Caficultores de Boconó se capacitan para elevar la calidad del café venezolano e impulsar su comercialización

Miércoles, 25/02/2026 08:26 AM

Caficultores de Boconó
Credito: FAOVE

Con el firme objetivo de fortalecer la calidad del café y facilitar el acceso a mercados de especialidad, se llevó a cabo la capacitación en Fermentación de Café en la Escuela de Campo Chandá - CAYPA. Esta actividad forma parte de la estrategia formativa del proyecto "Manejo integrado de paisajes de uso múltiple para el desarrollo sostenible de los Andes Venezolanos", iniciativa implementada por el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo, con el apoyo técnico de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés).

La jornada, orientada a profesionalizar los procesos de postcosecha, contó con la facilitación del ingeniero Sebastián Gutiérrez, especialista con más de una década de experiencia en procesos bioquímicos y fermentación industrial. Durante el taller, los productores profundizaron en el manejo de parámetros fundamentales como el pH (indicador de acidez), la temperatura y la dinámica microbiana (estudio de cómo cambian los microorganismos), conocimientos esenciales para garantizar atributos sensoriales superiores en el grano, como lo son las notas que este café tiene, también su dulzor, el aroma y la acidez.

Uno de los hitos de la capacitación fue la entrega e instalación de un biofermentador prototipo en la Escuela de Campo, acompañado por la dotación de un medidor de pH, un refractómetro °brix (herramienta que mide el azúcar en el proceso de fermentación) y termómetros digitales. La entrega de esta instrumentación, junto con la capacitación especializada recibida, permitirá que los caficultores inicien el monitoreo de parámetros esenciales y desarrollen fermentaciones controladas y técnicamente supervisadas, avanzando hacia prácticas postcosecha más precisas y estandarizadas.

La formación especializada de los productores en protocolos de fermentación adaptados a la pequeña escala, complementada con una dotación tecnológica mediante la implementación de herramientas de precisión para el monitoreo de la calidad; generan un impacto comercial directo, al mejorar potencialmente los perfiles de taza y permitir que el café local compita con éxito en los mercados de especialidad, tanto nacionales como internacionales.

Esta iniciativa se alinea con los vértices de la Gran Misión Madre Tierra Venezuela, especialmente con el 1 (Preservación de la vida y lucha contra el cambio climático), al promover prácticas de poscosecha más sostenibles y respetuosas con los recursos naturales. Los procesos de fermentación empleados, naturales y sin consumo de agua, evitan el uso excesivo de este recurso y reducen la generación de aguas residuales asociadas a métodos. Al implementar fermentaciones controladas que no requieren grandes volúmenes de agua y que disminuyen el riesgo de contaminación hídrica, los productores adoptan sistemas más responsables con el ambiente y contribuyen directamente a la mitigación de impactos climáticos.

Reinaldo Salas, participante del proyecto, señala: "Entré al taller sin conocimientos previos y salí con una base sólida sobre los fundamentos de la fermentación. El contenido te da la autonomía necesaria para seguir investigando y probando por cuenta propia. Entendí que la clave del éxito en este proceso es cuantificar y registrar cada paso. Muy buena experiencia de la escuela de campo".

Asimismo, el enfoque en la profesionalización de la poscosecha materializa el vértice 7 (Investigación, ciencia y tecnología), al empoderar a los productores mediante el dominio de conocimientos científicos sobre la dinámica microbiana y los parámetros bioquímicos del proceso. Este fortalecimiento de capacidades les permite comprender, controlar y mejorar la calidad sensorial del café, sustentando la transición hacia una caficultura tecnificada, sostenible y de mayor valor agregado.

Este enfoque integral no solo favorece la sostenibilidad ambiental, sino que también fortalece la resiliencia económica de las comunidades productoras frente a los desafíos climáticos, consolidando la agricultura como una actividad que protege y valora el territorio. Este módulo de fermentación es el tercero de una oferta formativa integral de seis etapas que abarca desde la cosecha hasta el análisis sensorial y tostado consolidando a las Escuelas de Campo como espacios de innovación y aprendizaje para la agricultura venezolana.

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