30-12-2007. -
El profesor estadounidense
Marc Herold lleva
desde 2002 recopilando
informaciones sobre las
víctimas civiles de los
ataques de EE UU y la
OTAN en Afganistán.DIAGONAL: ¿En qué consiste el
Afghan Victim Memorial Projet?
MARC HEROLD: Es un intento de
humanizar las muertes producidas
por el Ejército de EE UU y la OTAN
en Afganistán, para que no se queden
en una cifra abstracta. Trato de
contar la historia de cada víctima, de
su familia, del lugar donde se produjo
la muerte. Creo que la gente en el
mundo entiende mejor las historias
concretas que los conceptos abstractos.
También es la primera vez que
se recopilan las muertes producidas
por EE UU y la OTAN y se hace un
memorial de víctimas. No existe algo
parecido para las víctimas vietnamitas
o salvadoreñas.
D.: ¿Son una excepción los daños colaterales?
M.H.: Hace pocos días, en Zabul, las
tropas estadounidenses, junto con
militares afganos dispararon a una
tienda nómada. Creían que había rebeldes
dentro. ¿Qué encontraron allí
cuando entraron? Un niño nómada
muerto y otros cuatro heridos. Nadie
más. Fue una noticia que recogió
Reuters y algunas agencias más.
Nosotros las recopilamos diariamente
y esa tarea nos lleva mucho tiempo.
Creo que tendremos los datos de
un 75% de las víctimas. Aunque, por
supuesto, hay víctimas sobre las que
no sabemos nada. A veces es porque
vivían aisladas; otras, porque el Gobierno
estadounidense y el afgano
impiden el acceso a la información.
En cuanto ocurre algo, se acordona
la zona para que nadie pueda pasar.
Sobre este control de la información
hablo en mi libro.
D.: ¿Qué convierte a Afganistán en
el “perfecto Estado neocolonial”?
¿En qué se diferencia de los Estados
coloniales del siglo XIX?
M.H.: En las antiguas colonias las
metrópolis invertían recursos para
levantar infraestructuras y facilitar
las exportaciones. Fue el caso de
Francia, Inglaterra o Alemania, que
construían ferrocarriles o puertos.
Pero ¿qué tiene Afganistán? No tiene
recursos; es increíblemente pobre.
Casi el 70% de la población se
encuentra en condiciones premodernas.
Viven de la agricultura de subsistencia.
No tiene ningún interés como
mercado y no tiene recursos.
Está vacío. Lo que le importa a EE
UU es el espacio que ocupa Afganistán.
Igual que le interesaba a Gran
Bretaña en el siglo XVIII controlar el
espacio de Afganistán, porque hacía
de barrera entre el Imperio de los zares
y el Imperio británico. Y ésta ha
sido la historia de Afganistán desde
los intentos de dominación británica.
Lo que EE UU está intentando hacer
es controlar Afganistán con la menor
cantidad de recursos posibles. Han
intentado ahorrar recursos incluyendo
a la OTAN en 2003 para que la
Alianza Atlántica asumiera parte de
los costes, monetarios y de muertes
de militares. EE UU tiene ahora una
grave crisis económica, un problema
comercial, de competencia, presupuestario,
de deuda pública... La lista
es muy extensa. Lo que hace posible
estas guerras es la financiación de
otros gobiernos, que están compensando
ese déficit.
D.: ¿Cuál es el papel de la OTAN?
M.H.: La OTAN sigue estando dominada
por EE UU, aunque ahora hay
más presión. De hecho, la OTAN se
está dividiendo a raíz de Afganistán,
no de Iraq, sino de Afganistán: por
un lado los países europeos y Canadá,
por el otro lado los nuevos miembros.
¿Qué consiguió EE UU en la última
conferencia sobre Afganistán?
80 soldados más de Eslovenia...
D.: ¿Qué opinas de que el Estado español
retirara las tropas de Iraq, pero,
que las mantenga en Afganistán?
M.H.: Al igual que otros líderes europeos,
Zapatero ha conseguido pintar
la guerra de Afganistán como una
‘guerra buena’, mientras que la de
Iraq es mala. Lo que nosotros debemos
hacer es demostrar que la de
Afganistán no es una ‘guerra buena’,
y eso no es tan difícil. Incluso el director
de la CIA entre 1996 y 2001 y
la Unidad de Antiterrorismo han criticado
la estrategia. Según ellos, lo
peor que EE UU podía hacer era lo
que hizo: bombardear Afganistán en
octubre de 2001. Lo que consiguieron
fue descentralizar al-Qaeda, que
antes estaba relativamente localizada
en Kabul, al este y al norte de
Kabul. Ahora, sin embargo, adoptan
una práctica descentralizada precisamente
para evitar su destrucción.
D.: ¿Cómo se ha conseguido que la
guerra de Afganistán parezca una
‘guerra humanitaria’?
M.H.: Es un éxito de márketing.
Ambas guerras se han vendido a los
ciudadanos europeos y estadounidenses
y han tenido más éxito con la
promoción de la guerra de Afganistán,
quizás porque importa menos.
D.: ¿Afganistán puede convertirse en
un callejón sin salida, como está sucediendo
con Iraq?
M.H.: Está claro que el tiempo juega
a favor de los afganos. Un periodista
británico entrevistó a un comandante
talibán hace tiempo. Probablemente
pensando en la legendaria paciencia
pastún, el comandante se
quedó mirando al reloj del británico
y le dijo: “Vosotros tenéis los relojes,
pero nosotros tenemos el tiempo”.
¿De qué le sirven los relojes a la
Legión española en el lejano pantano
de Badghis, donde el tiempo es
premoderno y no lineal?
Uranio empobrecido: 3.000 proyectiles al minuto
D.: ¿Qué consecuencias han tenido los bombardeos con uranio empobrecido?
M.H.:
Aunque todavía no lo podemos saber, seguro que las consecuencias serán
muy serias. Uno de los aviones que más se usó en los bombardeos, el
A-10, tiene un cañón del tamaño de un Volkswagen y dispara 3.000
proyectiles al minuto, todos con uranio empobrecido. Eso nos da una
idea de las magnitudes. Algunas ONG denuncian un mayor índice de
enfermedades ligadas al uranio empobrecido, como el cáncer. En Gran
Bretaña, tanto CASI, la campaña contra las sanciones a Iraq, como Dai
Williams están realizando un trabajo espléndido de investigación. En
cuanto a las cantidades utilizadas, el caso de Afganistán es muy
similar al de la primera guerra con Iraq en 1991. Por otro lado,
también hay que recordar que Afganistán es un país muy pobre, y gran
parte de la población no recibe asistencia sanitaria, particularmente
las zonas donde más han bombardeado, que son áreas muy aisladas.