos o limitaciones a cualquier postulación que surja, salvo la de cualquiera que probada y notoriamente haya mantenido una conducta contraria a las líneas partidarias; las únicas condiciones: lealtad al Presidente Chávez, respeto al Poder Popular, ser consecuente con la Revolución Socialista y aceptar el resultado de las elecciones internas.

No dudo que iremos al proceso de consulta anunciado. Pero es pertinente señalar lo anterior porque sé de cierta tendencia que, sin argumento expuesto ni debate abierto conocido, pretende reservar a la dirección nacional la decisión de imponer candidatos en algunos municipios importantes, sin proceso electoral interno alguno. Según esta pretensión en ciudades como Caracas, Maracaibo, Valencia, etc., el abanderado a la justa municipal sería producto de una decisión cupular que “interpretaría” el sentimiento de las bases. Extraño concepto de la participación. Otra limitante, también sin lógica democrática y que limita la democracia, se ha puesto a rodar, esta vez referida a los posibles postulados: no pueden estar ocupando cargos de diputados en la Asamblea Nacional. En ambos casos, las propuestas son absurdas y parecen concebidas para frenarle el trote a sentimientos y simpatías hacia determinadas personalidades. Nadie debe secuestrar el derecho a decidir. Temerle a las mayorías, es temerle a la Revolución. Cualquier medida que conspire contra la unidad, causando malestar y disenso por intereses particulares, debe ser desechada.

Sabemos, por ejemplo, que en la ciudad capital hay muchas expectativas por la posible postulación a alcalde del compatriota Bernal. Ello forma parte de los corrillos y conversaciones actuales de la militancia en las parroquias. Habrá razones en pro y en contra de esa posibilidad y no sé si es un sentir mayoritario, pero justo y necesario sería saberlo en una consulta interna y de amplia participación. Ignorar buena parte de la voluntad de los y las militantes, en un momento en que es vital para el futuro de la Revolución mantener la cohesión, sería el comienzo del fin. Sería justificar las muchas sinrazones que chilla paranoicamente la oposición, peor aún, sería semejarnos a ellos que, pregonando la democracia, se revuelven cotidianamente en sus apetencias grupales y egoísmos politiqueros.

Acierta el compatriota Jesse Chacón, cuando dijo recientemente en entrevista realizada “en estos momentos no tiene ningún sentido que no elijan las bases y más en una fase de serio cuestionamiento a los liderazgos locales. El Presidente en su campaña propuso el Poder Popular y en una elección como esta, que es local, el sentido común lleva a que sea una selección popular y que sea la misma gente la que se equivoque o acierte".

El camino correcto en la actual encrucijada no puede ser más claro. “Mandar obedeciendo”, ordenó el Comandante.


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