Washington D.C., 31 de marzo de 2004
El Gobierno que preside Hugo Chávez Frías, ha tomado la decisión de denunciar
ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), hechos que lesionan la
soberanía de la República Bolivariana de Venezuela.
Vigentes aún –con más fuerza que ayer— principios fundamentales consagrados
en la Carta de la OEA, referidos al respeto a la soberanía nacional, la
independencia y la no-injerencia en asuntos internos de los países. Magnánima la
providencia establecida en su Artículo 3, donde se proclama:
“Todo Estado tiene derecho a elegir, sin injerencias externas, su sistema
político, económico y social, y a organizarse en la forma que más le convenga, y
tiene el deber de no intervenir en los asuntos de otro Estado. Con sujeción a lo
arriba dispuesto, los Estados Americanos cooperarán ampliamente entre sí y con
independencia de la naturaleza de los sistemas políticos, económicos y
sociales”.
A su vez, en el Artículo 19 de esta misma Carta se declara solemnemente:
“Ningún Estado o grupo de Estados tiene derecho de intervenir, directa o
indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos
de cualquier país. El principio anterior excluye no solamente a la Fuerza
Armada, sino también cualquier otra forma de injerencia o de tendencia
atentatoria de la personalidad del Estado, de los elementos políticos,
económicos y culturales que lo constituyen”.
El Gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías siempre ha actuado con absoluto
apego a estos principios. Y exige igual comportamiento de todos los países que
forman parte de esta organización.
El Gobierno Bolivariano denuncia responsablemente ante este foro, que el
National Endowment for Democracy (NED) ha sido utilizado -y sigue siendo
utilizado- por el Gobierno de los Estados Unidos, para apoyar actividades
antidemocráticas de grupos de la oposición en Venezuela. Que de manera
sistemática están avocados a crear un clima de inestabilidad política y
propician el quebrantamiento de la institucionalidad democrática en el país.
Acciones dirigidas a alcanzar un fin último: el derrocamiento del Presidente
Constitucional de Venezuela, Hugo Chávez Frías.
América Latina vive un nuevo ciclo histórico. Han fracasado las políticas
neoliberales aplicadas a la región, que han generado marcados índices de
pobreza, hambre y miseria por doquier. Ha colapsado un modelo basado en el
egoísmo y la irracionalidad. Cambios profundos en nuestras sociedades se
plantean como una necesidad impostergable.
El Gobierno venezolano impulsa un proyecto de Nación, inspirado en las
aspiraciones y sueños de todos los sectores sociales, que estén dispuestos a
participar en la construcción de una sociedad justa e igualitaria. De allí su
empeño en reivindicar las demandas de los sectores que integran la mayoría del
universo social.
La revolución Bolivariana tiene carácter pacífico y democrático, pero es
adversada irracionalmente por sectores minoritarios que, aliados con intereses
internacionales, temen perder sus inmorales privilegios. Aferrados al predominio
que ostentaban desde tiempos coloniales, han reaccionado con odio y retaliación.
Venezuela es un país pluralista. Nuestra Carta Magna ofrece las garantías
para el disentimiento. Todo venezolano, cualquiera que sea su creencia política,
cultural o religiosa, tiene derecho a expresarse. El Gobierno del Presidente
Chávez ha respetado siempre a la oposición. Ha garantizado el ejercicio pleno de
los derechos constitucionales. La disidencia y la protesta son bienvenidas y
pueden ser ejercidas sin cortapisas, siempre y cuando se expresen en el marco de
las leyes.
Venezuela necesita una oposición democrática, civilizada y sensible al drama
social que nos embarga. Desafortunadamente, ha estado influida por sectores
antidemocráticos. Por eso intentó derrocar al Gobierno mediante un golpe de
Estado, el 11 y 12 de abril del 2002, y lanzó un sabotaje petrolero que causó
pérdidas a la nación por más de 10 mil millones de dólares.
El Golpe amalgamó a la élite empresarial, agrupada en Fedecámaras; a los
viejos y nuevos partidos, asociados al ancient regime y a los principales
medios de comunicación. Su propósito era restaurar seculares privilegios. Fue
posible, porque esos sectores contaron con la anuencia de importantes factores
en Estados Unidos. De manera especial, de personalidades del Departamento de
Estado y del National Endowment for Democracy (NED).
