Píldoras para digerir al 3 de enero 2026

La náusea

Martes, 10/02/2026 10:45 AM

La náusea

Píldoras para digerir al 3 de enero 2026

 

                          1.- Cuando pasan cosas como las que pasaron el 3 de enero de 2026, me motiva la idea de que cada quién eche su cuento, pues me invita a recordar los principios del Mecate Histórico que nos enseñara nuestra querida, y siempre recordada, Arlenys Espinal, de acuerdo a los cuales la historia se hace con lo que cada uno reconoce como su experiencia, trenzándola y torciéndola con las experiencias  de los demás, para que no nos metan gato por liebre como, cuando niños, nos hablaban en la escuela de “La Conjura de Gual y España”. ¿Quién decide, para que lo aprenda la infancia en la escuela, que lo de Gual y España era “conjura”, y lo del mantuanaje caraqueño el 19 de abril de 1810, fundando la Junta Restauradora de los Derechos del Rey Fernando VII, era “primera tentativa de Independencia”?  Ahí no había Mecate Histórico sino imposición del Poder.

A mí me llamaron por teléfono en la madrugada del 3 de enero 2026 para decirme que estaban bombardeando a Caracas. Me paré, salí a la puerta y sí. A mí no me lo contaron. Oí explosiones y, eso fue para mí lo más horrible, escuché el silbido de los aviones. No se escuchan las explosiones. Se oyen. Oír es un fenómeno físico. Escuchar es un fenómeno espiritual.  Pongo atención. El silbido de los aviones era para ponerle atención. Era hiriente, demorado, como si quisiera echarle a uno en la cara el aire de su invasión. Era un “Mira todo lo que te hago yo a ti sin que tú puedas hacer nada”.

No es que sea particularmente sensible, pero tengo al 3 de enero de 2026 entre pecho y espalda y no hallo cómo procesarlo. Lo confieso. Las que siguen son reflexiones, preguntas, imprecaciones, que me permitan compartir, y así drenar, este golpe de Alma, no de Estado, que nubla el entendimiento y la razón.

                     2 .- Cuando ese mismo día, horas más tarde, el gobierno estadounidense en las personas de su Presidente, su Secretario de Estado, su Secretario de Guerra y su Jefe del Estado Mayor Conjunto, dieron la rueda de prensa en la que, triunfantes, exhibieron al mundo lo que consideraban su hazaña, pudimos constatar que el de la madrugada era el aperitivo. El plato fuerte fue escuchar al presidente estadounidense decir que lo que pasó en Venezuela sería lo que le pasaría al país que no hiciera caso, y no se sometiera voluntariamente. Cínico, dijo que Venezuela le había robado su petróleo a Estados Unidos. Quedó claramente establecido el nuevo derecho y el nuevo orden mundial: lo que diga el gobierno de Estados Unidos, como diga el gobierno de Estados Unidos, cuando lo diga el gobierno de Estados Unidos.

No tengo claro a quién se lo dijo, si al gobierno o al pueblo venezolano, pero el presidente de los Estados Unidos dijo con sus palabras, que lamentablemente son casi éstas mías, que, si no nos la calábamos calladitos y en paz, nos lanzaría una segunda “oleada” que sería peor que la primera. Lo que hagamos de ahora en adelante es con esa pistola en la cabeza. Entiendo que no a todos les resulte tan humillante, pero imagino que a todos nos resultará incómodo ¿no?

                   3.- El lunes 5 de enero dudar ya no era traición. En el único canal más gobiernero que VTV (8), cual es ANTV (62), el canal de la Asamblea Nacional, se transmitían las declaraciones del sociólogo argentino Atilio Borón en las que, ante el nulo funcionamiento de radares y sistemas de alarma, aunado a la inexistente respuesta antiaérea a la agresión estadounidense, el intelectual, reconocido por su constante e incondicional apoyo a los gobiernos de Chávez y Maduro, descreía que todos se hubieran quedado dormidos. Es un detalle a tener en cuenta. La primera sospecha sobre los eventos del 3 de enero de 2026, en referencia a que solo una traición podía explicar lo ocurrido, la vi por ANTV. Quien primero llamó a sospechar, fue el aparato comunicacional del gobierno.

Ese mismo día lunes 5 de enero, tras la fulgurante resolución del TSJ ordenándole a la entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez, que asumiera la Presidencia Encargada, aclarando el TSJ que la sentencia era tan especial, como especial era la ausencia del presidente Maduro, se llevó a cabo la juramentación ante la Asamblea Nacional. Tomándole la mano al diputado Nicolás Maduro Guerra, como quien disipa todas las dudas posibles, la primera presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, juró ante el presidente del Poder Legislativo, su hermano el diputado Jorge Rodríguez, como presidenta encargada de Venezuela.

