La
lista negra de los sitios vinculados con Cuba en la OFAC
-
06-03-2008. - Publicamos
un artículo que apareció este martes en The New York Times, donde se
revela cómo Estados Unidos ha bloqueado sitios en Internet con el
dominio .com de una empresa inglesa, aplicando extraterritorialmente la
legislación norteamericana. Cubadebate añade algunas preguntas y
respuestas que no hace el diario norteamericano
De un plumazo en la lista de
vigilancia, y desaparece la voz
4
de marzo, 2008
Por ADAM LIPTAK
The
New York Times
Traducido
por Margarita
Alarcón, del equipo de Traductores de Cubadebate y
Rebelión.
Steve
Marshall es un agente de viajes inglés. Vive en España, y vende opciones
de viajes a europeos que desean ir a lugares soleados, incluyendo de
Cuba. En octubre, cerca de 80
de sus sitios Web dejaron de funcionar, gracias al gobierno de los EEUU.
Los
sitios, en inglés, francés y español, llevaban funcionando desde 1998.
Algunos como www.cuba-hemingway.com, eran
literarios. Otros como www.cuba-havanacity.com,
trataban temas de historia y cultura de Cuba. Y otros como www.ciaocuba.com y www.bonjourcuba.com — eran puros
sitios comerciales dirigidos a turistas italianos y franceses.
“Vine
por la mañana al trabajo y no teníamos ni una sola reservación,” dijo el
Sr. Marshall por teléfono desde las Islas Canarias. “Pensamos que era un
problema de desperfecto técnico.”
En
cambio resultó ser que los sitios Web del Sr. Marshall habían sido
incluidos en la lista
negra del Departamento del Tesoro de los EEUU, y a consecuencia de
esto, el registro de su dominio que es la compañía eNom Inc. los había
inactivado. El Sr. Marshall dijo que eNom le había dicho que así había
sido después que recibieran una llamada del Departamento del Tesoro, la
compañía que radica en Bellevue, Wash., dijo haberse enterado por un blog
que los sitios estaban en una lista negra.
Sea
como sea, lo que no se disputa es que eNom canceló los sitios de Marchall
sin notificación previa y se ha negado a entregarle los nombres de los
dominios. De hecho, el Sr. Marshall nos dijo que eNom le ha quitado su
propiedad y ha interferido en sus negocios. Él ha tenido que rearmar su
negocio por Internet en estos últimos meses y ahora muchos de los sitios
mantienen el mismo nombre pero operan con el sufijo .net en vez de .com, a
través de un registro europeo. Sus servidores, ha dicho, siempre han
estado en las Bahamas.
El
Sr. Marshall ha dicho no entender “cómo es que sitios Web pertenecientes a
un nacional británico y operando a través de una agencia española de
viajes pueda verse afectada por las leyes de los EEUU.” Y lo que es peor
aun, dijo, “en estos tiempos ni siquiera hace falta un juez para que el
gobierno de los EEUU censure materiales en línea.”
Un
vocero del Departamento del Tesoro, John Rankin, se refirió por teléfono a
una información de prensa emitida en diciembre del 2004, casi tres años
antes de que eNom actuara como lo hizo. Dijo que la compañía del Sr.
Marshall había ayudado a que norteamericanos evadieran las restricciones
de viajes hacia Cuba y que era “generadora de recursos empleados por el
régimen cubano para oprimir al pueblo.” Dicho texto añadía que las
compañías norteamericanas no solo tenían que dejar de hacer negocios con
esa compañía sino que también tenían que congelar los bienes de la misma,
de tal manera que eNom hizo exactamente lo que le era requerido por ley.
El
Sr. Marshall dijo que no le interesan los turistas norteamericanos. “De
todas maneras no pueden ir,” dijo.
Peter
L. Fitzgerald, profesor de leyes de la Universidad de Stetson en la
Florida que ha estudiado la lista negra – la cual el Tesoro llama una
lista para “nacionales especialmente escogidos” — dijo que el negocio
resultaba muy misterioso. “No hay realmente ni explicación, ni lógica,”
dijo, “tras la razón que lleva a alguien a aparecer en dicha lista.”
Susan
Crawford, una profesora de la Universidad Yale y una de las voces más
autorizadas en leyes sobre la Internet, aseguró que el hecho de que muchos
de los principales registros de dominios están en los EEUU le da a la OFAC
(Oficina de Control de Bienes Extranjeros), control “sobre una gran
cantidad de voces – muchas de las cuales puede que ni siquiera estén el
los EEUU, ni se refieran a los EEUU o entren en conflicto con las leyes de
los EEUU.”