Los golpistas levantaron armas contra el orden jurídico venezolano. Se
opusieron violentamente a reformas legislativas orientadas a reivindicar la
dignidad de todos los venezolanos y, de manera especial, de los pobres y
excluidos de siempre.
La clase política y la élite empresarial golpistas pretendían vender la
empresa petrolera nacional a precios irrisorios a las multinacionales. El
Presidente Hugo Chávez, haciendo uso de sus facultades constitucionales, frustró
sus despropósitos. No fue casual que una de las primeras medidas anunciadas por
los golpistas, fuera la salida de Venezuela de la OPEP.
La resistencia a los cambios democráticos generó el golpe de Estado. El
pueblo venezolano reaccionó contra los golpistas y, en unión con la Fuerza
Armada constitucionalista y democrática, repuso al Presidente Chávez en el
ejercicio de sus funciones legítimas. Millones de venezolanos se movilizaron y,
de manera pacífica, rescataron la democracia.
El Golpe fue apoyado desde el exterior. De no ser así, los golpistas no
hubieran lanzado su aventura. Funcionarios del Departamento de Estado y de la
Misión Permanente de Estados Unidos ante la OEA realizaron, el viernes 12 de
abril del 2002, tanto en el seno de esta organización, como ante el cuerpo
diplomático de los países Latinoamericanos y Caribeños acreditados en
Washington, un intenso lobby destinado a justificar el golpe de Estado en
Venezuela. De esto, muchos de los que están aquí son testigos. Mientras tanto,
en Caracas, el Embajador de Estados Unidos, Charles Shapiro, realizaba una
“visita de cortesía” al dictador Pedro Carmona Estanga.
Ese mismo día, Phillip Chicola, en nombre del Departamento de Estado,
recomendó a Pedro Carmona Estanga, según consta en comunicación que está en
nuestro poder, lo siguiente:
- Que la “transición que está operando actualmente en Venezuela, que comprende
y con la cual simpatiza, conserve las formas constitucionales”;
- Que “se logre la aprobación de la Asamblea Nacional a la renuncia del
Presidente Chávez”;
- Que se llame a “elecciones en un plazo razonable, indicando que en estas
elecciones serían bienvenidos los Observadores de la OEA”;
- Que “se les hiciera llegar una copia de la renuncia firmada por el
Presidente Chávez”;
- Y que “fuera prontamente sustituido el actual Representante Permanente de la
OEA”.
Recomendaciones que Carmona acogió, como consta en su comunicación dirigida
al Secretario General de la OEA, César Gaviria, el 13 de abril del 2002.
A su vez, ese 12 de abril, Phillip Reeker, en un Comunicado Oficial del
Departamento de Estado culpaba al Presidente Chávez de haber provocado su propio
derrocamiento. Dijo que, “Chávez renunció a la presidencia. Antes de renunciar,
destituyó al Vicepresidente y el Gabinete. Un gobierno civil de transición ha
prometido elecciones en fecha temprana... el pueblo venezolano, de acuerdo con
los principios de la Carta Interamericana, resolverá pacífica y democráticamente
esta situación de la democracia”.
Nuestro Gobierno dispone de fotos, grabaciones y abundantes evidencias que
demuestran la participación de funcionarios del Gobierno de Estados Unidos en la
planificación y ejecución del golpe de Estado.
Posee pruebas sobre helicópteros militares estadounidenses que aterrizaron en
el aeropuerto de Maiquetía, durante el golpe; buques de guerra que penetraron
ilegalmente en las aguas del Caribe venezolano, violando nuestra soberanía;
militares estadounidenses se reunieron antes y durante el golpe con los
militares venezolanos golpistas.
Un avión de EEUU se encontraba el 12 de abril de 2002, en la Orchila; isla
venezolana a la cual había sido llevado el Presidente Chávez durante el
secuestro al que fuera sometido por los golpistas. Avión que despegó
apresuradamente cuando sus tripulantes se enteraron que fragatas patrulleras de
la Armada venezolana se dirigían a ese lugar.