                    4.- Después empezaron a llegar los cuentos, o las historias subalternas, como las llamarían las ciencias sociales de hoy. Son demasiado peligrosas en estos tiempos de posverdad, pero tal parece que el Mecate Histórico se trenza y se tuerce con esas versiones de alguna gente que sí estaba de guardia, que sí se percató del ataque, que trató de dar la alarma, y que al fallar los medios convencionales resolvió la manera de llegar a la comandancia, la encontró vacía, y regresó a su puesto, oyendo las explosiones con una profunda tristeza.

                     5.- El 7 de enero era el primer miércoles tras el bombardeo sobre La Guaira, Higuerote, Charallave y Caracas y el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores. A pesar de que el ministro de Relaciones Interiores, Diosdado Cabello, conductor del programa “Con el mazo dando”, había anunciado, el pasado diciembre, el regreso de su programa para la segunda quincena de enero, mucha gente se preguntaba si, dadas las horrendas circunstancias que atravesábamos, habría una emisión especial del mismo. Hasta ese momento no había parte definitivo de víctimas, ni reporte de daños.

Fue interesante reflexionar sobre lo que son las nuevas instituciones en Venezuela. “Con el mazo dando” es una institución. No es momento de calificarla, si buena, si mala, no. Gústele o no, a quien le guste o a quien le deje de gustar, y aclaro que a mí no me gusta, que lo he denunciado muchas veces como una manifestación aborrecible del peculado de uso, el programa es una institución a tal punto, que la no salida del mismo era desestabilizante. Al ministro Cabello le habíamos visto en dos declaraciones, casco calado, chaleco antibalas y pistola al cinto, patrullando la Región Capital, haciendo llamados a la población para mantenerse en calma, pero el ministro Cabello, no había hablado. No había fijado posición sobre los hechos ocurridos desde la madrugada del 3 de enero en adelante. Después de las 8pm de esa noche, llenaban el espacio de “Con el mazo dando” los comentarios sobre la situación que hacían Miguel Ángel Pérez Pirela, William Castillo y una periodista cuyo nombre se me escapa de la memoria en este momento. Cuando me despertaron el ministro Cabello había empezado a hablar.

Sirva el presente texto para decir que le reconozco el valor. Cualquiera no sale en esas circunstancias.

De luto cerrado, ataviado con un chaquetón que evidenciaba el frío que sentía, del escenario habitual del programa solo estaba, colocado largo a largo sobre la pequeña mesa que oficiaba de altar, el icónico garrote nudoso que lo simboliza. Tenía en la voz tres días de intenso sufrimiento y no hacía el menor esfuerzo por ocultarlo. Lo que resultaba más inusual era verlo sin línea política. Hacía doloridos comentarios sobre las víctimas y, en lo fundamental, resolvió el programa con moralizantes videos de Chávez, pero en una de esas, se le escapó decirnos que no habían imaginado la desproporción de fuerzas.

¿Cómo, ministro Cabello? ¿Tuvieron que morir los que murieron, y como murieron, para que tuvieran idea de la desproporción entre el poderío bélico de Estados Unidos y el de Venezuela? El ministro Cabello no tiene la más remota idea de lo hiriente que me resultó su confesión. Era como si el bombardeo no terminara nunca, aunque las bombas fueran otras. No sabían, no creían, no suponían, no imaginaban. ¡Vaya comandancia!

Me enorgullezco en formar parte del conjunto de voces que protestamos contra la militarización del enfrentamiento a la injerencia estadounidense, cuando solo era el despliegue militar en el Caribe, porque eso era dar la lucha en el terreno de su fortaleza y en el de nuestra debilidad. ¡Qué lamentable ha sido tener razón!

                    6.- Desde esa fecha hasta el presente han transcurrido una veintena larga de días en los que ha pasado de todo. ¿Ha pasado? ¿O son una secuencia de fakes, de bulos, de trinos, de medias verdades? La periodista Yesenia Balza nos regaló una joya que colgó en la red X y que yo difundo: “En tiempos de posverdad, primero se decide el titular, después se busca la información.” Así que estamos en tiempos de “al parecer…” Sobre esos presuntos acontecimientos haremos nuestras consideraciones, pero lo más difícil fue confrontar esa realidad que no es ni los medios de comunicación, ni las redes sociales: la archifamosa calle.