“OFAC
al parecer tiene poder para hacer que tales voces desaparezcan,” dijo la
profesora Crawford.
La
ley bajo la cual está actuando el Departamento del Tesoro tiene una
exención, la enmienda Berman, cuyo objetivo es proteger “la información y
los materiales informativos.” Los sitios del Sr. Marshall, aunque eran al
fin y al cabo sitios comerciales, podrían caer dentro de la enmienda
Berman, y no queda claro el porque es que aparecen en la lista. A
diferencia de los norteamericanos, quienes se enfrentan a restricciones
significativas respecto a viajar hacia Cuba, los europeos son libres de ir
a donde les de la gana, y muchos así lo hacen. Charles S. Sims, abogado de
la firma Proskauer Rose de New York, dijo que es posible que en esta
instancia con el caso del Sr. Marshall, al Departamento del Tesoro se le
haya ido la mano.
“Los
EEUU, pueden penalizar el gasto de dinero en Cuba por parte de ciudadanos
de los EEUU,” dijo el Sr. Sims, “pero no tiene jurisdicción propiamente
dicha sobre sitios extranjeros que no se dirigen a hacia los EEUU y que
son legales bajo las leyes extranjeras.” El Sr. Rankin, vocero del
departamento del Tesoro, dijo que el Sr. Marshall era libre de solicitar
que se le revisara su caso. “Si es que desea que lo quiten de la lista,”
dijo el Sr. Rankin, “deben contactarnos y presentar su apelación.”
Eso
es algo problemático, dijo el profesor Fitzgerald. “La manera en la que
uno intenta que lo quiten de la lista,” dijo, “es volver al mismo
burócrata que te puso en ella.”
El
pasado mes de marzo, el Comité de Abogados por los Derechos Civiles emitió
un informe preocupante respecto a la lista de la OFAC. El subtitulo de
dicho informe era: “Cómo una lista de vigilancia respecto a terroristas
del Departamento de Estado atrapa al consumidor común y corriente.”
El
informe hecho por Shirin Sinnar, plantea que existen 6,400 nombres en la
lista y que las listas de como la que impide que una persona vuele o no,
estaba dando pie a un sin fin de problemas serios de errores de identidad.
“Instituciones
financieras, oficinas de crédito, caridades filantrópicas, negocios de
vehículos, aseguradores médicos, empleadores y hasta propietarios de
viviendas,” decía el informe, “ahora están revisando los nombres contra la
lista antes de abrir una cuenta bancaria, cerrar un negocio de compra
ventas, alquilar un apartamento o incluso ofrecer un empleo.”
Pero
el caso del Sr. Marshall no parece ser uno de confusión de identidad. El
gobierno de manera muy específica buscó interferir en sus negocios.
Según
la profesora Crawford eso escandaloso. “La manera en que uno se comunica
hoy en día es a través de los nombres de dominios y el Departamento del
Tesoro no debe estarse entrometiendo con los nombres de los dominios de la
misma manera en que no debe entrometerse con las líneas telefónicas.”
Curiosamente,
el Departamento no ha cerrado todos los sitios .com del Sr. Marshall. Aun
se puede acceder, por ahora, a www.cuba-guantanamo.com.
------------------------
NOTA
AL
MARGEN PARA THE
NEW YORK TIMES
Por Rosa Miriam Elizalde,
editora de Cubadebate
La
lista negra de los sitios vinculados con Cuba en la OFAC
Tiene razón The New York Times
al calificar de “escandalosa” la decisión norteamericana de aplicar en
Internet, para cualquier país, regulaciones cuya legalidad no se sustenta
ni siquiera en el propio territorio de los Estados Unidos. Es una nota
excelente, pero deja al margen elementos informativos esenciales que
ayudarían a entender por qué la censura a los sitios web cuyos nombres
llevan el sufijo .com, el más utilizado en la Red de Redes, es solo la
punta del iceberg de una agresión de mayor alcance contra Cuba y contra la
Internet mundial.
¿Cuántos nombres de dominio
.com vinculados a Cuba aparecen en la lista negra del Departamento del
Tesoro norteamericano?