Colin Powell, Secretario de Estado, en la interpelación que le hiciera el
Comité de Apropiaciones sobre Comercio y Estado de la Cámara de Representantes,
el pasado 3 de marzo de 2004, reconoció que el Departamento de Estado se había
equivocado. Sus palabras fueron. Cito: “Salió un Comunicado del Departamento de
Estado que pudo haberse manejado mejor, que no refleja nuestra posición, y lo
corregimos en menos de 24 horas”. Fin de la cita. Sin embargo, para entonces, ya
el pueblo estaba restituyendo al Presidente Chávez en la presidencia.
En un editorial del diario New York Times, del 9 de marzo pasado, se afirma:
“La administración Bush se ha aliado de manera tan abierta con el sector
anti-chavista, que le resultará muy difícil desempeñar un rol mediador [en
Venezuela]”.
Fracasado el golpe de Estado, los sectores antidemocráticos de la oposición
–con el respaldo del Departamento de Estado y del National Endowment for
Democracy (NED) o Fondo Nacional para la Democracia- diseñaron un nuevo plan, de
dos fases, para sacar al Presidente. Esta vez, por la vía electoral:
- En una primera fase, presionaron para que se “adelantaran las elecciones”, a
sabiendas de que violaban la Constitución. También fracasaron.
- Ahora pretenden que se realice un referéndum revocatorio presidencial,
violando los requisitos establecidos en el artículo 72 de la Carta Magna.
El National Endowment for Democracy (NED) fue creado, en noviembre de 1983,
mediante la Ley Pública 98-164 del Congreso de los Estados Unidos, con la
finalidad de “promover la democracia en el mundo”. La ley prevée que sus
programas sean financiados por el Congreso de los EEUU.
No obstante, aún desde sus inicios, el NED ya comenzaba a desnaturalizar sus
propósitos. A raíz del escándalo originado en 1984, cuando utilizó parte de sus
fondos para financiar la campaña electoral del candidato a la Presidencia de
Panamá, Nicolás Ardito Barletta, el Congreso aprobó, el 16 de agosto de 1985,
una Enmienda a esta Ley, en la cual se estableció. Cito: “Ningún fondo podrá ser
utilizado, ni por el NED ni por ninguno de sus beneficiarios, para financiar las
campañas de candidatos a cargos públicos”.
En Venezuela, a su vez, se prohíbe el financiamiento de procedencia foránea a
organizaciones que participen en el debate político. La Sala Constitucional del
Tribunal Supremo de Justicia, en sentencia del 21 de noviembre del año 2000,
dictaminó que la sociedad civil o “quienes la representan no pueden ser
extranjeros, ni organismos dirigidos, afiliados, subsidiados, financiados o
sostenidos directa o indirectamente, por Estados, o movimientos o grupos
influenciados por esos Estados; ni por asociaciones, grupos, o movimientos
transnacionales o mundiales, que persigan fines políticos o económicos, en
beneficio propio”. En consecuencia, las organizaciones de la sociedad civil que
reciban dinero extranjero para realizar actividades políticas en Venezuela
actúan al margen de la ley.
Llama la atención que el NED esté apoyando única y exclusivamente a partidos
políticos de la oposición en Venezuela. Esta es la lista: Primero Justicia,
Acción Democrática, COPEI, Movimiento al Socialismo (MAS) y Proyecto
Venezuela.
Llama la atención que el NED esté apoyando única y exclusivamente a
organizaciones no gubernamentales (ONGs) que funcionan, en la práctica, como
partidos políticos de oposición, o como apéndice de éstos, y algunas de las
cuales estuvieron abiertamente comprometidas con el golpe de Estado. Esta es la
lista:
Súmate, Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Asociación Civil
Comprensión de Venezuela, Asociación Civil Consorcio Justicia, Asociación Civil
Consorcio Justicia –Occidente, Fundación Momento de la Gente, Asociación Civil
Asamblea de Educación, Acción Campesina, Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS),
Fundación Justicia para la Paz del Estado Monagas, Asociación Civil Justicia
Alternativa, Acción para el Desarrollo, Asociación Civil Liderazgo y Visión,
Centro al Servicio de la Acción Popular, Asociación Civil Nuevo Amanecer,
Agrupación Pro Calidad de Vida, Sinergia, PRODEL-Venezuela.