Entre el sábado 3 de enero y el domingo 18 de enero, en quince días, el dólar paralelo bajó de 900 a 400 bs por dólar. ¿Quién iba a llorar por eso?  Ese domingo antes mencionado, me estaba comiendo una empanada en el barrio, en un garaje en el que la señora que las hace pone su mesita, con sus salsas, sus vinagretas, de lo más agradable. Un señor comía a mi lado y otro, con su empanada en la mesa, hablaba por teléfono y no pude evitar oír lo que decía a la persona con la que hablaba: “Tranquilo que ellos salen de madrugada, ya el compadre puso full la buseta y el camión, además no hay problema, todas las bombas de la Panamericana están surtiendo y no hay colas.” Cuando el señor terminó de hablar, le pregunté si esa Panamericana donde todas las bombas estaban surtiendo era la de ir para Los Teques. Me contestó que no, que era la carretera Panamericana de ir para El Vigía. Soy usuario regular de esa carretera y sé que la última vez que todas las bombas estaban operativas se remonta más allá de una década.

Pero eso no es normalidad, ¡eso es el cielo! – exclamé. Entonces el señor que comía a mi lado sentenció: Ese es Trump, ¡el salvador de la patria! No sé qué cara puse, pues el señor añadió, un tanto agresivamente, un ¡gústele a quien le guste! Con sencillez, pero con firmeza, aclaré: A mí no me gusta, y terminé de comerme mi empanada que ya no me supo tan bien.

Esa debe ser la tolerancia. Respetar a ese señor a pesar de que piense que Trump es el salvador de la patria. Y, ¿sería solamente ese señor? ¿o como ese señor había millones? Por lo menos el 99% de la diáspora pensaba como ese señor, ya son más de siete millones, y dentro de Venezuela ¿cuántos? Aproximarse a la Venezuela post 3 de enero de 2026 incorpora esa complejidad. En el 2006 éramos un país, si no de izquierda, por lo menos de actitud crítica, con voluntad de cambio, que votaba abrumadoramente por Chávez, que le sacaba tres millones y medio de ventaja a la derecha y que, veinte años después, (de acuerdo al socorrido tango no es nada) somos un país de derecha, harto de la robadera insomne, de la represión asfixiante, del autoritarismo desatado, del gobierno de Maduro, que identifica al socialismo como la raíz de sus males. Eso tampoco me gusta, pero resulta que es lo que la mayoría siente.  

Desde esa perspectiva compleja, nos lanzamos a la consideración de los presuntos hechos. Al parecer, gracias a una información emanada de “The Guardian”, diario inglés, hubo un video en el que el, hasta ese video, ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez, puso al micrófono una llamada a su teléfono de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para que se comunicara con la reunión de comunicadores oficialistas que él coordinaba con el objetivo de trazarse las líneas de la “narrativa” a construir. Al parecer, nunca hubo desmentidos oficiales, la presidenta encargada dijo que nunca pensó que “ellos” se atrevieran a cruzar la línea “púrpura” de bombardear a Caracas por ser la cuna del Libertador. Viendo y escuchando el video de la citada reunión, se me retorcían las tripas. En Irak bombardearon a Ur de Caldea y a Nínive, ciudades que son Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad según la UNESCO, pero a la presidenta encargada y al alto mando político militar de la revolución, les resultaba impensable que bombardearan a Caracas. Al parecer dijo también que a Diosdado, a Jorge y a ella les dieron quince minutos para responder o los mataban, y que, como en ese momento ellos manejaban la información de que a Nicolás Maduro y a la diputada Cilia Flores los habían asesinado, respondieron a los no identificados personajes con los que se comunicaban, que ellos estaban listos acorrer la misma suerte que suponían habían corrido Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, su esposa. Por eso pregunto ¿qué es lo que debemos deducir del hecho que no estén muertos, como no lo estaban Nicolas Maduro y la diputada Cilia Flores, que no estén presos como sí lo están los antes mencionados, y que estén despachando desde Miraflores?

Al parecer, allá en los Estados Unidos, Ricardo Hausmann se puso muy bravo y dijo con sus palabras que el presidente estadounidense se confundió al final de la operación militar y, en vez de poner a Edmundo González Urrutia en Miraflores, dejó a Delcy Rodríguez. En caso de ser una equivocación, vaya y pase, pero en caso de ser una política deliberada, no le va a quedar más remedio que oponerse al presidente estadounidense. ¡Cómo temblaría de miedo el Jefe de Estado!

Al parecer aquí se discutió una reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos (en adelante LOH), la misma que cuando se promulgó, en noviembre de 2001, provocó el Golpe de Estado del 11 de abril de 2002, y el Paro/Sabotaje petrolero de diciembre 2002 a febrero 2003. ¡Hay que ver que le tenían rabia a la leyecita ésa! Pero resulta que la tan mentada bonanza petrolera de esos años se produjo, no solo por el incremento de los precios del petróleo, que tampoco fue casual ni azaroso, sino porque comenzamos a cobrar por impuestos lo que por derecho nos correspondía y que jamás habíamos cobrado.

