Mandalas, Ecomunitarismo e individuo comunitario-universal-cósmico: breves notas

Sábado, 21/02/2026 09:42 AM

 

"Mandala" en sánscrito quiere decir "círculo".

Desde tiempos inmemoriales muchas culturas originarias a lo largo y ancho del Planeta han expresado pensamientos, sentimientos y arte a través de esa figura. A veces el círculo principal tiene en su interior uno o más círculos concéntricos o no. A veces el círculo está dividido en dos, cuatro o más espacios.

Entre estos últimos nos interesan aquí los producidos por culturas originarias de Abya Yala, que, sumándole ciertos símbolos expresan toda una cosmovisión y una manera deseada de vivir.

Por ejemplo, la división en dos mitades, una superior y otra inferior, puede representar la relación entre el mundo terreno y el mundo ultraterreno. Una parte puede albergar astros (el sol, la luna y/o estrellas). Y a la derecha e izquierda de una parte pueden aparecer, respectivamente, un hombre y una mujer. Y pueden hacerle compañía o aparecer solo algún elemento aparentemente natural, como una montaña, un río, un vegetal o un animal, para dar constancia del entorno en el que viven los humanos.

El arriba y el abajo, el lado derecho e izquierdo, así como el hombre y la mujer, representan la unión indisoluble de los (aparentemente) opuestos. Y tanto los astros como los elementos aparentemente naturales pueden representar a ancestros. (Ver en el Anexo la bandera mapuche actual, que incluye un mandala).

Así el todo del mandala indica una cosmovisión y una manera deseada de vivir en la que las diferencias son constantemente superadas en una relación de complementariedad y de respeto, para que el Mundo sobreviva y se perpetúe.

Esas concepciones y propuestas se encuentran, por ejemplo, en el Ayllu andino, que reúne en una comunidad solidaria de vida y de culto a las personas de los sitios más bajos y más altos con sus ancestros y con el entorno terrestre y celeste, la Pachamama. Ésta no es solo la fuente nutriente que hace posible la vida humana, sino la Madre Tierra, con la que se debe mantener una relación de respeto y amor. En el ayllu deben ser superadas las diferencias humanas, y el ser humano reafirma su condición de hijo (y nunca dueño ni usuario discrecional) de la Pachamama. Ahí está resumido el modelo comunitario solidario y ecológico que a cada quien provee de lo que necesita para vivir dignamente (en los parámetros de esa cultura) a cambio de su contribución en las labores que hacen posible la producción, distribución y consumo adecuados a aquellas necesidades, respetando siempre la preservación y regeneración de la Pachamama.

Esa cosmovisión y modelo vital reúne la realización comunitaria de cada persona y su conducta ecológica, enmarcada en la conducta ecológica (reforzada por ritos y cultos) de toda la comunidad.

Ahora bien, nuestra hipótesis es que en esas culturas originarias aún no se ha desarrollado plenamente ni la idea ni la realidad de un "individuo" que (re)descubre y asume conscientemente como tal las tres normas fundamentales de la Ética, y la visión y práctica de la interculturalidad.

Sobre lo primero volveremos en lo que sigue. Sobre lo segundo indicamos que no raramente las culturas originarias se autodesignan como "la gente" (desde los yanomami de Brasil y Venezuela, hasta los inuit de Groenlandia), considerando a los otros humanos como "no plenamente humanos" (ni más ni menos que como lo hicieron los griegos con quienes juzgaron y clasificaron como "bárbaros"). Como consecuencia de esa limitación tales culturas nunca imaginaron la posibilidad de constituir a la especie humana entera como género real que se reconoce y coopera solidariamente. Por el contrario, las guerras marcaron su encuentro con las comunidades diferentes más próximas (y, obviamente, también con cualquier humano venido de algo más lejos, lo que es plenamente justificable en casos de resistencia a una Conquista impuesta).

Ahora bien, el "desencantamiento del mundo" que empezó a producirse desde los orígenes mismos del capitalismo fue produciendo una triple separación-desconocimiento ausentes en el ayllu y demás estructuras similares de los pueblos originarios de Abya Yala: separación entre los seres humanos, separación entre éstos y el resto de la naturaleza, y separación entre los humanos y lo sagrado (antepasados, entes de apariencia natural, y/o Dioses).

En el capitalismo no hay complementariedad solidaria sino oposición antagónica entre los capitalistas, por un lado, y quienes se ven obligados a venderle su fuerza de trabajo para poder subsistir, por otro.

