¿Dónde está Ávila tv?


Desde hace tiempo aquel canal de televisión irreverente, transgresor, insurgente, popular, innovador y juvenil pareciera que desapareció del espectro radioeléctrico y apenas queda algún recuerdo de una época en la que este medio se convirtió en la peor pesadilla de la derecha, cuyos planes conspirativos en más de una oportunidad, quedaron al descubierto gracias a ese periodismo libertario y alternativo que desde el canal 47 se practicaba. Atrás quedo una época en la que Ávila TV fungía como espacio político para convocar a la permanente movilización del pueblo contra las oscuras y criminales pretensiones de la derecha nacional e internacional. Atrás quedo esa televisora en la que el barrio se convirtió en el set permanente desde donde se hacían los programas. En la que la mujer luchadora, el mototaxista, el obrero, el estudiante, el deportista, el músico, el cultor popular, el pueblo, sentía suyo el micrófono y la cámara, convirtiendo este medio en una potente arma comunicacional. Atrás quedó ese canal que logro “cambiar bicha por cámara” y que pudo arrancar de las mismas fauces de la delincuencia, a más de un joven que hoy es productor audiovisual. Al carajo se fue ese canal que se metió a las cárceles para demostrar que detrás de aquellos barrotes también hay seres humanos que día a día liberan su espíritu a través de la agricultura, el teatro, la artesanía, el deporte y tantas actividades que los medios privados nunca reflejan porque eso no les sirve para conspirar contra el gobierno. Casi en el olvido quedo aquel medio alternativo que a través de la cultura urbana y de la reivindicación de esas identidades históricamente excluidas (rockeros, rastas, hip hoperos, patineteros, grafiteros, etc) lograba llegarle a un sector importante de nuestra juventud sumándolos al proceso político que lidera nuestro Comandante Hugo Chávez desde hace 14 años.

¿Dónde está Ávila TV? ¿Por qué ya no se habla de Ávila TV? ¿Qué le paso a Ávila TV? Son interrogantes con las que muchos trabajadores y trabajadoras de este medio de comunicación, somos interpelados por la gente en la calle. La respuesta: está secuestrada y sus captores son parte de esa derecha endógena que de manera sistemática atenta contra el proceso bolivariano desde algunas Instituciones del Estado. Una directiva que desde marzo del año pasado llegó a Ávila TV con la intención de domesticarla, de herirla de muerte y convertirla en la versión estatal de la tristemente recordada RCTV (lugar de donde algunos integrantes de la directiva actual son “egresados”). Una directiva que ha perseguido, hostigado, sancionado y despedido a decenas de trabajadores de manera injustificada solo por el hecho de tratar de organizarse a través de Delegados y Delegadas de Prevención y Consejos de Trabajadores y Trabajadoras, acto que consideran una afrenta al patrón.

Una directiva conformada por verdaderos camaleones vestidos de rojo, que en el 2004 firmaron contra el Comandante Chávez y los logros del pueblo hasta ese momento conquistados, y que hoy se erigen en una suerte de “accionistas principales” de Ávila TV y en consecuencia dueños absolutos de los equipos, de la frecuencia en el espectro radioeléctrico, de lo que sale a través de nuestra pantalla y de la conciencia de los trabajadores y trabajadoras que aquí hacemos vida.

Una directiva encabezada por Milton Crespo, actual presidente del canal, que se ha encargado de sacar del aire de forma arbitraria, espacios que se convirtieron en trincheras de lucha de diversos movimientos sociales que apuestan por la profundización del socialismo (Eco Urbano, Así Mismo es el Barrio, El Entrompe de Falopio, Caracas en Directo, Abril Insurgente, Coge Consejo, Bájale Dos, entre otros) y que hoy son usurpados por desabridos programas en cuya producción hay más esmero por los peinados encopetados y la dicción propia de los moderadores de Noticiero Venevision, que por el mensaje político destinado a generar nuevos valores que den al traste con el modelo comunicacional al cual fuimos sometidos durante décadas. En Ávila TV el delineador, la pintura labial y el rubor desplazaron al consejo comunal, a la memoria histórica de nuestros barrios y a la movilización permanente.

Ávila TV está secuestrada y solo el pueblo organizado junto a los trabajadores y trabajadoras de este medio de comunicación pueden rescatarla. Liberemos a Ávila TV y pongámosla nuevamente a caminar por los cerros de nuestra ciudad. Pongámosla a contar de nuevo tantas historias de hombres y mujeres que diariamente luchan desde los barrios de Caracas. Solo el pueblo salva al pueblo…

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