Cuando se raspaba el cupo parejo para viajar al exterior, nadie se quejaba de la LOH.

En todo caso, al parecer, entre su primera discusión y la segunda, con su correspondiente aprobación por una presunta unanimidad, se produjo un muy interesante debate nacional. El diputado del PSUV Jesús Farías señaló que, para aumentar la producción, las normas deben adaptarse “a las nuevas realidades” ¿Cuáles “nuevas realidades” diputado? Seguramente se refiere a la realidad de tener una pistola en la cabeza y la disposición a detonarla si no se hacen las cosas como dice Marco Rubio, ¿verdad?

Presuntamente hubo asambleas de trabajadores petroleros, a los fines de explicar los alcances de la reforma en discusión, a las que el presidente del Poder Legislativo, diputado Jorge Rodríguez, se dirigía con una elocuencia fulminante para decir, más o menos, que si lo que necesitábamos para sacar el petróleo de la tierra eran inversiones, y las empresas inversionistas exigían condiciones jurídicas para invertir, entonces, adaptábamos el marco jurídico de modo que nos permitiera captar esas inversiones, a fin de sacar el petróleo de la tierra, y así volverlo escuelas y hospitales. ¡Lógico! ¡Cómo no lo habíamos pensado antes! Pero entonces, el diputado Jorge Rodríguez se emocionaba y, airadamente, advertía a los futuros eventuales corruptos que se quisieran robar esos ingresos, ¡que ya verían lo que les iba a pasar! Aquello era mucho con demasiado. El presidente de la Asamblea Nacional le hablaba a un país que recibió en marzo de 2023, van a cumplirse tres años, la denuncia hecha por el entonces presidente Maduro, del robo de tres mil millones de dólares de PDVSA, entre la vicepresidencia de Comercio y Suministro de dicha empresa, la Superintendencia Nacional de Criptoactivos, ambas instituciones bajo la jefatura de Tareck El Aissami, el ex- vicepresidente para el Área Económica de la República Bolivariana de Venezuela. Presuntamente los tres altos funcionarios del Estado están privados de libertad, pero los tres mil millones de dólares robados siguen sueltos. ¿Por qué no nos muestran que es lo que les harán a los futuros eventuales corruptos, con estos tres que fueron atrapados con las manos en la masa? Tres mil millones es más de seis veces los churupos que entraron y que redujeron al dólar paralelo de 900 a 400 Bs. por dólar. ¿Por dónde va el juicio? ¿Qué han dicho los implicados en su defensa? ¿Se podrán perder esos tres mil millones de dólares en el ciberespacio? El bombardeo no cesaba, pero esta vez era de hirientes sarcasmos. ¿Qué le harían esta vez a los futuros eventuales corruptos que pretendieran meterle mano a los próximos petrodólares que, presuntamente, vendrían? ¿Qué les harían que antes no les hicieron? La náusea no hacía sino aumentar.

Antes de volver sobre el debate que presuntamente suscitó la reforma de la LOH, es bueno poner la mirada sobre otros presuntos hechos que, sin lugar a dudas, inciden dramáticamente en nuestra reciente presunta historia. Al parecer, María Corina Machado agradeció poliédricamente, en términos de “los venezolanos agradecemos al presidente Donald Trump” por la operación militar del ejército de ese país sobre Venezuela, ocurrida el pasado 3 de enero. Aprovecho para desmarcarme de ese agradecimiento. Que quede claro que en mi nombre no es, pero eso ni me basta ni me satisface en lo absoluto. No se trata de mí, para empezar, de lo impoluto que pueda quedar mi antiimperialismo. Se trata de reconocer al país en el que vivo. De nuevo. Hay que salir de medios y de redes y afrontar la ruda calle.

Encuentro a quienes argumentan con hechos: cayó el precio del dólar paralelo que asfixiaba a Venezuela; a la economía del país pareciera que la hubieran auxiliado con otra batería, y presuntamente prendió; anuncian una Ley de Amnistía para todos los presos políticos; el cierre del Helicoide; las bombas de gasolina en todo el país están a pico… ¿y todo eso por quién fue? ¿acaso por Mandrake el Mago? Después están las opiniones más ácidas, las que nos llaman a brincar y saltar de la alegría por lo barato que salimos. En 1989, en Chorrillos, Panamá, al parecer los muertos se contaron por miles. Claro está que no son las madres de los fallecidos, pero son las voces que, irónicamente, nos preguntan si a las presuntas condiciones de mejoría antes señaladas, y que significan hoy ese respiro, esa esperanza de libertad que, al parecer, percibe el pueblo venezolano, se hubiera llegado en una nueva “ronda de diálogo”.

