Sidor y la lucha de clases

La Siderúrgico del Orinoco “Alfredo Maneiro”, SIDOR, nuevamente pareciera convertirse en el escenario de la confrontación entre diversas fracciones políticas y sindicales que luchan por alcanzar la dirección de su poderosos sindicado SUTISS y de la gerencia de la empresa; pretensión que ha conducido a paralizaciones de su actividad luego de su nacionalización por el gobierno bolivariano del Comandante Hugo Chávez; quien así cumplía su propio programa de gobierno contenido en el Plan Socialista Simón Bolívar 2007-2013 y, correspondía con las exigencia de la amplia mayoría de sus trabajadores y trabajadoras y su liderazgo político y sindical.

A pesar de todo el esfuerzo inicial del comandante Chávez y su Vicepresidente Ejecutivo, Elías Jaua Milano, por alcanzar un escenario mínimo de acuerdos de las diversas agrupamientos sindicales para superar la crisis de productividad heredada del período de la privatización transnacional y, del proceso de conflicto generado por las luchas contra la tercerización laboral y por el Control Obrero, SIDOR sigue convertida en el "Campo de Batalla" de quienes, reivindicando la “representación” histórica de la clase obrera venezolana o, la defensa “genuina” de la Revolución Bolivariana, apelan a todo tipo de razones y acciones para paralizar o amenazar de paralizar, parcial o totalmente, a SIDOR, sin medir, suficientemente, las dimensiones políticas, económicas y sociales de tales decisiones.

Apelando a la “lucha de clases”, que convierte a unos en proletarios y a sus rivales en "agentes de la burocracia" y del Capital o, reivindicando la representación legítima del “chavismo obrero”, que califica al contrario no como un rival sino “enemigo de la revolución”; las dos corrientes que identifcan a los diversos grupos sindicales que hacen presencia entre los sidorista; parecieran desoir los llamados a la ponderación, a la fraternal Batalla de las Ideas y a la defensa incondicional de SIDOR como patrimonio material de TODO EL PUEBLO VENEZOLANO, persistiendo en la fraticida guerra de fracciones, hegemonías, intereses y liderazgos que podría poner en peligro a SIDOR, los intereses de sus trabajadoras y trabajadores y de todo el pueblo venezolano.

Pero, lo especialmente peligroso de la nueva etapa del fraticida conflicto sidorista, es el uso de epitetos descalificadores que desconocen el carácter político de los rivales, reduciéndolos a la simple condición de “mafiosos”, por lo que la lucha confrontación sindical en SIDOR podría deslizarse, peligrosamente, por la senda de la "criminalización" y la confrontación violenta; lo cual conduciría a un escenario de violencia fraticida, igual al que se desarrolla en el sindicalismo de la construcción, con decenas de muertos, heridos y presos, ocasionados por la lucha por el control de los contratos y las obras.

En el marco de ese peligrosísimo escenario, quienes asumen el marxismo, entiende la naturaleza de la lucha de clases y conocen la experiencia del movimiento obrero y revolucionario nacional y mundial de confrontación en estos escenarios y, además, sienten la responsabilidad histórica de resguardar las conquistas de la clase trabajadora y el avance que para ella representa un gobierno popular, bolivariano, antimperialista y socialista al servicio de las mayorías, como el del comandante Hugo Chávez Frías; no pueden dejarse arrastrar por las pasiones circunstanciales ni convertir controversias políticas y sindicales en contradicciones antagónicas insuperables entre el Capital y el Trabajo ni, mucho menos, resolver en la presente coyuntura de la contradicción principal entre la Nación Venezolana contra el Imperialismo, una cuestión que ha de resolverse en el largo proceso de la transición hacia el Socialismo; antes por el contrario, deben asumir tal confrontación como parte de las contradicciones en el seno de un pueblo en revolución y con un gobierno al servicio del pueblo, que exige correctos métodos y estilos de trabajo para la superación de estas contradicciones política y de intereses secundarias y que, la defensa de los intereses de los explotados y demás clases y sectores oprimidos por el Capital y el imperialismo, debe asumirse hoy desde la unidad de la Nación Trabajadora y Productiva y la alianza del pueblo contra el Imperialismo y sus aliados de la gran burguesía. Lo demás es lucha fraticida que conduce a la clase trabajadora y todo el pueblo a la derrota, como lo demostró la Chile de Allende.

(*) Ex-delegado sindical en Sidor (1.980-1.982)

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