Con todo respeto Comandante, la eficiencia del Gobierno no es sólo un tema administrativo (I)

Lograr la eficiencia en la gestión de las instituciones del estado, no es solo un problema administrativo, es en principio una concepción política filosófica sobre el papel del estado, su transformación o transición hacia unas nuevas formas de gobernabilidad y el desarrollo del poder popular revolucionario.

Una revolución socialista tiene entre sus banderas y como columna vertebral, la participación del pueblo organizado y sus vanguardias legitimas en la construcción de la nueva sociedad. Esto pasa por asumir la necesaria destrucción del estado y los aparatos de dominación de la burguesía y en contraposición potenciar la creación y fortalecimiento de un nuevo estado revolucionario. Esto supone un periodo de transición político económico social cultural y militar que científicamente en la concepción marxista leninista se denomina Dictadura del Proletariado, entendiendo al Proletariado como la clase social No Propietarios de los medios de producción, quienes venden su fuerza de trabajo al capital y Dictadura referida al poder que ejerce el proletariado para eliminar todas la formas de dominación y explotación de la clase burguesa, como lo definió Carlos Marx y Federico Engels en el Manifiesto Comunista (1948): El proletariado se valdrá del poder, para ir despojando paulatinamente a la burguesía de todo el capital, de todos los instrumentos de la producción, centralizándolos en manos del estado, es decir, del proletariado organizado como clase gobernante, y procurando fomentar por todos los medios y con la mayor rapidez posible, las energías productivas

En la primera revolución socialista de la historia, el proletariado ruso organizado expulsó del poder a los Zaristas (1917), y comenzó a edificar la sociedad socialista, transitando el camino de la Dictadura del Proletariado, con la participación del Ejército Rojo, el Partido Bolchevique, el Consejo de Comisarios del Pueblo y el poder popular expresado en los Soviets.

Fue clave la línea política definida por Lenin y el partido: Todo el poder para los Soviets, entendida este como el espacio de desarrollo y ejecución de las políticas revolucionarias en la fabricas, talleres, campos y ciudades, para la defensa de la revolución ante los enemigos interno y externo, así como la tarea histórica de construir la primera sociedad socialista en la humanidad, bajo la dirección y control de los diputados de obreros, campesinos y soldados, funcionando bajo los principios de la democracia revolucionaria y el centralismo democrático, para hacer respetar las decisiones tomadas por las bases del poder popular.

En este sentido, y a propósito de los anuncios hechos por el Comandante Chávez antes y después de las elecciones del 07 de octubre de 2012, es necesario abrir un amplio debate sobre el tema de la eficiencia del gobierno bolivariano, desde la perspectiva de la profundización de la revolución y por la construcción del socialismo y no solamente como un tema administrativo, que se puede resolver con un nuevo Ministerio.

La propuesta de la democracia revolucionaria y protagónica, contenida en los lineamientos estratégicos del plan económico social de la nación 2007-2013, llamado también Plan Simón Bolívar, asoma la posibilidad de incorporación de las bases del pueblo organizado a las tareas de construcción de la patria, desarrolladas en las leyes del poder popular: La Ley Orgánica de las Comunas; La Ley Orgánica de Contraloría Social; la Ley Orgánica de Planificación Pública y Popular; la Ley Orgánica del Poder Popular y La Ley del Sistema Económico Comunal. Es importante la aplicación de la Ley Orgánica para la Gestión Comunitaria de competencias, servicios y otras atribuciones.

Pero esto no es suficiente, si no se es consecuente con los postulados del socialismo; la clase obrera debe estar a la vanguardia de la construcción de la patria socialista, como productores de riquezas, así como los campesinos, las milicias populares y demás organizaciones populares. Pero su participación no puede ser condicionada por los esquemas del estado burgués, pero tampoco puede ser desorganizada y anárquica. Deben estar articulados en territorios y tiempos concretos, pero además con planes de trabajo, que bajo los principios del socialismo deben garantizar la aplicación y desarrollo dialectico del Plan de la Patria propuesto por el Comandante Chávez.

La eficiencia de las instituciones del estado, no está garantizada solo por la contraloría social, sino por la participación directa del poder popular en la planificación, ejecución, evaluación y toma de decisiones de los proyectos, programas y planes de trabajo. Entendiendo el poder popular como los embriones del estado socialista o de transición y representados por los consejos de trabajadores y trabajadoras, consejos de campesinos, milicias populares, consejos estudiantiles, entre otras. Este salto cualitativo es clave en este momento del proceso revolucionario, no debe haber vacilaciones ni dudas sobre este particular, la revolución es hacia adelante y estamos en la obligación ética y moral de empujarla.

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Jhonny Picone


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