Me asustó reconocer que si no se no tenía un mínimo de empatía con el sentimiento que intenté reseñar anteriormente, era prácticamente imposible actuar políticamente en Venezuela. Que ese sentimiento no venía de ninguna perversidad congénita, sino de la desesperación ante una ignominia que no tenía fin.

El domingo 25 de enero, Elías Jaua escribió un artículo titulado “Lo real concreto” en el que nos enaltece la figura de Delcy Rodríguez, nos recuerda lo de la pistola en la cabeza, él lo llama “coacción”, y nos dice que, como nadie tiene cómo revirar, como no es posible revirar, al menos eso entendí yo, lo aconsejable era calársela y reconocer que la gente necesitaba y necesita un respiro.

El artículo me dejó mal por lo mucho que decía, pero me dejó peor por lo mucho que dejaba de decir. Me repugnaba la circunstancia de no tener más remedio que estar, no tanto de acuerdo sino resignado. Salvo en relación a lo que dijo de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, que era su opinión personal, el resto no era, en absoluto, la opinión del exvicepresidente, exministro y líder del PSUV, porque eso era lo real concreto, o sea, lo que estaba mandado con el argumento de una pistola en la cabeza. Eso no era una opinión de Elías Jaua. Era un triste dato de la realidad. Entonces comenzaron a llegarme profusamente, desde distintos lugares, los extractos de su intervención en el evento  convocado por el CEDES “La defensa de la República como punto de encuentro” correspondiente al jueves 22 de enero, en el que, con la participación de Neirlay Andrade, del Comité Central del PCV Dignidad, y del dirigente sindical de los trabajadores universitarios, Eduardo Sánchez, Elías Jaua hizo muchas de las consideraciones que había echado en falta en su artículo de tres días después. En sus palabras:

“…y aunque suene duro, nosotros somos hoy un país ocupado militarmente…y el gobierno que quedó, por las razones de estabilidad del imperialismo para garantizar su necesidad urgente, muy urgente, de energía petrolera, está…, esa es su realidad concreta. Tiene que trabajar en función de las directrices de la potencia ocupante…”

Lo que Elías Jaua no dijo, porque probablemente no tenía las palabras para hacerlo, era que el 3 de enero de 2026, bajo el gobierno de Maduro y el PSUV, la República Bolivariana de Venezuela perdió su independencia. Que esta humillante situación es el legado del gobierno de Nicolás Maduro y el PSUV.

Parafraseando al historiador Roberto López Sánchez, creo con él que regresamos a la Capitanía General de Venezuela, pero esta vez Napoleón no envió a Vicente Emparan sino a Marco Rubio, que no le anda preguntando a nadie si queremos que él nos mande, porque él nos va a mandar, aunque nosotros no queramos.

Para ponerle sazón a la cosa, la sombra de la traición volvió a escena. Al principio fue una confusa declaración del embajador ruso en Venezuela que, al parecer, fue desmentida, de acuerdo a la cual, el ataque estadounidense del 3 de enero pasado había sido el resultado de una traición de altos cargos dentro del gobierno de Maduro. La intervención del embajador ruso, Vasili Nebenzia, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, aseverando que el pasado 3 de enero, una traición de altos cargos del gobierno de Maduro posibilitó el ataque del ejército estadounidense, ya era otra cosa. Ese era Putin defendiendo a la industria armamentística rusa. O hubo la mano traidora que apagó los radares y los sistemas de alarma, o los carísimos sistemas de defensa que Rusia vende por el mundo son bisutería chimba, a la que el ejército estadunidense le echó tierrita sónica y los dejó con los ojos claros y sin vista. Sospeché de la conducta rusa por su actitud “piñeruística”. El aparato de inteligencia ruso sí sabe quiénes fueron los traidores, pero no lo dice. Nítida, en la boca del estómago, la náusea no hacía sino crecer.

Los últimos presuntos eventos referidos a la aprobación en segunda y última discusión de la reforma a la LOH, forman parte de mi Mecate Histórico porque dicen que, tanto Dios como el Diablo, están en los detalles. En un acto con efluvios victoriosos en Miraflores, como si estuviéramos celebrando un gran logro, el presidente del Poder Legislativo, diputado Jorge Rodríguez, presentando la reforma de la LOH aprobada por la Asamblea Nacional, para que fuera sancionada por la presidenta Rodríguez, se entusiasmó hasta el punto de decir que esa reforma de la LOH “se proyectará hasta más de cien años a partir de su promulgación”. Uno podría pensar que, una vez más, se le pasó la mano, pero en el momento de dedicar la entrega del texto legal a la presidenta Rodríguez, se refirió en primer lugar a Dios, en segundo lugar, a nuestra patria Venezuela, en tercer lugar, a nuestro padre Libertador Simón Bolívar, en cuarto lugar, a nuestros hijos e hijas, en quinto lugar, al futuro que construiremos, en sexto y último lugar a la prosperidad que recuperaremos. ¿Quién quedó como la guayabera, por fuera? ¿Olvido o cálculo?