Llama la atención que el NED esté financiando única y exclusivamente
programas políticos en Estados, dirigidos por Gobernadores de la oposición. Esta
es la lista:
- Estado Miranda, Gobernador Enrique Mendoza, líder de la Coordinadora de la
Oposición. Participó directamente en el golpe del 2002 y ordenó cerrar el Canal
del Estado, Venezolana de Televisión, durante dichos sucesos.
- Estado Carabobo, Gobernador Henrique Salas Feo, del partido Proyecto
Venezuela.
- Estado Zulia, Gobernador Manuel Rosales, máximo dirigente de la Coordinadora
de la Oposición en ese Estado. Firmó el “Decreto” de los golpistas, en nombre de
los Gobernadores de Estado.
- Estado Monagas, Gobernador Guillermo Call, del partido Acción Democrática.
Apoyó el golpe de Estado.
- Estado Anzoátegui, Gobernador David de Lima, del partido Movimiento al
Socialismo. Apoyó el golpe de Estado.
El plan de financiamiento otorgado por el NED a grupos de oposición en
Venezuela, para el 2002 -año en que se llevó a cabo el golpe de Estado- se
tituló “Democratización de Países Semi-Autoritarios”. Se canalizaron $2 millones
103 mil 200 dólares, a través de la Agencia de Información de los EEUU (USIA)
del Departamento de Estado.
El NED también ha recibido recursos extraordinarios por parte de otros
órganos del Departamento de Estado, para llevar a cabo sus operaciones en
Venezuela. La Oficina para la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo
(DRL) adscrita a la Sub Secretaría para Asuntos Globales del Departamento
de Estado destinó también US$1 millón de dólares, el mismo año del golpe, para
expandir y fortalecer los programas del NED.
Al año siguiente, ante el fracaso del golpe, el DRL asignó $285 mil dólares
al NED para que se celebraran “elecciones anticipadas” en Venezuela, burlando
los lapsos establecidos en la Constitución Nacional.
El año del golpe de Estado, la Agencia de los Estados Unidos para el
Desarrollo Internacional (USAID) del Departamento de Estado, también
desembolsó US$2 millones de dólares para apoyar líderes e instituciones
venezolanas calificadas como “moderadas” pero que, en la práctica, estaban
enfrentadas al Presidente Hugo Chávez.
En los seis meses previos al golpe de Estado, otras seis Oficinas del
Departamento de Estado hicieron desembolsos directos por el orden de US$695 mil
300 dólares, para financiar conferencias y seminarios que favorecían a la
oposición.
SUMATE es, en Venezuela, un instrumento político-electoral del NED. María
Corina Machado, su Vicepresidenta, firmó el Decreto del Gobierno de facto de
Pedro Carmona Estanga, mediante el cual se disolvieron todas las instituciones
democráticas del país. Súmate, así mismo, fue actor principalísimo en el
sabotaje a la industria petrolera venezolana.
Súmate recibió del NED $53.400 dólares, entre septiembre del 2003 y
septiembre del 2004, para ejecutar un supuesto proyecto de “Educación
Electoral”. Sin embargo, el verdadero propósito de éste ha sido financiar
una campaña mediática en pro de un referéndum revocatorio contra el Presidente
Hugo Chávez.
El NED también viene financiando al Centro de Justicia y Derecho
Internacional (CEJIL), para que promueva denuncias contra el Gobierno venezolano
-en materia de derechos humanos- ante el sistema interamericano. Le otorgó
$83.000 dólares, para el período 2003-2004.
CEJIL, con dinero del NED, promueve el desconocimiento de las instituciones
democráticas; de las autoridades del sistema judicial venezolano, asesorando a
ONGs venezolanas para que acudan directamente a órganos judiciales
supranacionales, sin recurrir previamente –como lo establece la Convención
Interamericana de Derechos Humanos- ante las instancias legales de la Nación.
El NED, a través del Centro para la Empresa Privada Internacional (CIPE),
también otorgó financiamiento al Centro de Divulgación del Conocimiento
Económico de Venezuela (CEDICE). Le otorgó $462 mil 686 dólares entre 1999 y el
2003. Para justificar este financiamiento, el NED afirma falsamente que el
Gobierno de Hugo Chávez “ha demostrado tanto tendencias militaristas como
Marxistas”. Que las leyes económicas venezolanas “obstaculizan el desarrollo
financiero y social”. Y que es “imperativo buscar el consenso entre los grupos
de la sociedad civil para ayudar a construir una visión alternativa para
Venezuela”. En otras palabras, busca el “consenso” entre los grupos de la
oposición para enfrentar al Gobierno.
