El
presidente George W. Bush y otros altos funcionarios del Gobierno de
Estados Unidos mintieron 935 veces en un lapso de dos años para
justificar la invasión de Irak, de acuerdo con un estudio del Centro para la Integridad Pública
(Center for Public Integrity) y del Fondo para la Independencia en el
Periodismo (Fund for Independence in Journalism), publicado este
miércoles.
El
fundador del Centro para la Integridad Pública, Charles Lewis, y los
investigadores que lo ayudaron a escribir un libro de próxima
aparición, identificaron "935 declaraciones falsas por parte de ocho
altos funcionarios del Gobierno que mencionaron la posesión por parte
de Irak de armas de destrucción masiva o vínculos con Al Qaeda, en al
menos 532 ocasiones" antes de la invasión de Irak, en marzo de 2003,
dijeron en un comunicado.
Según
el texto, "un estudio completo de los archivos demuestra que las
declaraciones eran parte de una campaña orquestada que galvanizó la
opinión pública y llevó el país a la guerra en base a falsos
pretextos".
Entre
aquellos que hicieron falsas declaraciones están el propio Bush, el
vicepresidente Dick Cheney, el ex secretario de Estado Colin Powell, la
ex consejera de Seguridad Nacional y actual secretaria de Estado,
Condoleezza Rice, el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el ex
subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz, y los ex portavoces de la Casa
Blanca Ari Fleisher y Scott McClellan, dice el estudio.
Al
acercarse el quinto aniversario del inicio de la invasión, el centro
destacó que su trabajo cuestiona "las repetidas afirmaciones de los
funcionarios de la administración Bush de que ellos fueron apenas
víctimas involuntarias de un mal trabajo de inteligencia".
"Este
es un informe como ningún otro, que cuestiona cómo más de 900 falsas
declaraciones fueron el sustento del gobierno para la guerra", expresó
el director ejecutivo del Centro, Bill Buzenberg.
Mentiras sistemáticas
El
Centro dijo que "Bush y siete de los más altos funcionarios de su
gobierno sistemáticamente propagaron información errónea durante más de
dos años a partir del 11 de septiembre de 2001".
Supuestos
enlaces entre el Gobierno de Saddam Hussein y Al Qaeda, así como la
existencia de armas de destrucción masiva en Irak (las cuales nunca se
encontraron) habían sido utilizado para justificar la intervención
estadounidense.
"Estas
falsas declaraciones aumentaron dramáticamente en agosto de 2002, justo
antes de la consideración en el Congreso de una resolución sobre la
guerra y durante las críticas semanas de comienzos de 2003 cuando el
presidente entregó su mensaje sobre el Estado de la Unión y Powell hizo
su memorable presentación ante el Consejo de Seguridad de la ONU",
agregó el Centro.
De
hecho, el estudio destaca que los miembros de la administración Bush
mintieron en más de 250 ocasiones, solamente entre los meses de atril y
marzo 2003, periodo en que la invasión del 19 de marzo se hacía
inminente.
Finalmente,
los autores del estudio lamentan que no haya habido "encuesta en el
Congreso sobre lo ocurrido en la Casa Blanca" en los meses anteriores a
marzo 2003. De igual manera mencionan a los medios de comunicación
quienes, a pesar de algunas autocríticas, contribuyeron a "validar" las
falsas declaraciones de la administración Bush.