Cierro las reflexiones sobre el modo en el que el petróleo constituyó el meollo del pasado 3 de enero, con dos opiniones publicadas en la red social X, que nunca hubieran imaginado que podían coincidir. La primera es del economista petrolero Francisco Monaldi, quién chavista no es, como dicen por ahí, la segunda es del sociólogo Reinaldo Iturriza, exministro de Cultura y de Comunas, quien chavista sí es.

La primera: “Hoy (29-01-26) fue sepultado el modelo de soberanía petrolera de Chávez. El sector privado puede producir y exportar crudo. La participación fiscal del Estado puede ser reducida a niveles mínimos, a discreción del Ministerio, sin consultar a la Asamblea Nacional. El fin de la revolución.”

La segunda: “Es realmente inconcebible que se celebre como una victoria la reforma de la LOH.

En primer lugar, por su carácter indudablemente regresivo, porque va en sentido totalmente contrario de un propósito que tendría que constituirnos en tanto República, más allá de parcialidades políticas: la defensa de una política petrolera de carácter nacional.

Y en segundo lugar porque, apelando a una frase muy recurrida en estos días, estas decisiones se están tomando con una pistola en la cabeza, esto es, bajo amenaza de violencia imperial ¿no es así? Bien. Entonces ahórrennos el vergonzoso espectáculo de los bombos y platillos.”

                    7.- Ciudad Ojeda, en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, se estremece al paso de las gigantescas gandolas cargando maquinaria pesada hacía los galpones de Slumbergger, de Hallyburton y de las demás empresas contratistas de servicios petroleros. Otro tanto, al parecer, está ocurriendo en Anzoátegui y Monagas. Las deprimidas zonas petroleras perciben el olor de los trabajos que se avecinan. Sé de familias venezolanas, migrantes en los Estados Unidos, que con la amenaza del ICE pesando sobre ellos, están pensando seriamente en regresar a Venezuela porque las cosas, ahora sí, se están componiendo. El reconocido economista Francisco Rodríguez vaticina un crecimiento lento pero sostenido del ingreso petrolero. Estamos tan peor, tan asfixiados, tan reprimidos, tan deprimidos, tan sojuzgados por la bota de la perfecta unión militar-policial-cívica, que hasta ese sometimiento al imperio estadounidense luce esperanzador, por lo menos en términos económicos, y se siente como una bocanada de aire fresco. ¡Qué horror, Dios mío! Nos es dado despotricar de esta realidad. Lo que no podemos es negarla.

El consabido aro del domador del circo, armado de su implacable látigo, es la imagen que me expresa mejor. El pueblo venezolano es conminado a entrar por el aro-mantra del presidente estadounidense: estabilización (Estados Unidos fortifica su situación energética y contiene a China)- recuperación (Estados Unidos invade la economía venezolana para ponerla a su servicio)-transición (Estados Unidos decide al Javier Milei que nos componga, para que nosotros lo elijamos presidente en las elecciones que ellos consientan), con dos argumentos básicos.

El primero es, o entras por el aro o te mato, que para eso te puse, el 3 de enero de 2026, una pistola en la cabeza y la ya demostrada disposición a jalar el gatillo.

El segundo es además no seas pendejo. Tú sabes que vas a estar mucho mejor. Que vas a salir del grillete de, una vez resuelto el almuerzo, empezar a pensar en cómo resolver la cena, que es como estabas viviendo y como no soportabas vivir más. Que va a llegar el agua, que no habrá apagones en los pueblos y ciudades, que en el Metro, los trenes pasarán cada cinco minutos, que, a diferencia de antes del 3 de enero de 2026, no se robarán inmisericordemente los petrodólares, ¿Qué más quieres?

Toda la vida me han hablado del ajedrez de la política. Vino Andrés Izarra y dijo que no, que la política no era ajedrez sino póker. Bluffear, hacer diversas combinaciones de cartas, en fin. Y digo yo, ¿no será que la política es dominó y uno puede decir paso? ¿Más aún, paso y gano?

Si pasar no es una opción, y se aplica el primero de los argumentos aquí expuestos, quisiera que en la foto para la historia saliera bien nítida la pistola en la cabeza, porque yo no pienso llegar dándole feliz año a nuestros secuestradores.

                    8.- Quisiera enviar algunos mensajes institucionales.

Al Fiscal General de la República, Tarek William Saab, y al Defensor del Pueblo, Alfredo Ruiz.

