Razonable propuesta de Rusia para la paz en el Golfo

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

Strategic Culture Foundation

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Existe una eminentemente razonable y factible manera para evitar el conflicto en el Golfo Pérsico y asegurar la paz. Adhiriéndose a los principios del multilateralismo y el derecho internacional. Resulta casi asombroso que uno tenga que apelar a semejantes y obviamente básicas normas.

Afortunadamente Rusia ha presentado un razonable mapa de ruta con el objeto de implementar un concepto de seguridad para esa vital vía navegable sobre la base de los principios antes mencionados.

Dmitry Polyanski, delegado adjunto de Rusia en Naciones Unidas describió una posible coalición internacional para brindar seguridad…

https://www.youtube.com(watch?v=yj00WzF7M&featureyoutu.be

a la navegación comercial a través del estratégicamente importante Golfo Pérsico. Este estrecho pasaje da cuenta de hasta un treinta por ciento de todo el petróleo diario embarcado globalmente. Prácticamente cada país depende del transporte seguro de los tanqueros. Cualquier interrupción podría tener enormes y negativas consecuencias para la economía mundial, cosa que impactaría a todas las naciones.

La propuesta de Rusia que ha sido presentada al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en este momento está siendo considerada por varias partes. Significativamente, el concepto de seguridad adelantado por Moscú descansa en la participación de los países del Golfo, incluyendo a Irán. En vez de ser liderada por una nación remota, la propuesta de Rusia contempla un esfuerzo llevado a cabo regionalmente.

Esta disposición multilateral para la cooperación entre naciones se apega sólidamente a los principios de la Carta de Naciones Unidas y el Derecho Internacional.

Potencialmente puede contribuir al desarrollo de confianza y relaciones positivas y en consecuencia reducir el clima tensiones e incertidumbre lo cual se ha intensificado durante los últimos meses, principalmente entre Estados Unidos e Irán.

Estados Unidos ha estado culpando a Irán por varios incidentes de sabotajes a buques mercantes desde el mes de junio. Los norteamericanos no han producido ninguna evidencia de sus acusaciones. Irán, por su parte, niega cualquier infracción y en cambio señala que se trata de una “perversa conspiración” para atizar las tensiones, o aún peor, precipitar una confrontación militar general entre Estados Unidos e Irán.

También, de manera significativa, el problema del supuesto sabotaje y el peligro para la navegación fue seguido por el aumento del despliegue de fuerzas de Estados Unidos en la región durante el mes de mayo ostensiblemente para contrarrestar la anticipada “agresión iraní”.

Una cosa es segura, la propuesta de Estados Unidos para una coalición naval encabezada por Washington, supuestamente para “protección de la navegación” en el Golfo no es posible. La mayoría de los países ha rechazado el plan norteamericano. Alemania, Francia y otros estados de la Unión Europea le brindaron un estruendoso aplauso.

Incluso países árabes aliados de Estados Unidos como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos han objetado la idea. También de manera significativa los estados del Golfo se han abstenido de seguir la línea de Washington de señalar a Irán por los desconocidos incidentes de sabotaje.

Washington, luego de semanas de cabildeo a favor de su “coalición de marinas” encabezada por Estados Unidos ha logrado reclutar solo a dos participantes: Gran Bretaña e Israel.

La palabra “coalición” es por lo tanto no apropiada en este contexto. También carece de credibilidad como una fuerza que esté al servicio de mantener el derecho internacional y la seguridad. La posición del eje encabezado por Estados Unidos es descaradamente hostil hacia Irán. Se basa en la hipótesis de la fallida suposición que Irán es el “problema”.

Cualquier fuerza militar extra regional es por definición una fuente de mayor inseguridad y tensiones en el Golfo Pérsico. como lo señaló el ministro iraní de relaciones exteriores, Mohammad Javad. Se puede decir que cualquier despliegue encabezado por Estados Unidos es ilegal debido a que no lo respalda un mandato del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El plan de Estados Unidos descansa sobre una imposición unilateral de la fuerza del poder norteamericano junto a una camarilla de aliados que tienen una larga historia favoreciendo las aventuras militaristas de Washington.

Además, con certeza, uno puede fácilmente percibir que los reclamos de Estados Unidos acerca de la seguridad marítima y el libre tránsito son sospechosos. Es evidente que Washington está cínicamente utilizando las “preocupaciones por la seguridad” como cobertura para la formación de un frente agresivo contra Irán. El verdadero propósito es aumentar la política de “máxima presión” del gobierno de Trump hacia Teherán con el propósito de forzar a esa nación a ceder ante las demandas estratégicas norteamericanas.

Por supuesto que esta política de Estados Unidos es ilegítima y se podría decir criminal. Pero están tratando de ocultarla –como hacen frecuentemente los norteamericanos con la falsa imagen de actuar como si Estados Unidos fuera el “policía” del mundo.

En contraste, se podría tener la esperanza que Naciones Unidas y las naciones de la región del Golfo den un paso adelante y abracen la propuesta de Rusia como un esfuerzo mutuo legítimamente cooperativo para mantener la paz. La única vía hacia adelante es a través del multilateralismo, el respeto mutuo, el diálogo y la adhesión al derecho internacional. El conflicto es un escenario donde todos salen perdiendo. La paz significa que todos salen ganando.

Con certeza, si una de las partes no puede apoyar esta razonable propuesta, entonces la pregunta reveladora sería la siguiente: ¿Y por qué no? Una respuesta negativa sugeriría fuertemente que existe falsedad en torno a una supuesta “preocupación por la seguridad” y lo que en realidad está en juego es una siniestra agenda de ocultas intenciones.

También tenemos que tener presente que las actuales y crecientes tensiones en el Golfo Pérsico se deben a que el gobierno de Trump tomó la censurable decisión de renegar del acuerdo nuclear internacional con Irán. Dicho acuerdo fue firmado por Irán, Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia, Alemania y la Unión Europea en el mes de julio de 2015. El tratado internacional fue respaldado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Cuando Trump renegó de los legales deberes de Estados Unidos el año pasado, todas las tensiones con Irán que actualmente presenciamos fueron puestas de manifiesto.

Tal como el enviado ruso Dmitry Polyanski lo señaló recientemente en conferencia de prensa en Naciones Unidas, le corresponde a Washington regresar al acuerdo nuclear.

Hasta entonces, para que Washington pose como una suerte de árbitro en seguridad en el Medio Oriente, resulta demasiado ridículo para decirlo en palabras.

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