¿La negación de la oposición-política?

El Satélite Miranda y los transgénicos

Después de varias semanas y meses de pobreza y debacle informativo, enmendado por amenazas y gritos de fraude electoral y decretos de guerra; en la antesala de la finalización de la campaña electoral venezolana, nos llega el Satélite Miranda. Otra demostración más de independencia, patria y soberanía científica tecnológica que nos brinda el proceso revolucionario venezolano.

Este singular avance técnico-social, nos permitirá profundizar en las diferentes dimensiones del conocimiento. Indicadores relevantes para sus distintas mediciones ya se tienen: en la producción de información geográfica, meteorológica y cartográfica; en la prospección minera y petrolera; en la geo-hidrología y oceanografía; en la geotermia; y en la silvicultura y agricultura.

Integrado a esta compleja dinámica, una de las principales funciones del Satélite Miranda, será realizar tareas de observación terrena y orientarnos en la prevención y evaluación de distintos tipos de desastres naturales tales como: terremotos; erupciones volcánicas; incendios; tormentas, huracanes y maremotos; movimientos de glaciares; deslizamiento de terrenos; maremotos; sequías; plagas y lo más apuesto al momento; los cambios climáticos.

En materia de seguridad y soberanía alimentaria, esta herramienta Satélital, será fundamental para la planificación y programación de la mayoría de las actividades de producción agrícola. Mapas de zonificación de cultivos; ordenamiento del territorio; para los usos del suelo; la recuperación de cuencas hidrográficas y predicción en las necesidades de riego; para el suministro de productos biológicos y control de plagas y enfermedades y la producción de biomasa se anuncian entre otras técnicas. Todas ellas acopladas, al mejoramiento del agro-ambiental, el cual nos permitirá reducir o eliminar los gastos derivados de los insumos-agrotóxicos, produciéndonos ahorros al productor e incrementándoles los rendimientos en sus cultivos. Buscamos reducir los efectos ambientales de las actividades agrícolas y la producción de los gases contaminantes.

En Venezuela y como lo hemos venido manteniendo; la compleja dinámica territorial en cualquier socio-bio-región específica de nuestro país, obligatoriamente estará dependiendo del uso de las herramientas de te-le-detección. Lo afirmamos, por cuanto para avanzar en la bioremediación o salud de nuestros suelos, causadas por las distintas actividades agrícolas extractivista y contaminantes que hemos heredado; el Satélite Miranda nos brindará la posibilidad de conocer y medir no sólo las distintas afecciones de nuestros suelos agrícolas, también podrá precisar los parchos o nichos de agrobiodiversidad que aisladamente se detectan en grandes extensiones de la superficie de tierra afectada. Valioso conocimiento para entender el comportamiento de las variables, que describen el estado del sistema suelo-planta; su tasa de cobertura del suelo por la vegetación o el índice del área foliar-solar de la planta.

Relaciones bioticas que aún se mantienen por décadas y que interpretarlas en detalles nos permitiría zonificar agroecológicamente los cultivos, mejorando la evaluación de los rendimientos y la modelización de las interrelaciones hídricas entre el suelo, la vegetación y la atmósfera. Esta dinámica, se estaría también optimizando por la participación de nuestros agricultores y productores para mejorar sus prácticas en sus agroecosistemas. Se nos vaticina la posibilidad, de que emerjan avanzadas clasificaciones de usos del suelo a partir de los factores limitantes y del uso potencial agroecológico existente.

Ante las reflexiones anteriores, los cultivos transgénicos NO tienen cabida en esta dinámica satelital. Aunque unos cuantos digan lo contrario, la posición y posicionamiento de la agroecologia en Venezuela así lo viene determinando. La ciencia de la transgenia no puede, ni podrá producir y recuperar suelos como la agroecología lo hace.

La ciencia transgenia desmedidamente aumenta las tensiones socio-ambientales que hemos heredado del modelo agrícola extractivista de la revolución verde. Como histórica y recurrente-mente lo han venido demostrando Altieri y Nicolhs (2012) el modelo de agricultura industrial inspirado en le revolución verde “esta agotado” “ el símbolo de la intensificación agrícola no sólo fallo en asegurar la producción de alimentos abundante y segura para todas las personas, sino que fue instaurada bajo una suposición de que siempre habría abundante agua y energía barata y que el clima no cambiaría. Los agroquímicos, la mecanización y las operaciones de irrigación que son el centro de la agricultura industrial, son altamente dependientes de los combustibles fósiles cada vez más caros y escasos. Las condiciones climáticas cada vez más se están haciendo más comunes y violentas amenazando los cultivos, especialmente los monocultivos genéticamente homogéneos (transgenicos) que cubre el 80% de 1500 millones de hectáreas de tierras cultivables. Además la agricultura industrial contribuye con cerca del 25% a 30% de las emisiones de gases de efectos invernadero, modificando tendencias climatológicas y comprometiendo la capacidad de producir alimentos en el mundo.”

La condición productiva precedida, no puede ajustarse a una sociedad de avance, como la que se construye en Venezuela. El Satélite Miranda que ha sido negado por la supina ignorancia y prepotencia de la contra-revolución venezolana, su defensa y despliegue técnico-social, es un singular reto, que también debemos asumir revolucionaria-mente. Sobre todo en materia de seguridad y soberanía alimentaria. Es por ello, que frente a la ciencia transgenia y los tantos gritos de fraude y guerra que la oposición política y sus fuerzas foráneas nos elevan, en la ruta de la elección presidencial del 7/10, nuestro inmediato desafío es salir a defender la patria; los espacios políticos, técnicos y sociales, que recogen el sentido de la nueva independencia que emerge.

Una vez consolidado, el holgado triunfo que obtendrá el 7/10, nuestro Comandante Presidente Chavéz y con el apoyo del Satélite Miranda, el inmediato reto: será el exigir la concertación de nuestros intereses educativos-formativos, con los ambientales, sociales y culturales para seguir avanzando en la construcción definitiva del nuevo modelo económico eco-socialista que ACELERADAMENTE se requiere en el Programa-Patria 2013-2019.

Referencias Bibliográficas.

Altieri, M. Nichols C.(2012) Una Contribución a las Discusiones de Rio + 20 sobre temas de Interfase del hambre, la agricultura, la justicia ambiental y social. La agroecología, unica esperanza para la soberanía alimentaria y la resiliencia socioecologica. En linea: http://www.baserribizia.info/index.php

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