Ante el degradante y ominoso espectáculo que el pueblo venezolano presenció con la excarcelación, que no la libertad, de algunos presos políticos que evidenciaban, con su estado físico, el régimen de aislamiento, maltratos, torturas físicas y psicológicas, al que fueron sometidos, siendo su responsabilidad legal y constitucional impedir que eso ocurriera; ¿considerarían una renuncia voluntaria a sus cargos, como un paso a la recuperación de la moral del país?

Al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en la persona del Magistrado Luis Damiani, profesor de la UCV, a quien conozco de muchas luchas anteriores, para poder dirigirme al máximo tribunal de la República más en confianza.

Magistrado Damiani: Le agradezco se sirva comunicar a sus colegas magistrados en Sala Plena que, tras las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, cuando el máximo tribunal de la República desconoció, y en esa medida violó, de punta a cabo la Ley Orgánica de Procesos Electorales, sometiéndonos al insultante “peritaje” de aquellos clandestinos “peritos” (nunca supimos sus nombres, los títulos universitarios que respaldaban su “pericia”, ni los honorarios que cobraron por su labor) quienes determinaron “científicamente” el resultado electoral dando ganador a Nicolás Maduro, ocurrió que meses después vino el ejército estadounidense y nos cagó la historia. Lo digo como dato a tener en cuenta.

Sirva la presente para recordar que el Dr. Perkins Rocha, coordinador nacional de “Vente Venezuela”, fue hecho preso por haber dicho a la periodista Margarita Oropeza, en su programa dominical “Abriendo puertas”, transmitido por Venevisión, que “en Venezuela las elecciones se ganan con votos, no con sentencias”, lo cual sigue siendo cierto. 

A la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), en particular a sus efectivos, oficiales y soldados, que formaron parte del Plan República en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.

Cuando las armas de la República se utilizan para obligar al pueblo venezolano a que acepte, callada y resignadamente, que le lean servilletas como resultados electorales, al tiempo viene el ejército estadounidense y nos caga la historia.  Es, sin duda, una experiencia a tener en cuenta.

La pérdida de la soberanía y la independencia nacional el 3 de enero de 2026, es hija directa de la pérdida de la soberanía popular el 28 de julio de 2024. El gobierno de Maduro y el PSUV aplastaron al artículo 5 de la Constitución en aquella oportunidad, y el ejército estadounidense aplastó al artículo 1 de la Constitución en esta oportunidad. 

Al Consejo Nacional Electoral (CNE), en la persona de la Rectora Aimé Nogal.

Rectora Nogal.

Le escribo en su carácter de quien en algún momento fuera Rectora participante en la Junta Directiva del CNE por la oposición política al gobierno del PSUV, más precisamente por el partido Un Nuevo Tiempo. Los dos sabemos que eso no es muy constitucional que se diga, pero también sabemos que no nos podemos poner muy puntillosos con eso, por lo de las circunstancias históricas concretas. Era un secreto a voces que el exrector Juan Carlos Delpino también representaba a la oposición política al gobierno del PSUV, y que era afín a la Acción Democrática de Henry Ramos Allup, al interior de un CNE en el que el PSUV se reservaba tres Rectorías. Un CNE tres a dos. Si eso fue verdad en algún momento, dejó de serlo a partir de la una de la madrugada del 29 de julio de 2024. Mientras que el exrector Delpino logró huir, para no salir en la foto y no firmar el acta, usted no. Usted, sin pronunciar palabra, salió en la foto y firmó el acta. No le oculto que yo pienso que su silencio fue funcional a los intereses del gobierno de Maduro y el PSUV, pero no le escribo para eso. Hoy es un CNE cinco a cero y por eso sí le escribo estas líneas. Así no hay quien vote, Rectora Nogal, reconozcámoslo. Digámoslo así: el actual CNE es la negación del derecho al voto del pueblo de Venezuela. Es como si nos dijeran, mejor no votes, porque si votas te robamos tu voto como el 28 de julio de 2024.

Resulta, Rectora Nogal, que existimos los que pensamos que, si no la salida a la penosa situación que vivimos, como nación venezolana, tras perder nuestra independencia el pasado 3 de enero, por lo menos el inicio de una ruta hacia la salida, sigue estando en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV). No es lo mismo gritar ¡Elecciones!, sacadas de la manga, o de algún sombrero de mago, erosionando y demoliendo a la CRBV aún más de lo que ya está, que reivindicar al Art. 71 de nuestra Carta Magna cuando dice: “Las materias de especial trascendencia nacional podrán ser sometidas a referendo consultivo…” ¡Vaya “materia de especial trascendencia nacional”! ¡Haber perdido la independencia!, Rectora Nogal.