En el capitalismo los capitalistas se oponen antagónicamente a los trabajadores al menos por el monto del salario, la duración de la jornada de trabajo y las condiciones laborales. El capitalista quiere pagar lo menos posible, hacer al trabajador trabajar lo más posible, y gastar lo menos posible para hacer confortables las condiciones laborales, todo ello para lucrar más; y el trabajador pretende ganar algo más a cambio de la venta de su fuerza de trabajo para vivir mejor, pretende reducir la jornada laboral para compartir más con su familia y disfrutar algo la vida antes de morir, y pretende conquistar condiciones laborales que sean lo menos penosas posible.

Pero en el capitalismo también los capitalistas se oponen entre sí, en especial porque cada uno quiere ocupar porciones mayores de mercado eliminando a los capitalistas que con él compiten, y compite con todos por la conquista de los créditos que permiten realizar la reproducción ampliada de su capital.

Y en el capitalismo también se oponen entre sí los trabajadores, por el acceso a los puestos de trabajo (ya que el desempleo es inherente al capitalismo, que necesita un Ejército de Reserva para negociar a la baja el monto de los salarios) y por la permanencia en esos puestos (ya que los desempleados siempre pueden desalojar al trabajador empleado, para ocupar su puesto, en especial cuando en momentos de huelgas el capitalista se sirve de los rompe-huelgas desempleados para quebrar el movimiento reivindicativo de los trabajadores entonces empleados, enfocado en por lo menos uno de los tres factores de conflicto antes mencionados).

Ahora bien, a esa contradicción entre humanos, en el capitalismo se suma simultáneamente un alejamiento entre los seres humanos y el resto de la naturaleza. El mismo ocurre porque, tanto para capitalistas como para trabajadores, la naturaleza se ha reducido a un papel de "recursos naturales" de la producción y la distribución, que harán posible, respectivamente, el enriquecimiento y vida lujosa del consumo del capitalista y los suyos, y la supervivencia del trabajador y su familia. Así la naturaleza deja de ser la Madre Tierra a la que hay que respetar, amar y preservar-regenerar. El capitalista, que se adueña de la naturaleza, buscando el mayor lucro en el menor tiempo posible, instaura la contaminación, degradación y devastación progresiva de tierras, aguas (dulces y saladas) y aires. Y el trabajador no tiene otra alternativa que seguirlo, pues en su condición de esclavo asalariado depende de que un capitalista lo contrate para una actividad productiva (por más devastadora que la misma sea para la salud del trabajador y de la naturaleza no humana) para poder adquirir los medios de existencia para sí mismo y para su familia.

Y también, en tercer lugar y concomitantemente, el capitalismo produjo, en "mala forma", una muerte progresiva de la religiosidad, entendida en sentido amplio como el culto respetuoso de los humanos del presente a los ancestros que hicieron posible su existencia, a la naturaleza no humana que la hace posible en el presente, y a cierto Dios o Dioses regulador(es) de la continuidad del orden cósmico.

Hoy la supervivencia de la Humanidad, de buena parte de la vida no humana, e incluso de los sistemas abióticos (tierras/rocas, aguas, aires) en sus parámetros físico-químicos "normales", exigen que se revierta a corto plazo esa pérdida de religiosidad en las dos primeras dimensiones antes citadas, y piden una larga y paciente reflexión y diálogo entre humanos para que la tercera sea superada de la "buena forma", o sea en el proceso de emergencia y afirmación del individuo comunitario-universal-cósmico.

El Ecomunitarismo es un orden comunitario-ambiental poscapitalista (utópico, porque nunca plenamente realizable, pero indispensable estrella guía para que la acción cotidiana tenga un rumbo bien definido) que permite la reconciliación entre los humanos (superando el largo período de las sociedades divididas en clases antagónicas, que constituyen la prehistoria de la Humanidad), al mismo tiempo que la reconciliación de éstos con el resto de la naturaleza, y crea así las posibilidades para la superación "en buena forma" y a largo plazo de la alienación religiosa.

El Ecomunitarismo se basa en la re-fundamentación de la Ética a través de la redefinición de las normas éticas como Cuasi-Razonamientos Causales, y en el (re)descubrimiento argumentado de tres normas éticas fundamentales que subyacen en la gramática profunda de la pregunta que instaura la Ética, a saber, "¿Qué debo hacer?".

