Human Rights Watch y Uribe

Aun en el clima adverso en que se desarrolla la política en el mundo, a pesar de lo absurdo de las posiciones del oposicionismo de sectores económicos y políticos, el gobiernos de Venezuela, se ha ganado el respeto de la inmensa mayoría de los gobiernos y pueblos del mundo.

El imperio continuará haciendo su “trabajo de desgaste” y cada vez haya elecciones arreciaran. Tratarán de colocar a la defensiva al gobierno. Pronto volverán a aparecer las “versiones” de supuestos funcionarios del Departamento de Estado, que solicitaban el anonimato, para mentir sobre Venezuela.

Para ello, cuentan con su agencia de noticias, mal llamadas internacionales. Para que lo fuesen, éstas deberían responder a intereses multidireccionales, pero no es así; están solo al servicio y defensa de los intereses de EE.UU. y sus oligopolios. Ellas penetran para mediatizar la opinión pública y así la actitud de los pueblos, con el único objetivo de desestabilizar las autoridades de los gobiernos que no son dóciles.

Voceros del Pentágono han calificado a nuestro gobierno de hostil. Lo que el Gobierno del presidente Chávez, ha dejado claro es que la historia demuestra que nuestros intereses son diferentes a los del Norte. Esto queda evidenciado cuando se comprueba que todas las noticias que esas agencias trasmiten a lo interno del territorio norteamericano, en periódicos o TV, son negativas, distorsionan nuestra realidad y en general la del sur del Continente.

La organización Human Rights Watch, se inscribe en esa estrategia: tratar de mediatizar la opinión publica, mintiendo. No les importa que el pueblo en su inmensa mayoría conozca que es mentira que el TSJ este contratado por el Gobierno. Por ello, recurre a un surrealismo “propone depurar el TSJ”.

Ellos conocen que la coherencia del gobierno, le impide tomar en serio tamaño exabrupto. Es el mismo desespero que vive el oposicionismo al comprobar que mayoritariamente el presidente Chávez ganara el 07/10. Sus fracasos recurrentes: que el CNE también lo controlaba el Gobierno; de poner en duda el cabal cumplimiento del Plan Republica, ahora recurren al narco-paramilitar Álvaro Uribe, de quien conocen su odio hacia Venezuela y al presidente Chávez, para mentir, ahora directamente sobre la situación del Alto Mando Militar.

El asesino Uribe, tiene basta experiencia en convertir la acción política en una guerra sucia (falsos positivos). Son muchos los venezolanos (as) que creen que detrás de esos asesinatos, en ocasiones múltiples, sin razón aparente, que ocurren en cualquier calle de cualquier barrio del país, los ejecutan paramilitares colombianos, cuyo ideólogo original fue el narco-paramilitar Uribe. La razón es generar miedo, hasta convertirlo en terror que paralice a la población. Es decir, reproducir la experiencia colombiana.

A Human Rights Watch, ósea a Jose M. Vivanco, no se le conoce ningún pronunciamiento sobre todas las violaciones de Derechos Fundamentales a políticos, funcionarios, sindicalistas y población en general, de las cuales es responsable el narco-paramilitar Uribe; no lo hizo ni durante sus dos periodos de gobierno, ni ahora que la fiscalía de Colombia ha descubierto y comprobado estos delitos.

La oposición venezolana responsable, debe alertar a su candidato Capriles, que rectifique, que no continúe politizando el tema de la inseguridad, que no le haga el juego a los enemigos de Venezuela. La asesoría de Uribe no le conviene.

El pueblo venezolano y el PSUV, estamos conscientes de la tarea sucia que desarrollaron Leopoldo López y Diego Arria durante la campaña interna de la MUD, pero secundar a un enemigo declarado de Venezuela, como lo es el narco-paramilitar Uribe, para alcanzar el Poder a cualquier costo, es otra cosa.

Tenemos claro que la intensión de Human R. Watch, es socavar la credibilidad de una institución fundamental para el Estado de Derecho como lo es el TSJ, previendo su posible actuación en el supuesto Plan B, pero fracasaran una vez más.

En el proceso enmarcado en la constitución de 1999, el gobierno del presidente Chávez, ha logrado desarrollar varias instituciones. Entre ellas destaca el Poder Popular, que es la concreción de la consciencia política de la inmensa mayoría de los venezolanos que ideológicamente apoyan o no al gobierno. Conociendo la idiosincrasia del venezolano se que rechaza la grosera desfachatez de la propuesta a la A.N. de depurar el TSJ.

El conoce que no hace falta, porque el proceso para nombrar al TSJ es amplio y democrático, y sus honorables miembros son conscientes de su honrosa responsabilidad con la Nación y la justicia para todos sus habitantes por igual.

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Legislador del Cleb –PSUV


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