Ambos sabemos que con ese 80% de abstención, en las regionales y parlamentarias de mayo, y en las municipales de julio de 2025, como respuesta del electorado al desempeño del CNE el 28 de julio de 2024, la Asamblea Nacional no representa al país en lo absoluto, ni los gobernadores, ni los alcaldes, ni los concejales son los que la mayoría del pueblo venezolano hubiese querido. En fin, Rectora Nogal, que somos un país no mal sino pésimamente representado.

Sería el momento idóneo para plantearse un Referendo Consultivo sobre la pertinencia de la relegitimación de todos los poderes. Es maravilloso tener una Constitución que le de el poder al pueblo en todo momento y circunstancia, pero… ¡qué lástima! Si hay que votar, contar votos, ofrecer resultados no se puede ni pensar, mucho menos intentar nada, porque ustedes son el CNE. Y con ustedes cualquier cosa que signifique elecciones, cualquier cosa que signifique recuperar al voto como instrumento de expresión y lucha ciudadana, está negada. 

¿Cree usted que pudieran, en el CNE, hacer algo al respecto? 

                   9.- En días recientes, la Encargada de negocios del gobierno estadounidense, Laura Dogu, se reunió con la presidenta encargada de Venezuela en Miraflores, y la llamó Delcy Rodríguez como si hubiera jugado metras con ella. El bombardeo de supremacismo y desprecio no amainaba.

                    10.- La más nefasta influencia política de la experiencia histórica cubana, en la experiencia histórica venezolana, fue el “agusanamiento” del adversario. Como no piensas como yo, eres gusano. Como no sientes como yo, eres gusano. Como no quieres a la revolución como yo, eres gusano. Como no eres el hombre nuevo como yo, eres gusano. Aquí lo importamos bajo un formato aparentemente numérico, o de contextura: “escuálido”, que se llegó a decir cargado de odio, como cargado de odio regresaba el “chavista” convertido en desprecio. Maldito escuálido, maldito chavista, patriota, apátrida, horda, pelucón, alacrán.

Esa merengada de odio constituyó nuestro alimento social durante décadas, y ahora tenemos el país que tenemos. Un paquete de galletas de soda en el bolsillo de un borracho que va dando tumbos por la calle, tiene más solidez que Venezuela. Estamos deshilachados, desboronados, rotos, voluntariamente incomunicados, separados, cada cuál en su silo, en su burbuja, desconfiados, y hoy caemos en cuenta que ese país no le sirve a nadie a nuestro interior, pero le sirve de mucho a quienes quieren borrarnos del mapa, y ahora sabemos que sí los hay.

Por eso, doy mi respaldo a la Comisión para la Convivencia Política, la Reconciliación y la Paz, coordinada por el periodista y ministro de Cultura, Ernesto Villegas, y como manifestación proactiva de respaldo, le hago a la Comisión una propuesta concreta, la cual sustento seguidamente.

Más allá de las tareas específicas que le fueron asignadas a esa Comisión, y para las cuales tiene que tener preparado en unos días un plan para ser presentado, sostengo que al país le hace falta una experiencia de discusión y debate sobre algún problema nacional que cumpla con la condición de ser urgente e importante, y que tenga la posibilidad de que, en la búsqueda de su solución, se pueda producir la experiencia del consenso.

Lo poco que queda de la ONU acaba de producir el último informe sobre la situación hídrica del planeta, y sus pronósticos son espeluznantes. No hay agua para darle de beber al presente, mucho menos al futuro inmediato de la Tierra. No por casualidad, el del Agua fue catalogado como el problema número1 del país en todas las encuestas que se hicieron con motivo de los procesos electorales del año 2025.

Venezuela confronta tres grandes y graves problemas hidrológico-hidráulicos en sus tres cuencas principales: La del Lago de Maracaibo; la del río Orinoco y la del Lago Tacarigua/Lago de Valencia (para mencionar sus partes aragüeña y carabobeña). Los dos primeros incorporan complejidades adicionales que no los harían aconsejables para una primera experiencia de discusión, pero el tercero es pura ingeniería y pura ecología. No hay ingeniería chavista e ingeniería de oposición. Igual pasa con la ecología.

No planteo un capricho. La elevación de nivel del Lago Tacarigua/Lago de Valencia amenaza permanentemente con inundar a Valencia, Maracay y demás comunidades costeras, y la pestilencia de sus aguas, como resultado del avance del proceso de eutroficación (elevación exponencial de los niveles de nitrógeno y fósforo en suspensión), afecta a toda la población. Es el típico problema que, cuando no llueve es importante resolver, y cuando llueve es urgente resolver.  Lo planteo como ejemplo pedagógico para tener una experiencia positiva y esperanzadora.

                    11.- Cuando lancen el grito de Carnaval creo que vomitaré.

 

Venezuela, 8 de febrero de 2026

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