Esas tres normas nos obligan, respectivamente, a luchar para garantizar mi libertad individual de decidir, a realizar esa libertad en la búsqueda de consensos con l@s demás (lo que solo es plenamente posible en una sociedad sin clases antagónicas), y a preservar-regenerar la salud de la naturaleza humana y no humana.

Y en la aplicación de esas tes normas, el Ecomunitarismo se despliega, a partir del principio rector que reza ""De cada un@ según sus capacidades y a cada un@ según sus necesidades, respetando los equilibrios ecológicos y la interculturalidad", en las siguientes dimensiones interconectadas:

a) una Educación ambiental ecomunitarista socialmente generalizada en todas las instancias de la educación formal y no formal, b) una Economía ecológica y sin patrones, de base comunitaria y cooperativa (que tiende a aplicar diariamente el principio rector antes citado), c) una Política de tod@s basada preferencialmente en la democracia directa (ejercida a través de asambleas, plebiscitos y referendos), que pretende abarcar al Planeta entero mediante la constitución de la Organización de los Pueblos Unidos en la que se da la cooperación solidaria entre todos los pueblos del mundo, d) una Comunicación horizontal y simétrica que pone en manos de las comunidades la gestión de todos los medios de comunicación (desde los tradicionales hasta las llamadas redes sociales, que a veces son anti-sociales, e) una Estética de la liberación que a tod@s incentiva y posibilita hacer artes y a tod@s educa para disfrutarlas, y, f) un ateísmo no militante que al tiempo que reúne a creyentes y no creyentes para enfrentar al imperialismo y superar al capitalismo, establece un diálogo paciente para que a largo plazo, junto a la superación de las dimensiones profanas de la alienación vigentes en el capitalismo, también sea superada la alienación religiosa.

Es a la luz y sobre la base de la práctica cotidiana de las tres normas fundamentales de la Ética y de la realización no menos cotidiana de su principio rector y de las diversas dimensiones siempre interconectadas del Ecomunitarismo, que habrá de surgir y afirmarse el individuo comunitario-universal-cósmico.

Éste es una persona que, amparada y exigida por el principio rector del Ecomunitarismo, ya citado, supera la dicotomía individuo-comunidad, pues puede desarrollar plenamente todas sus vocaciones en la medida en la que tiene aseguradas mediante el Fondo Comunitario que la comunidad crea (desde lo local a lo planetario) el conjunto de sus necesidades éticamente legítimas (o sea, no violatorias de ninguna de las tres normas éticas fundamentales). No se trata aquí, como lamentablemente ocurrió en muchos países que dijeron que construían el socialismo, de subordinar el individuo a la comunidad, sino de superar la contradicción entre el uno y la otra, en la medida en que el individuo se realiza en y para la comunidad, y ésta sirve a la realización de cada persona.

Y ese individuo es universal porque en el contexto citado desarrollará (en su tiempo ocupado en la producción-distribución-consumo y en el tiempo que va más allá del primero y se presenta como "tiempo libre de la necesidad material") todas las vocaciones y aptitudes que lo habitan. Para tanto, entre otras cosas, la jornada laboral será reducida al mínimo necesario para satisfacer las necesidades comunitarias y personales, y habrá una rotación de las actividades productivas, para que cada persona no se unilateralice en la producción, sino que ejerza en ella, rotativamente, sus diversas habilidades y vocaciones; y hay que agregar que ello ocurrirá en un contexto en el que tanto el salario que marca la esclavitud asalariada, como el propio dinero, habrán desparecido, pues las necesidades individuales son satisfechas directamente desde el Fondo Comunitario, sin que se haga necesaria ninguna mediación dineraria. Pero también ese individuo es universal porque realiza la plenitud de sus vocaciones y aptitudes en comunicación y servicio solidario mutuo con el conjunto de la Humanidad, mediante la cooperación solidaria entre todos los pueblos, que abarca desde lo inter-local hasta lo planetario, pasando por lo regional, lo nacional (mientras existan los países), y lo continental. Esa universalidad realiza una visión y práctica consistente de interculturalidad, pues el individuo se reconoce como tal entre humanos equivalentes en su derecho a la dignidad y al respeto, pertenecientes a diferentes pueblos equivalentes en dignidad y respeto. Han quedado atrás tanto la discriminación entre individuos (antes operante a partir, por ejemplo, de sus diversos géneros, etnias y/o capacidades físicas y/o intelectuales), y entre pueblos (antes divididos entre "plenamente humanos y/o civilizados", por un lado, y "bárbaros" por el otro), como también ha quedado atrás el predominio (por vía económico-político-militar-cultural) de ciertos países sobre otros (como ocurre en el capitalismo imperialista, que, burlándose de la voluntad de la Asamblea General de los países, reserva el derecho de veto a cinco potencias nucleares que imponen su voluntad en el Consejo de Seguridad de la ONU).