En el programa “Supervisión de la Reforma Agraria” financiado por el NED a la
organización Acción Campesina, se ataca infundadamente al Presidente Chávez. Y
cuando se examina -en la documentación del NED- los propósitos de esta
organización, se descubre fácilmente que su verdadera función es confrontar la
Ley de Tierras y Desarrollo Agrario y sabotear la reforma agraria. Acción
Campesina mantiene una alianza con latifundistas venezolanos que han ordenado a
sicarios a su servicio asesinar, en los últimos meses, a 72 líderes campesinos y
trabajadores agrarios que luchaban por el derecho a la propiedad de la tierra.
El NED otorgó $93 mil dólares a esta organización entre el 2002 y el 2004.
El NED dió a la Asociación Civil Asamblea de Educación, $167 mil dólares
entre el 2001 y el 2004, para que llevase adelante el programa, “Reforma de la
Educación”. Se le encomendó impulsar “alianzas entre grupos de la sociedad
civil, sindicatos de maestros y representantes de todo el país” y oponerse al
“paquete de reformas de educación del gobierno”.
El NED sostiene que es necesario confrontar al Gobierno de Chávez toda vez
que “está utilizando la educación como un instrumento de adoctrinamiento para
extender su proyecto personal, político e ideológico”. Esta organización es
presidida por Leonardo Carvajal, líder de la Coordinadora de Oposición y quien
fuera nombrado Ministro de Educación por el dictador Pedro Carmona Estanga.
La Fundación Momento de la Gente recibió $229 mil 747 dólares entre el 2000 y
el 2004. Su tarea es brindar “Asistencia Legislativa” a los partidos de la
oposición y hacer lobby en la Asamblea Nacional, para obstruir leyes propuestas
por la bancada parlamentaria que respalda al gobierno, así como introducir
proyectos de ley elaborados por la oposición.
El principal organismo para canalizar financiamiento hacia los partidos de la
oposición en Venezuela, es el Instituto Republicano Internacional (IRI). Este ha
recibido del NED y del Departamento de Estado, $1 millón 408 mil 818 dólares
desde 1999 hasta la fecha, para entrenar y asesorar a líderes de la oposición y
apoyar partidos que están enfrentados al Gobierno.
Existe un programa financiado por el IRI, entre el 2003 y el 2004, denominado
“Fortalecimiento de los Partidos Políticos”. El NED, para fundamentar su
financiamiento, pinta un panorama sombrío y falso de Venezuela. Considera
necesario que “la comunidad internacional haga un llamado a la solución pacífica
de la crisis mediante la celebración de elecciones anticipadas.” En otras
palabras, destinó financiamiento para un plan político inconstitucional, ya que
Venezuela tiene muy bien definidos los lapsos y procedimientos electorales en la
Constitución.
El IRI, además, apoyó el golpe de Estado en Venezuela. En Comunicado de
Prensa emitido por su Presidente, George Folsom, el 12 de abril del 2002, se
señala que el IRI sirvió de “puente” entre los partidos políticos y grupos de la
sociedad civil de la oposición, para lograr el derrocamiento del Presidente Hugo
Chávez.
Los programas financiados por el NED, que hemos mencionado aquí, son sólo una
muestra representativa de ellos. Existen muchos más. Los documentos que
respaldan toda esta información, han sido desclasificados gracias a la Ley de
Libertad de Información (FOIA), y están disponibles en la página web: www.venezuelafoia.info.
Periodistas, analistas, así como miembros del Congreso de EEUU, han observado
las mismas preocupaciones que ahora plantea el Estado Venezolano, con respecto
al NED.
Este organismo dice “fomentar el pluralismo político”, pero financia única y
exclusivamente movimientos y líderes políticos que mantienen una confrontación
con el Gobierno, sin importar que éstos estén comprometidos en campañas
antidemocráticas.
