Diálogo con el señor autocrítico

Lo encontramos, sorbiendo su café, mientras rumiaba denuestos contra la actitud de un transeúnte que depositó en la acera un vaso desechable.

-La gente sí es cochina –dijo entre dientes, mientras lanzaba sobre su hombro una servilleta usada-

Aceptó a conversar con nosotros, no sin antes criticarnos, luego del ejercicio autocrítico del presidente Chávez en su consejo de ministros.

-Su nombre completo es…

-Autocrítico del Carmen Pensante Superior, a mucha honra.

-Para usted, ¿qué es la autocrítica?

Aclaró su garganta, como tenor antes del aria.

-No es, como suele pensar el vulgo, construir opiniones negativas desde un automóvil. Para mí, es muy sencillo: es hacer ver como todos los demás están equivocados, menos yo…

-Pero eso no es la autocrítica. Por ejemplo, el presidente Chávez en la campaña reconoció los errores de su gobierno, se criticó a sí mismo, y ahora lo hace con sus ministros. Usted no reconoce ningún error propio.

-Porque no los cometo, por eso. Yo soy perfecto e infalible. En cualquier ministerio que esté, siempre el ciudadano está errado y yo tengo la razón. Y si me hablan de la constitución y del poder popular, ni le cuento.

-¿Y dónde aprendió esa filosofía de vida?

-En mis pasantías como gerente de varias entidades bancarias.

-¿Y que opina de toda esta “moda” de la autocrítica?

-Que es muy criticable, por supuesto. Cómo es eso de estar reconociendo errores, pidiendo eficiencia, eso está muy mal.

-¿Pero usted es revolucionario?

-Claro, toda la vida, desde mis inicios en AD y luego como gerente de la Gente del Petróleo, le he metido el hombro al proceso.

-Ummmmm. ¿Y cómo llegó a su cargo actual en el ministerio?

-Muy fácil, practicando la autocrítica con otros de mi generación. Que hayamos en su momento combatido al presidente no quiere decir que no podamos reconciliarnos todos, como hermanos. Ahora, no me preguntes por quien voté, porque el voto es secreto…

Nos alejamos de la mesa, dejando al señor Autocrítico atendiendo una llamada en uno de sus cuatro teléfonos. Mientras camino, me viene a la mente la frase de Thoreau: "Es tan difícil verse a uno mismo como mirar para atrás sin volverse."

(*) Periodista y docente universitario

[email protected]

@raboscandanga

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