Aprendamos de Libia

Las Cinco Líneas de Acción Políticas del PSUV y cinco lecciones de Gadafi para 2011 / 2012

En el norte de África y en la península Arabia del Medio Oriente, se está jugando el futuro revolucionario de esa área, en la que se están dando ejemplos aleccionadores para los pueblos libertarios del mundo emprender y/o continuar las luchas anti sistémicas y antimperialistas, por el socialismo (desde el “poder” o sin él), particularmente, con la heroica resistencia Libia y su Coronel Gadafi al frente, lecciones históricas como las fueron: en Europa en el 1936, con el derrocamiento fascista de la República Española y la guerra civil; o en los Balcanes en la década de los noventa y después del también criminal bombardeo de la OTAN  a la República Federal de Yugoslavia; y en Nuestra América en 1829/30 con la caída de la Gran Colombia y la atomización de nuestra primera gesta Bolivariana Continental.

Veamos que hemos aprendido (¿reaprendido?) con la experiencia Libia y su parecido con Venezuela.

Ya ha quedado demostrado que la supuesta rebelión de las masas del Magreb contra la “tiranía de Gadafi” no era más que el aviso de una intervención continua, masiva y brutal para dar paso a los “bombardeos humanitarios”, y consolidar la dominación imperialistas de la zona para la hegemonía mundial. El discurso anarcoide “izquierdista” ("La enfermedad infantil del "izquierdismo"...", V. I. Lenin), apoyando de manera dicotómica (buenos y malos) las revueltas internas -insufladas y alimentadas por la reacción internacional- se ha hecho trizas. La máxima de que la contradicción principal para la liberación de los pueblos es con el imperialismo, se ha ratificado nuevamente con la fuerza de los hechos, y la razón de los pueblos en resistencia prolongada, según la realidad indiscutibles ("Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones...", Mao Tsetung). Ahora le toca al bastión revolucionario de Siria enfrentar la misma arremetida imperial, y a los pueblos desplazados del “poder” o no, la resistencia descarnada, por todo los medios y vías activando la solidaridad internacional. Primera lección La articulada desinformación y contra-información de los “Laboratorios de Operaciones Psicológica” imperialista en la Guerra de IV Generación  (“Outsourcing de inteligencia en Colombia”, Carlos Lanz R), precede toda intervención imperialista ("Manipulación mediática", Noam Chomsky). Segunda lección.

Las fuentes de materias primas -particularmente las energéticas- de los países dominados por  los imperialistas, si bien pueden ser recursos estratégicos para el bienestar y la liberación de los pueblos, son la ansiada yugular de ambos (imperialistas y países en tránsito libertario) expuesta a la puñalada imperialista contra los pueblos en procesos liberadores ("Armas silenciosas para guerras tranquilas", TOP SECRET). Tercera lección.

El burocratismo, la corrupción y la ausencia de dirección democrática-colectiva revolucionaria ("Bienvenido al Nuevo Socialismo - adiós al Socialismo Burocrático", Javier Biardeau R y la “Cooptación, centralismo democrático, libertad de opinión y Joaquín Pérez Becerra”, Tamanaco de la Torre), en los procesos liberadores en desarrollo, son terreno fértil para la conspiración proimperialista interna, provocando la confusión de las masas y minando la moral de combate y resistencia, que en el "desconcierto inicial” del ataque imperialista, como en Libia, una vez desatada la agresión abierta -con toda su potencialidad e inmensos recursos mediáticos, económicos y militares internos y mundiales-, genero confusión, desaliento y/o “legítimo” ciertos rechazo en los revolucionarios. Además, una “guerra de todo el pueblo” o de resistencia supone, respetando el mando central, una gran autonomía de acción e iniciativa, por lo que solo un pueblo ejercitado en la dirección colectiva combinada con el centralismo democrático podrá enfrentar, con posibilidades de éxito político-militar, a las descomunales fuerzas agresoras Yanquis. Cuarta lección.

Para los procesos de liberación, no basta con una política internacional basada en relaciones de “Estados amigos” o de países aliados tácticos como Bielorrusia, China, Irán, Argentina o Brasil; y con estratégicos, como los del ALBA, aún siendo ello fundamental, es imprescindible una política internacional de los partidos y movimientos sociales anti sistémicos y antimperialistas con los otros pueblos pares (en el “poder” o no, vecinos o no), con identidad de objetivos revolucionarios coyunturales, y sobre todo con los estratégicos. Vemos hoy como, además del pueblo Libio -liderado por Gadafi-, las fuerzas revolucionarias armadas del África y otros continentes están correspondiendo la solidaridad Libia de una década atrás, con la resistencia a la invasión y agresión imperialista en sus propios países, y hoy se expresan solidarios -con sus movimientos y fuerzas en combaten por Libia contra la invasión-, pese a los “devaneos pacifistas-aperturistas” del Líder libio en su triste pasado previo a los “bombardeos humanitarios” con sus ex-nuevos mejores amigos. El internacionalismo tiene plena vigencia como valor ético necesario en la confrontación inevitable. Una clara política internacional antimperialistas, bolivariana y socialista, son claves para la liberación, sin jamás habercedido soberanía ni posiciones para complacer a transnacionales, medios de comunicación ni organismos internacionales, como señalara Luis Britto García, ni con “Extradición” de revolucionarios. Quinta lección.

Si aprendemos estas Cinco lecciones de la experiencia Libia -aún estamos a tiempo-, y solo si conjuntamente aplicamos las 3RsN (tres erres a la enésima potencia), tendremos proceso revolucionario, con las Líneas estratégicas de acción política del PSUV. Así, y más allá de las tarimas y espectáculos partidarios del PSUV, atravesaremos exitosos la meta revolucionaria parcial, para la reelección del Comandante Chávez, y profundizar la revolución bolivariana en “La Gran Marcha” liberadora, luego del triunfo electoral de 2012. 

Hoy, cuando se cuecen la habas, como dice mamá, o en las chiquiticas y a la hora del Té, como decimos aquí, sólo un pueblo armado, movilizado e ideologizado -organizado con conducción política y liderazgo unido-, es garantía de revolución. Vimos también que, en tiempos de globalización y dominación imperialista, los factores exógenos son tan determinantes hoy, como los endógenos, por lo que nos parece oportuno la adición de una sesta Línea de Acción Política del PSUV, la internacional, por supuesto, vista desde los intereses de los Estados revolucionarios, y del de los pueblos en sus luchas libertarias, que deben avanzar -como analizamos-, en estrecha imbricación simbiótica.


Preparémonos pues, que viene por nosotros. ¡Y nosotros…, vamos por ellos!


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