Un nuevo papel para los EEUU y Venezuela

La reciente elección en Venezuela ofrece una oportunidad para mejorar la relación bilateral EE.UU.-Venezuela. El 7 de octubre, el Presidente Hugo Chávez fue reelegido para un nuevo período de seis años, con un margen de nueve puntos. A mí —junto a cientos de otros testigos internacionales— me impresionaron, con buena razón, la transparencia del proceso electoral y el entusiasmo de los venezolanos por la democracia. ¡El 81 por ciento de los votantes registrados acudió a los comicios! Esta participación es notable, en comparación con los EE.UU. y con otras democracias “maduras”.

Estemos o no de acuerdo con las políticas de Chávez, no cabe duda que ganó estas elecciones de manera justa. Se cuenta con tantos controles y garantías en el sistema electoral en Venezuela que prácticamente no existe ningún margen para el fraude. Tanto el registro electoral, las máquinas de votación, la boleta electrónica, como el sistema de transmisión de datos, son completamente auditados por representantes de todos los partidos y por observadores independientes.

El ex-Presidente Jimmy Carter hace poco se refirió al sistema electoral venezolano como “el mejor del mundo”. Destacó que las máquinas de votación emiten un comprobante de papel que los votantes pueden ver para asegurarse de que su selección fue grabada correctamente, y los trabajadores electorales verifican esos comprobantes contra el conteo electrónico.

Me impactó particularmente la atmósfera de paz y de respeto mutuo en los centros de votación, donde estuvieron presentes observadores de grupos tanto a favor del gobierno como de oposición. A diferencia de elecciones pasadas, ambos candidatos manifestaron una actitud parecida. Una vez que las autoridades anunciaran los resultados, el candidato opositor Henrique Capriles rápidamente aceptó su derrota, y seguidamente amonestó a los partidarios opositores que insistían en alegar que hubo fraude, a pesar de no contar con prueba alguna para sustentar sus reclamos. Chávez también se comportó decorosamente, llamando a Capriles el día siguiente para expresarle su voluntad de trabajar conjuntamente, a modo de mitigar la polarización que divide a los venezolanos.

La mayor parte del liderazgo político venezolano —luego de una tumultuosa lucha por el poder, durante la cual ocurrió un golpe de estado y se dieron manifestaciones violentas— parece haber acatado el guión democrático, comprometiéndose a ser más tolerante entre sí. Se trata de un importante paso adelante, y los Estados Unidos deben animar a los venezolanos a seguir encontrando terreno común, en vez de apoyar a un grupo por encima del otro, como suele haber ocurrido en los últimos años.

Fundamentalmente, más de 55 por ciento de los electores venezolanos emitieron su voto a favor de Chávez. Los Estados Unidos deben respetar este resultado y buscar mejorar las relaciones en áreas en las que podemos estar de acuerdo. Las relaciones comerciales entre nuestros países generalmente han sido excelentes, a pesar de nuestras diferencias políticas, y ambos países podrían beneficiarse de su expansión.

Venezuela sin duda seguirá jugando un papel central en los nuevos mecanismos multilaterales de cooperación y consulta en la región, como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). A Estados Unidos, que se ha visto cada vez más aislado en los foros regionales, le convendría encontrar maneras de trabajar con estos nuevos grupos en temas importantes, como lo son el tráfico de drogas y la cooperación energética. Unas relaciones mejoradas con Venezuela facilitarían enormemente esa tarea.

Nuestro gobierno ciertamente seguirá teniendo diferencias importantes con Venezuela, particularmente en el área de las relaciones internacionales. Pero podemos aceptar que no estamos de acuerdo, como lo hacemos con muchos otros socios en el resto del mundo. Estoy convencido de que el gobierno venezolano estaría preparado a responder favorablemente a dicha iniciativa.

*El congresista estadounidense William D. Delahunt es el presidente del ‘Venezuela-US Friendship Group’ (Grupo de Amistad Venezuela-EE.UU.)

Artículo original: A new role for the US and Venezuela, The Boston Globe, 30 octubre 2012. Traducción: George Azariah-Moreno

El articulo fue enviado muy gentilmente por:
George Azariah-Moreno

Antropólogo, asesor en territorio humano
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