
Hermanos y hermanas indígenas. Hoy 21 de febrero el mundo celebra la diversidad de la palabra, pero para nosotros, esta fecha tiene un nombre propio: Jorge Pocaterra. No es casualidad que lo recordemos precisamente hoy.
Hoy escribo estas líneas con un dolor profundo, pero con la responsabilidad que nos dejó su ejemplo. En este día, en que el mundo celebra la Lengua Materna, nos toca honrar la siembra de un hombre que fue, ante todo, un Sabio de los Pueblos Indígenas.
Hoy, en medio de la tristeza, reafirmamos el compromiso de no dejar caer su bandera. Que su viaje de retorno a la raíz sea en paz, sabiendo que aquí nos quedamos los guardianes de su legado, cuidando que el fuego de nuestros idiomas nunca se apague.
Para quienes lo conocimos y tuvimos el honor de trabajar a su lado, hoy el compromiso es doble. No basta con conmemorar; hay que accionar. El mejor homenaje que podemos rendirle a nuestro profesor, hermano y amigo en este Día de la Lengua Materna es asegurar que los Nichos Etnolingüísticos sigan floreciendo, que los traductores e intérpretes sigan formándose y que el orgullo de ser indígena se lleve en la lengua con la misma frente en alto con la que él caminó por el mundo.
Jorge Pocaterra, fue un puente entre el conocimiento ancestral y la estructura institucional moderna. Se distinguió por un carácter conciliador, humilde, una profunda lucidez intelectual y un compromiso inquebrantable con la educación intercultural bilingüe y con los idiomas indígenas. Su vida profesional fue una constante lucha por la visibilización de los pueblos indígenas en los espacios de toma de decisiones. Su paso por la Universidad del Zulia (LUZ) es parte de su legado, donde se desempeñó como Docente e Investigador, impulsando políticas de inclusión para los estudiantes de comunidades indígenas. Fue miembro fundador del Consejo Nacional Indio de Venezuela (CONIVE). Participó activamente en los procesos de debate para la creación de leyes que protegen el patrimonio cultural y lingüístico de los pueblos originarios de Venezuela, así como en el diseño de currículos para la Educación Intercultural Bilingüe.
La partida física de Jorge Pocaterra, en pleno ejercicio de la presidencia del Instituto Nacional de Idiomas Indígenas (INIDI), nos dejó un vacío profundo, pero también dejó una hoja de ruta clara para la pervivencia de las lenguas originarias en nuestro país. Dejó un conjunto de herramientas didácticas y normativas, textos y guías en idiomas originarios, fomentó la publicación de materiales de lectura en idiomas como el Wayuunaiki, Kari’ña, Pemón y Warao, adaptados a la realidad del siglo XXI y entendió que el acceso a la justicia y a la salud de los pueblos indígenas dependía de tener intérpretes certificados en las instituciones públicas a través de la formación de traductores e intérpretes.
Jorge Pocaterra, impulsó la creación de los Nichos Etnolingüísticos, que son los espacios donde los sabios y sabias transmiten el idioma y la cultura de cada pueblo indígena de forma natural a los niños en las comunidades indígenas, entendiendo que una lengua muere si no se habla en el hogar. Bajo su presidencia, se sentaron las bases para proteger los idiomas indígenas en peligro crítico de extinción a través del desarrollo e implementación del Plan Nacional de Revitalización Lingüística en el marco del Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas (2022-2032).
Como presidente del Instituto Nacional de Idiomas Indígenas, Jorge Pocaterra nos dejó un gran legado y nos enseñó que celebrar la lengua materna no es un acto de un solo día en el calendario. Sino que cada vez que un niño en la Guajira, en el Amazonas o en el Delta Amacuro dice su primera palabra en su idioma materno, Jorge está allí, sonriendo. Por eso nos repitió incansablemente que perder un idioma indígena es perder una parte de la humanidad que nunca podrá recuperarse.
Jorge Pocaterra, hoy tu palabra no es pasado, es presente continuo. En este día sagrado de la palabra originaria, decimos con fuerza: ¡Waneepia pümüin, Jorge! (¡Siempre contigo, Jorge!) ¡Münasü pukuwa’ipa waneepia! (¡Tu legado vive por siempre!)
¡Anasü ma'i, Jorge! (¡Todo está muy bien, Jorge!) ¡Anayawatsia pümüin! (¡Gracias a ti!)
En este Día de la Lengua Materna, no conmemoramos su partida, sino la siembra de su palabra en cada rincón de nuestra tierra.
¡Anasü ma’i, maestro! Tu palabra es eterna.
¡Honor y Gloria a su memoria y a su legado! ¡Que su palabra siga siendo nuestro camino!
Periodista Kari´ña