Revisada con paciencia
asiática, la lista negra de la OFAC reseña 557 empresas “malditas” de todo
el orbe y 3 719 dominios .com que han sido bloqueados en la Red sin la más
mínima notificación previa a sus dueños. Para que se tenga una idea de lo
que eso significa basta mirar el reporte más reciente de registros de
dominio en Latinoamérica (www.latinoamericann.org). Aquí
se registra que Cuba tiene 1434 sitios con el dominio .cu. Es decir,
Estados Unidos ha bloqueado casi tres veces más sitios que todos los que
tiene registrados la Isla bajo el genérico de nuestro
país.
¿Quién es eNom, la empresa que
bloqueó los sitios del señor Marshall?
La empresa eNom Inc. es la
segunda más grande de registro de dominios en el mundo, acreditada por la
ICANN (acrónimo en inglés de Internet Corporation for Assigned Names and
Numbers o Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y
Números), una supuesta organización independiente bajo la cual se ordena
la Red. La ICANN designa los nombres y los números de dominio, el
equivalente de los distritos postales en Internet.
¿Puede Estados Unidos bloquear
toda la Internet?
Esta es una nueva prueba de
que Estados Unidos controla no solo el acceso de sus ciudadanos en el
ciberespacio, sino el de todos los usuarios de la Internet global. Aunque
abunda una gran retórica libertaria sobre la Red de Redes a nivel mundial,
la ICANN depende del Departamento de Comercio de Estados Unidos y de las
legislaciones norteamericanas, y tan es así que ha violado sin chistar sus
propios estatutos. Supuestamente, todas sus intervenciones en la Red son
de orden técnico y no puede censurar sitios, ni combatir o apoyar ninguna
normativa legal o política. Ante cualquier reclamación sobre derechos de
propiedad, debe llevarlo a un arbitraje internacional. Sin embargo, eNom,
adscrita a esta Corporación y con estas mismas funciones, no solo se
sometió a una decisión del gobierno norteamericano violando las
legislaciones de otros países, sino que lo hizo sin siquiera notificar a
las empresas y personas perjudicadas como bien señala The New York Times.
El hecho demuestra que Estados Unidos controla los principales servidores
internacionales y puede bloquear en la práctica todo lo que se le antoje
en la red, sin que medie ni siquiera el pretexto de una agresión
terrorista.
¿Qué Ley esgrime al gobierno
de Estados Unidos para violar la soberanía de nuestro país y la de todas
las naciones del mundo en el ámbito de la
Internet?
La llamada Ley Torricelli o Ley de autorización y de defensa
nacional para el año fiscal 1992, que autorizó la conexión de la Isla
a la Red, por vía satelital, con el condicionamiento de que cada megabyte
(rango de velocidad de conexión) debía ser contratado a empresas
norteamericanas o sus subsidiarias y aprobado por el Departamento del
Tesoro. Estableció limitar esa contratación y decidió sanciones
extraordinarias –multas de 50 000 dólares por cada violación- para quienes
favorezcan, dentro o fuera de EE.UU., el negocio electrónico o el más
mínimo beneficio económico de la Isla. Esto se ha estado aplicando
rigurosamente y poco a poco la OFAC ha ido ampliando su lista negra hasta
el delirio que acaba de descubrir el diario norteamericano. Por cierto,
esta Oficina mantiene más funcionarios en plantilla dedicados a vigilar a
los ciudadanos de este mundo que viajen o envíen dinero a Cuba, que a
perseguir las transacciones sospechosas de financiar el terrorismo en
EE.UU. En abril de 2004, la OFAC informó al Congreso que de sus 120
empleados, cuatro fueron asignados para seguir la pista de las finanzas de
Osama bin Laden y Saddam Hussein, mientras que casi dos docenas se
ocupaban de reforzar el bloqueo contra Cuba. Admitieron que utilizaban la
Internet como fuente fundamental para seguir las pistas del dinero.
¿Qué se puede
hacer?
La OMPI (Organización Mundial
de la Propiedad Intelectual) establece que cualquier persona del mundo
puede presentar una demanda relacionada con un nombre de dominio
registrado bajo .com, .net y .org. Conforme al Artículo 4 de la política
de la ICANN, se puede llevar a arbitraje internacional los casos de
registro abusivo de un nombre de dominio o censura de este, circunstancias
que habrá que probar en el escrito de demanda. Pues bien, gracias a esta
nota de The New York Times y a la opinión de los especialistas que su
reportero consultó, existen 3 719 posibles demandas por censura de Estados
Unidos a la vista. ¿Quién
empieza?