Denunciamos al NED por obstaculizar los cambios democráticos y progresistas
en nuestro país, para lo cual cuenta con el concurso de personajes
inescrupulosos y antipatrióticos, de origen venezolano, ávidos de dólares
norteamericanos. Los mismos que diariamente piden la intervención extranjera en
Venezuela.
Si el NED tiene prohibido financiar campañas de candidatos a cargos públicos
en el exterior. ¿Cómo es que puede financiar campañas para revocar el mandato de
líderes que han sido electos democráticamente?. El NED ha llegado al extremo de
financiar personas que, en su momento, eran consideradas potenciales candidatos
presidenciales en Venezuela, a cuyos efectos se realizaron talleres para
“maquillar” su imagen.
La oposición -en concierto con los principales medios de comunicación- ha
lanzado en los últimos días una intensa campaña para distorsionar la realidad
sobre los derechos humanos en Venezuela. Cuentan, en la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos (CIDH), con el respaldo de su Secretario Ejecutivo, Santiago
Cantón. El mismo que se negó a dictar medidas cautelares a favor del Presidente
Hugo Chávez Frías, cuando su vida corría peligro en manos de los golpistas. El
mismo que se dirigió el 13 de abril de 2002 al Gobierno golpista de Pedro
Carmona Estanga calificándolo de “ilustrado gobierno”. El mismo que solicitó a
los golpistas información sobre el “Señor Hugo Chávez”, despojándolo de su
condición de Presidente.
En Venezuela están plenamente vigentes los derechos humanos y las libertades
fundamentales. La libertad de expresión se ejerce a plenitud. Desmentimos
categóricamente que hayan presos políticos o desaparecidos en Venezuela, como
ocurría frecuentemente durante los gobiernos anteriores.
Denunciamos que en Venezuela está operando una red muy bien organizada en
contra del Gobierno democrático de Hugo Chávez. Cada una de las organizaciones
que reciben financiamiento, desde el extranjero, cumple un papel específico:
hostilizar al Gobierno en diferentes ámbitos de la vida económica, política,
educativa, comunicacional, sindical y legislativa.
Denunciamos que Christopher Sabatini, Director del NED para América Latina y
el Caribe, se ha convertido en un asesor político clave de la oposición en
Venezuela. Que promueve y apoya toda una red conspirativa en nuestro país. Que
tiene relaciones estrechas, permanentes y de complicidad con los principales
líderes de la oposición, incluida la golpista.
¿Cuál sería la reacción del Gobierno de Estados Unidos, si un gobierno
extranjero financiara partidos políticos u organizaciones no gubernamentales
para que obstruyeran su política nacional o internacional; para que sabotearan
su industria nuclear; para que llamaran a los ciudadanos norteamericanos a
desconocer o insurgir violentamente en contra de sus instituciones democráticas?
Los venezolanos tenemos pleno derecho a impulsar un proyecto político
soberano, democrático e inspirado en el pensamiento de nuestro Libertador Simón
Bolívar. Millones de personas, especialmente los excluidos de siempre, abrazan
ese proyecto. Original, inédito, profundamente democrático y participativo.
Nadie tiene derecho a impedir la realización de los sueños y esperanzas de
nuestro pueblo.
Tiempos de cambio recorren el continente. Colapsó el modelo neoliberal en la
región. De acuerdo con datos de la CEPAL, el 64% de la población en América
Latina y el Caribe viven en condiciones de pobreza y de pobreza extrema. Cada
año se lanzan más de seis millones de seres humanos a este circuito. Para el
2003, la pobreza –que siguió creciendo- alcanzó los 227 millones de personas en
nuestra región. Hoy se expanden corrientes sociales y políticas que, inspiradas
en principios éticos superiores, cuestionan las injusticias y luchan por un
nuevo orden basado en la equidad y la inclusión social.
Hemos venido a denunciar formalmente que el Gobierno de los Estados Unidos –a
través del Departamento de Estado y del National Endowment for Democracy- está
interviniendo en los asuntos internos de Venezuela, violando los artículos 3 y
19 de la Carta de la OEA. Exigimos que cese la intervención extranjera en
Venezuela. Solicitamos que esta denuncia quede registrada en la memoria de la
Organización de los Estados Americanos.
Jorge Valero es el Embajador de Venezuela ante la OEA