Y ese individuo será cósmico pues redescubrirá no solo en la Tierra entera, sino también en los cielos, su Madre Cósmica, a la que debe la vida, y a la que debe respetar y amar, preservándola y regenerándola (como lo exige la tercera norma fundamental de la Ética, hasta donde alcance la capacidad humana en cada momento histórico).

Por último, ese individuo se afirmará como libre (en consonancia con la exigencia de la primera norma ética fundamental) en la medida en que también reconozca y supere la alienación religiosa que lo convierte en esclavo de fetiches que él mismo ha creado (nos referimos aquí específicamente al Dios o los Dioses productos da la imaginación humana). Reconociendo y asumiendo la verdadera relación entre creador y criatura, el individuo comunitario-universal-cósmico sabe que su presente y futuro dependen de sus propias decisiones (en todo lo que esté al alcance de la capacidad humana), sin que pueda invocar pretextos para lo que ocurra, basados en la falsa intervención de criaturas que son objeto de su propia creación (el o los Dioses); y esa terrible libertad y responsabilidad debe ser asumida desde ya sin prisa pero sin pausas, en el largo y paciente diálogo (que nunca admite imposiciones) intra e intergeneracional que permitirá caminar hacia la superación de la alienación religiosa.

El Mandala del Ecomunitarismo que sigue abajo representa una síntesis de buena parte de lo dicho y debe leerse como sigue:

  1. El contorno exterior total del Mandala envuelve a la Humanidad y a toda la naturaleza no humana
  2. Los círculos concéntricos 1, 2 y 3, representan, respectivamente, las esferas de la primera, segunda y tercera normas fundamentales de la Ética.

  3. Las letras de A a F representan, respectivamente, las diversas dimensiones del Ecomunitarismo, atravesadas por las tres normas éticas fundamentales, guiadas por el principio rector del Ecomunitarismo, e interconectadas entre ellas al interior del Mandala:

A: Educación ambiental ecomunitarista generalizada (tanto en la educación formal como en la no formal)

B: Economía ecológica y sin patrones

C: Política de tod@s

D: Comunicación horizontal y simétrica

E: Estética de la liberación

F: Ateísmo no militante

IV.A su vez, las letras P, representan los "poros de comunicación con lo religioso" [antepasados, elementos naturales sagrados (como animales, ríos, montañas, etc.), y/o Dioses] que se abren en cada una de las dimensiones del Ecomunitarismo, pues, como se dijo, la superación dialogada de la alienación religiosa solo ocurrirá a largo plazo.

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Anexo

Bandera Mapuche actual, creada a fines del siglo XX, que incluye un Mandala inspirado de muy antiguas representaciones mapuches.

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Bibliografía mínima

Sirio López Velasco, Ética ecomunitarista, Ed. UASLP, México, 2009, disponible gratuitamente en https://rebelion.org/download/etica-ecomunitarista-etica-para-el-socialismo-del-siglo-xxisirio-lopez-velasco/?wpdmdl=654430&refresh=5ffa00fe3411b1610219774

y en https://www.scribd.com/document/557262193/Etica-ecomunitarista

Sirio López Velasco, Filosofía Ecomunitarista Aplicada (Vol. 1), Ed. Fi, P. Alegre, 2023, disponible gratuitamente en https://www.editorafi.org/ebook/a042-filosofia-ecomunitarista-aplicada

Sirio López Velasco, Decálogo, Manifiesto y Compendio Ecomunitarista, Ed. Fi, P. Alegre, 2025, disponible gratuitamente en https://www.editorafi.org/ebook/c054-decalogo-manifiesto-compendio-ecomunitarista

Sirio López Velasco, Filosofía Ecomunitarista Aplicada (Vol. 2 y 3), Ed. Instituto Quero Saber, Toledo, 2024 y 2025, disponibles gratuitamente, respectivamente en

https://doi.org/10.58942/eqs.108 y

https://doi.org/10.58942/eqs.145

 

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