La gran mayoría de los venezolanos conocen que hay un conflicto laboral en la empresa transnacional Coca Cola-Femsa.
Lo saben no sólo porque, desde hace algunos días, les es imposible
conseguir la popular bebida en panaderías y abastos. Lo saben porque
los canales de televisión y medios de comunicación privados han
retratado a "unos tomistas" como los malos de la película: son, según
los medios, unos señores que se apoderaron de las plantas de Coca Cola,
aún en contra de la voluntad de los trabajadores de la empresa.
Desobedecen a los tribunales y se niegan a abandonar los portones. Sí,
"son los malos", y por culpa de ellos esta noche tendremos que beber
agua filtrada en vez del tradicional refresco.
Un comunicado de Coca Cola fue reproducido ampliamente por los colaboradores medios privados. En parte, decía:
Estos secuestros y bloqueos ejercidos por un grupo minoritario de ex fleteros y ex concesionarios, sin derechos de ningún tipo, son violatorios al ordenamiento jurídico venezolano. Se trata de delitos que, además de cometerse de forma flagrante, desafían la estabilidad institucional del país.
Como lo leyó. Coca Cola es tan importante, ¡que consideran que
protestar contra ellos equivale a "desafiar la estabilidad
institucional del país"! Para medios locales como El Nacional, la
noticia no es que hayan personas protestando contra Coca Cola, sino que
la empresa tiene pérdidas millonarias (ver artículo de Okrim Al Qasal
en días pasados).
Tribunales venezolanos han dictado recursos de amparo ordenando
liberar los portones, orden que ha sido cumplida con el apoyo de la
Guardia Nacional y policías locales.
Hay que entender por qué los medios privados han dado muy poca
cobertura a las causas del conflicto, pero en cambio sí dan amplios
espacios
a algunos de los ocho mil activos trabajadores de Coca Cola, quienes se han manifestado apoyando a la empresa.
Las razones del bloqueo mediático
Coca Cola no es simplemente un vendedor de refrescos. Sus
originales campañas publicitarias y sus espectaculares comerciales de
cine y televisión sólo se ven opacados por la enorme suma de dinero que
pagan a diario para tener presencia en vallas, radio, prensa,
televisión, Internet y similares. Su objetivo hace mucho tiempo dejó de
ser la venta del refresco; lo que se busca es generar emociones en los
espectadores, que asociarán con su marca publicitaria. "No vendemos
refrescos; vendemos felicidad".
Los medios de comunicación privados cuentan, año a año, con la
cuota que Coca Cola les comprará por concepto de publicidad. Es por eso
que ninguno de ellos se atreverá a hacer algún reportaje que favorezca
ligeramente a los "tomistas" o que vaya en contra de la corporación.
Exigen sus prestaciones
Poco se ha hablado de las causas del conflicto: más de 11.376 ex
trabajadores han reclamado a la empresa porque no les reconoce sus
derechos laborales. Trabajaron durante años para la empresa
asegurándose de que Coca Cola llegara a las manos de cada venezolano,
pero la empresa afirma que eran personal ajeno a la misma, que no
estaban en nómina, y que, por tanto, no tienen ninguna deuda para con
ellos.
El problema lleva años en discusión, pero ante la falta de
respuesta los ex trabajadores de Coca Cola decidieron bloquear, días
atrás, 17 centros de distribución, dejando sólo a dos plantas y tres
centros de distribución funcionando a medias. La radical medida ocurrió
luego de que el Tribunal Supremo de Justicia, que intervino en una mesa
para buscar una salida al caso de Coca-Cola Femsa, diera por terminado
su papel de mediador para una solución definitiva.
"En un principio, reclamamos 18 mil 500 bolívares fuertes por año
de servicio para cada chofer y obrero al que le hayan sido negadas sus
prestaciones todo este tiempo”,
afirmó Lovera Bolívar, ex trabajador de la empresa, quien
indicó que esta cifra era el resultado de los ajustes que por ley le
tocarían a cada empleado. Bolívar resaltó que a pesar de esta
situación, "Coca Cola Femnsa sólo ofreció a sus once mil ex empleados
ocho millones de bolívares fuertes entre todos, es decir, apenas 150
bolívares fuertes por año de servicio a cada empleado. Eso no es
justicia”, aseveró.
De igual forma, destacó que
esta empresa abandonó el 8 de enero la mesa técnica
que el Tribunal Supremo de Justicia intentó utilizar como puente
mediador entre ambas partes. “La excusa fue que nosotros paramos
ciertas plantas de la compañía para ejercer presión”. Agregó que los
trabajadores acordaron bajar la cifra que habían propuesto
inicialmente, a 10 mil bolívares fuertes por año de servicio. No
obstante, Coca Cola no regresó a negociar porque “no quiere establecer
el diálogo”.
Sentarse a negociar
El ministerio del Trabajo venezolano, dirigido por Roberto
Hernández (antiguo militante del Partido Comunista y actual militante
del PSUV) ha manifestado su disposición a convertirse en mediador del
conflicto, pidiendo a los ex trabajadores abandonar los portones, per
también exigiéndole a Coca Cola estar dispuesta a negociar.
“Por un lado le ratificamos a los trabajadores no recurrir a las
vías de hecho, a la toma de plantas y, al mismo tiempo, le exigimos a
la empresa que muestre la mayor buena fe y voluntad de que este
conflicto se resuelva”, explicó este martes.
Los medios del Estado y alternativos venezolanos deben asumir su
rol ante el cartel de medios privados, quienes no cesan de apoyar
incondicionalmente a uno de sus más importantes anunciantes, bloqueando
el otro lado de este conflicto laboral.
