El pueblo venezolano viene de obtener una gran victoria sobre el imperialismo y la burguesía golpista. Pero aun no hay un triunfo definitivo sobre la oligarquía conspiradora y sus aliados como la burocracia de la CTV.
El gobierno de Chávez, refleja muchas de las aspiraciones populares,
pero tiene que avanzar decididamente hacia la ruptura con el sistema capitalista.
Creer en las medias tintas y quedarse a medio camino en las transformaciones
nos conduciría al triunfo del golpismo de derecha. Mientras se tenga
una política vacilante no llegaremos hasta el final en contra los conspiradores
y ellos seguirán lanzando peligrosos zarpazos. Es un engaño pensar
que con concesiones a los golpistas se va a superar la crisis actual; por el
contrario, ellos aprovecharán todos los resquicios para seguir envenenando
la situación. No puede ser que el costo de la paz sea que la derecha
imponga sus condiciones al gran pueblo. El gobierno, en aras de ese propósito,
les ha cedido en cuestiones claves (no están presos, los gerentes golpistas
se quedaron en PDVSA, los medios golpistas siguen abusando, el capital privado
sabotea la economía, se habla de modificar leyes como la de Tierras...).
Todo esto se hace en función de un "diálogo" que no
quieren y que sólo daría resultado al costo de la claudicación
y de la entrega de todas las conquistas logradas en favor de la soberanía
y de las masas populares. El resultado es que los golpistas, aunque más
débiles que el 11 de abril, han recuperado su ofensiva otra vez.
Es muy cierto que con Chávez, Venezuela ha recuperado soberanía
y no se pliega incondicionalmente a las imposiciones del imperialismo yankee
y de las transnacionales, pero Chávez pretende hacer la "revolución"
pagando deuda externa y dentro de los esquemas capitalistas, cosa que es imposible
y no tiene cabida en el marco de la dominación capitalista global. A
menos que se cambie el juego. Esta "indecisión" está
obligando a Chávez aplicar una especie de "neoliberalismo light",
(más suave que las medidas que aplicaría un gobierno de la derecha,
como el de Carmona) pero que está golpeando a los trabajadores y a los
pobres, al tiempo que es aprovechado hipócritamente por los voceros políticos
de los grandes industriales y banqueros para desprestigiar al gobierno popular
y justificar una Huelga General pro-patronal y golpista.
En ese sentido la campaña de los trabajadores y el pueblo venezolano,
para derrotar a los conspiradores, tiene que ir acompañada por la propagandización
de consignas de exigencia al gobierno de Chávez para que no se deje acorralar
por la presión de la derecha y para que avance decididamente en la aplicación
de un proyecto revolucionario:
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Castigo a los culpables; que se encarcele y enjuicie a los golpistas; basta
de impunidad y tolerancia porque eso es daga para el pescuezo del pueblo.
La democracia es para el pueblo y no para sus asesinos.
Que se les arrebate el control de la PDVSA (petrolera estatal) colocándola
bajo el control de sus trabajadores; en lugar de mantener a la tecnocracia
de la oligarquía en puestos claves de PDVSA (esto es permitir quintacolumnistas
y saboteadores).
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No retroceder en los aspectos progresivos y fundamentales de las leyes
de la Habilitante. y el Proyecto de Ley de Seguridad Social, solidaria,
universal, sin fondos de pensiones privados.
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Que se suspendan los pagos de la deuda externa fraudulenta e ilegítima
de la IV República para financiar la crisis (4 mil millones de dólares
anuales que podrían destinarse a resolver los problemas del pueblo).
Precisamos ya de una auditoría de la deuda para demostrar su ilegitimidad
y cesar pagos que constituyen un atraco (el monto anual de la deuda es casi
tan grande como el costo financiero de la catástrofe de Vargas).
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Que se nacionalice la banca y el comercio exterior, como medidas concretas
para desactivar la conspiración económica y a los golpistas
(acabar con las altísimas tasas de interés, con el abuso de
los créditos mexicanos y cuotas balón, con la fuga de divisas,
con el financiamiento del golpismo).
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No desmovilizar a las masas: A cada intento de 11 hay que llamar a responder
como el 13, con movilización masiva y contundente en todo el país.
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Que el gobierno discuta con el movimiento popular y con la Fuerza Bolivariana
de Trabajadores un Plan de Emergencia Social. Reemplazar el Plan Económico
de Nóbrega por un nuevo Plan al Servicio de los Trabajadores y el
Pueblo.
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Frente al cierre patronal de fábricas y el mantenimiento de industrias
hasta por debajo de un tercio de su capacidad instalada, si los patronos
no activan la producción y no generan empleo, si lo que hacen es
sabotear; entonces que las empresas funcionen bajo control de los trabajadores
con el apoyo del Estado.
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En caso de huelga general cetevista-patronal-golpista: Ocupemos las fábricas,
empresas de servicio y demás sectores de la economía y hagamos
que funcionen bajo el control de los trabajadores, con apoyo de la movilización
de todo el pueblo.
El autor es integrante del equipo de redacción del periodico Voz de Los Trabajadores