María Corina no quiere a Diosdado ni tampoco a Maduro

Les odio a ambos por chavistas –sentenció María Corina- frente a una cámara de televisión sin logotipo de identificación. Y siguió:

Yo como diputada del pueblo que defiende la ciudadanía que patalea y no arranca, me hago eco de la paternidad no reconocida de quien quiere arrogarse la pretensión de gobernarnos sin ser presidente constitucional, por tal motivo, lo declaro fuera de orden con toda la fuerza que ejerzo sin coger impulso y, que como mujer activa, me lanzo de frente y a la vez le salgo al paso a este desorden en ascenso en que nos ha metido el artículo 231 de la Constitución que actualmente defiendo con toda mi alma de mujer aguerrida y, calló.

Y como la salsa que es buena para el pavo también lo es para la pava, aunque, a mí en particular la salsa de tomate no me gusta, porque me deprime por su color rojo –comentó, María Corina- ésta vez frente a un espejo pitándose los labios y, después de pintados afirmó: -responsabilizo a Diosdado como presidente de la AN de comportarse como un “cobarde receloso” al no tener las bolas del buen juicio, ni las agallas de un jerarca, para aceptar ser presidente sin banda presidencial por treinta días y estar bien apoyado por el poder económico y el Departamento de Estado. ¿Acaso quería más? –se burló, María Corina.

Es decir –continuó- él arrugó y dejó pasar la pelota que se la pusimos bajita, aunque el respaldo de nuestra bancada se la hicimos llegar en bandeja de plata y, él posiblemente la quería en bandeja sin fondo y, eso es un imposible en su condición de subordinado al proceso, por lo que perdió entrar por la puerta grande de la historia como sí supo hacerlo Pedro Carmona Estanga que hoy goza de buena salud política y de reconocida trayectoria y amplia y meritoria acción “democratizadora sin precedentes” en todo el mundo como “don Pedro el grande”.

¿Se dan cuenta de la tragedia real que cierra ambas puertas del entendimiento y del acercamiento? Y eso me da razón, para arroparlos a los dos –mitad para Maduro y mitad para Diosdado- con la cobija de mi furia ciega y valentonada, por lo que, a la vez juro en mi condición de defensora de los derechos humanos al natural, sobre todo de los desamparados que no daré descanso a la placidez de viajar y de hablar mal de Venezuela: dónde y cómo quiera y, tampoco desperdiciaré las oportunidades que debo explotar oportunamente en este carnaval de locura sin reina en hacer ver que, estamos a la deriva sin Gobierno con un viento sin eje político que nos dé el sol de la conformidad del poder a que tiene derecho nuestra oligarquía –expresó María Corina- frente a una bola de cristal masticando chicle.

Y nuevamente –María Corina- arreció contra el vicepresidente Nicolás Maduro cuando afirmó, pintándose el cabello con una pasta de añil que, el que quiera estar a ras con nosotros, debe acogerse a los artículos de las leyes de nuestra conveniencia y aceptar los apéndices que deriven de los ordinales y numerales de nuestro libre albedrío. Y, Nicolás Maduro –complementó- viene de un sector poco ambicioso y como tal no entra en el radio de nuestro círculo que se acopla a nuestra esfera excluyente que se ajusta al espacio-tiempo de nuestra realidad capitalista que sí explota y no se deja explotar.

Y, por último explico –María Corina- con lágrimas de risa en sus ojos y, aclimatados de una ternura nunca vista y, con un encendido embiste de incredulidad solapado dejó caer como gotas de rocío sin mañana, la impertérrita frase” me he trasnochado pensando sobre las cuestiones políticas del país que nos aquejan y, he tomado la absoluta y “amarga” decisión de desconocer al vicepresidente y al Gobierno. Por lo tanto ellos son unas figuras sin relieve, para mí –como diría Joselo.

Y, como pudo, se embarcó, en el bus vía Guarenas-Guatire como ruta equivocada.

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