La gran mayoría de los venezolanos conocen que hay un conflicto laboral en la empresa transnacional Coca Cola-Femsa.
Lo saben no sólo porque, desde hace algunos días, les es imposible
conseguir la popular bebida en panaderías y abastos. Lo saben porque
los canales de televisión y medios de comunicación privados han
retratado a "unos tomistas" como los malos de la película: son, según
los medios, unos señores que se apoderaron de las plantas de Coca Cola,
aún en contra de la voluntad de los trabajadores de la empresa.
Desobedecen a los tribunales y se niegan a abandonar los portones. Sí,
"son los malos", y por culpa de ellos esta noche tendremos que beber
agua filtrada en vez del tradicional refresco.
Un comunicado de Coca Cola fue reproducido ampliamente por los colaboradores medios privados. En parte, decía:
Estos secuestros y bloqueos ejercidos por un grupo minoritario de ex fleteros y ex concesionarios, sin derechos de ningún tipo, son violatorios al ordenamiento jurídico venezolano. Se trata de delitos que, además de cometerse de forma flagrante, desafían la estabilidad institucional del país.
Como lo leyó. Coca Cola es tan importante, ¡que consideran que
protestar contra ellos equivale a "desafiar la estabilidad
institucional del país"! Para medios locales como El Nacional, la
noticia no es que hayan personas protestando contra Coca Cola, sino que
la empresa tiene pérdidas millonarias (ver artículo de Okrim Al Qasal
en días pasados).
Tribunales venezolanos han dictado recursos de amparo ordenando
liberar los portones, orden que ha sido cumplida con el apoyo de la
Guardia Nacional y policías locales.
Hay que entender por qué los medios privados han dado muy poca
cobertura a las causas del conflicto, pero en cambio sí dan amplios
espacios
a algunos de los ocho mil activos trabajadores de Coca Cola, quienes se han manifestado apoyando a la empresa.
Las razones del bloqueo mediático
Coca Cola no es simplemente un vendedor de refrescos. Sus
originales campañas publicitarias y sus espectaculares comerciales de
cine y televisión sólo se ven opacados por la enorme suma de dinero que
pagan a diario para tener presencia en vallas, radio, prensa,
televisión, Internet y similares. Su objetivo hace mucho tiempo dejó de
ser la venta del refresco; lo que se busca es generar emociones en los
espectadores, que asociarán con su marca publicitaria. "No vendemos
refrescos; vendemos felicidad".
Los medios de comunicación privados cuentan, año a año, con la
cuota que Coca Cola les comprará por concepto de publicidad. Es por eso
que ninguno de ellos se atreverá a hacer algún reportaje que favorezca
ligeramente a los "tomistas" o que vaya en contra de la corporación.
Exigen sus prestaciones
Poco se ha hablado de las causas del conflicto: más de 11.376 ex
trabajadores han reclamado a la empresa porque no les reconoce sus
derechos laborales. Trabajaron durante años para la empresa
asegurándose de que Coca Cola llegara a las manos de cada venezolano,
pero la empresa afirma que eran personal ajeno a la misma, que no
estaban en nómina, y que, por tanto, no tienen ninguna deuda para con
ellos.
El problema lleva años en discusión, pero ante la falta de
respuesta los ex trabajadores de Coca Cola decidieron bloquear, días
atrás, 17 centros de distribución, dejando sólo a dos plantas y tres
centros de distribución funcionando a medias. La radical medida ocurrió
luego de que el Tribunal Supremo de Justicia, que intervino en una mesa
para buscar una salida al caso de Coca-Cola Femsa, diera por terminado
su papel de mediador para una solución definitiva.
"En un principio, reclamamos 18 mil 500 bolívares fuertes por año
de servicio para cada chofer y obrero al que le hayan sido negadas sus
prestaciones todo este tiempo”,
afirmó Lovera Bolívar, ex trabajador de la empresa, quien
indicó que esta cifra era el resultado de los ajustes que por ley le
tocarían a cada empleado. Bolívar resaltó que a pesar de esta
situación, "Coca Cola Femnsa sólo ofreció a sus once mil ex empleados
ocho millones de bolívares fuertes entre todos, es decir, apenas 150
bolívares fuertes por año de servicio a cada empleado. Eso no es
justicia”, aseveró.
De igual forma, destacó que
esta empresa abandonó el 8 de enero la mesa técnica
que el Tribunal Supremo de Justicia intentó utilizar como puente
mediador entre ambas partes. “La excusa fue que nosotros paramos
ciertas plantas de la compañía para ejercer presión”. Agregó que los
trabajadores acordaron bajar la cifra que habían propuesto
inicialmente, a 10 mil bolívares fuertes por año de servicio. No
obstante, Coca Cola no regresó a negociar porque “no quiere establecer
el diálogo”.
Sentarse a negociar
El ministerio del Trabajo venezolano, dirigido por Roberto
Hernández (antiguo militante del Partido Comunista y actual militante
del PSUV) ha manifestado su disposición a convertirse en mediador del
conflicto, pidiendo a los ex trabajadores abandonar los portones, per
también exigiéndole a Coca Cola estar dispuesta a negociar.
“Por un lado le ratificamos a los trabajadores no recurrir a las
vías de hecho, a la toma de plantas y, al mismo tiempo, le exigimos a
la empresa que muestre la mayor buena fe y voluntad de que este
conflicto se resuelva”, explicó este martes.
Los medios del Estado y alternativos venezolanos deben asumir su
rol ante el cartel de medios privados, quienes no cesan de apoyar
incondicionalmente a uno de sus más importantes anunciantes, bloqueando
el otro lado de este conflicto laboral.
http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?6876