El miedo como factor político

Las elecciones presidenciales del día de ayer nos dejan entre muchas un lección muy importante a saber; que el miedo ha sido un factor desicivo a la hora de votar. La clase media y media baja se ha tragado todas las mentiras que le han dicho desde la oposición y sus medios vendidos, las iglesias y pulpitos, y desde los medios extranjeros. Se ha creado una clase de asustados ciudadanos que creen que aquí vamos rumbo a un comunismo tipo Corea del Norte, o soviético en la época del padrecito, con su GULAG incluido.

Hay gente que cree que los comunistas comen niños y niñas menores de 5 años, que a los mayores de ocho se los quitan a los padres y son enviados a reformatorios para ser adoctrinados, que les harán leer las obras de Trosky, Marx, Engels, Lenin, Mao etc. Creen que se quemaran todas las iglesias, se ahorcaran a todos los curas, se prohibirán las religiones, que el diablo andará en calzoncillos por las calles, y todo lugar tendrá aroma a azufre.

El tema de la propiedad privada les preocupa, creen que el estado les quitara las casas, los carros, los hijos, la ropa, y todo bien material que se tenga. Les han lavado el cerebro, los han alienado, embobado, atontado. Se niegan a ver más allá de sus narices.

Ese miedo, ese terror, ese pánico como lo define el buen periodista Pedro Carvajalino, que les han transmitido, y les ha carcomido las neuronas y no los deja pensar. Por ese miedo es que lograron los seis millones de votos.

Seis millones de asustado seres que trataron de frenar al comunismo que se avecina.

Siete millones y medio de seres con la mente clara, con la certeza que si ganaba el representante de la oligarquía, de los burgueses, y de el neoliberalismo, perderían los derechos adquiridos en estos años de revolución. Saben que no quedara ni un CDI, universidad, escuela, liceo, hospital, maternidad, ni nada que sea un servicio público sin ser privatizado. Esta gente que no quiere perder los derechos como los esta perdiendo el pueblo de España, Italia, Grecia, Portugal etc.

Hay seis millones de aterrorizados ciudadanos a los que los han engañado, les han mentido, los tienen al borde de un ataque de nervios. Gente que sin duda no son malas personas, les han llenado el corazón de odio, de rencor, de animosidad contra todo lo que signifique solidaridad, caridad, amor al pueblo, igualitarismo.

Les hicieron creer que ser pueblo es malo, es peyorativo, asqueroso. Pueblo es sinónimo de tierruo, barriobajero, miserable. Llegaron a llamar “cerricolas” a la gente de los barrios marginales. Denigraron del metro cable, y ahora lo hacen del cable tren.

Es deber del gobierno en aras de la sanidad mental y anímica de estos seis millones de compatriotas que han sido disociados, el de llevarles un mensaje claro y contundente que empiece por mitigar sus más profundos temores. Sin duda hay un problema de comunicación y percepción del discurso gubernamental.

Llego la hora de meter en cintura a los medios que falsean la información, crean matrices de opinión que producen daño mental en gente desinformada. La tan cacareada reconciliación nacional empieza por moderar el lenguaje y el tratamiento de las informaciones. El estado tiene instituciones y mecanismos para controlar y reprimir si hiciera falta a los medios que incumplen las normas.

Tenemos seis años para hacer los cambios y aplicar los correctivos necesarios para mejorar la calidad de vida de toda la población nacional. Hay que ponerse a trabajar desde ahora mismo.



PATRIA SOCIALISTA SEGUIMOS VENCIENDO.

CHAVEZ SOMOS MÁS DE SIETE MILLONES.



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