1. Cuando los mentirosos gobernantes y empresarios
explotadores dicen que son “patriotas, nacionalistas y muy mexicanos” les sale
peste por la boca. Estos señores, cuyo
objetivo único en la vida ha sido acumular la mayor cantidad de capital posible,
no tienen patria y sólo le tienen amor al dinero y quizá a sus herederos. Ellos
sí asimilaron, para provecho propio, la frase de Marx en el sentido de que “los
obreros no tienen patria” porque las fronteras y límites entre países son
artificiales, sólo son acuerdos antiguos establecidos por la fuerza del poder
entre gobiernos y Estados. Marx lo entendió claramente, y así lo expuso al
demostrar que todas las burguesías del mundo, en nombre de la “patria”, mandaban
a soldados y pueblo a hacer la guerra y a morir en los campos de batalla
defendiendo con fervor la bandera y el himno tras los que esa misma burguesía
oculta el despojo y la
opresión. Por eso el pensamiento de Marx fue internacionalista.
Pensando que todos los trabajadores tienen el mismo
enemigo de clase, colocó aquella consigna de lucha: “Proletarios de todos los
países, uníos”
2. Por ese motivo no es extraño leer
en diarios el día de hoy que un puñado de grandes corporativos mexicanos
invirtió en el extranjero cerca de 24 mil millones de dólares en 2007, cifra que
rebasó “con creces” la captación de inversión extranjera directa (IED) en
México, reportó la Comisión Económica
Para América Latina (CEPAL). De esta forma, la exportación de
capitales de México
el año pasado sólo fue superada por los 35 mil millones de
dólares que empresarios brasileños invirtieron fuera de su país, según el
organismo. “las mayores multilatinas emergentes son mexicanas y brasileñas (...)
en menos de diez años, las empresas mexicanas multiplicaron sus fusiones y
adquisiciones. El total de sus inversiones fuera de México asciende a más de 25
mil millones de dólares, superando los 20 mil millones de dólares de sus pares
brasileñas”. La más “internacionalizada” de la región es Cemex, seguida por la
minera brasileña Vale do Rio Doce. En la lista de las 10 más importantes también
figuran otras mexicanas como Telmex, América Móvil, Femsa, Gruma (Grupo Maseca)
y la panadera
Bimbo.
3. Hugo Chávez acaba de poner un magnífico ejemplo
a un poderoso empresario inversionista mexicano, dueño de la empresa
transnacional CEMEX establecida en Venezuela y a otros empresarios más
diciéndoles algo así: “Señores empresarios les hemos dado la oportunidad de
establecerse en Venezuela para ganar dinero, pero el acuerdo fue producir
cemento para la industria venezolana. Hoy, como dicen ganar más exportando sus
productos, nos están dejando sin ellos para el consumo local. Como han
continuado burlándose de nosotros, hemos decidido intervenir comprándoles el
negocio al precio real, de acuerdo a la valuación”. ¿Qué pasaría si se obligara
a los capitalistas mexicanos a invertir sus capitales en el país para que
demuestren el “patriotismo” o “nacionalismo” que mucho pregonan? En primer lugar
esto no es posible porque Calderón es un gobierno al servicio de los empresarios
y en segundo lugar porque los empresarios y los medios de información gritarían
a favor de la “libertad de empresa” y contra el “comunismo” y sugerirían “la
intervención yanqui para salvar a la patria”.
4. Dijo
Chávez: “Se activa a partir de este momento un decreto de expropiación, y la
estabilidad laboral de los trabajadores está garantizada por el Estado
venezolano (...) Más allá del interés comercial se impondrá el interés de los
venezolanos”, manifestó el ministro. Horas antes, el gobierno había pagado 267
millones de dólares por 89 por ciento del capital social de la cementera
francesa Lafarge, y 552 millones por 85 por ciento de la holandesa Holcim, empresas
con las que alcanzó un acuerdo amistoso. Pero inmediatamente el gobierno
empresarial de México intervino (como no lo hizo para defender a la joven
mexicana bombardeada por el ejército fascista colombiano) para defender al
empresario y dijo: “Como gobierno respetamos la decisión de los poderes
venezolanos, pero estamos obligados a velar por los intereses de nuestras
empresas. Consideramos que ha habido un trato discriminatorio con Cemex y no
entendemos por qué”, afirmó el diplomático mexicano. Pedimos que el proceso
llevado a cabo por las autoridades de Venezuela se apegue al marco legal
aplicable y respete el principio de trato no discriminatorio”.
5. Aunque hace apenas 10 años se empezó a saber o
conocer que los multimillonarios mexicanos tienen fuertes inversiones en Centro
y Suramérica, la realidad es que en algunos países como Guatemala, El Salvador,
Costa Rica, desde hace casi medio siglo obtienen ganancias extraordinarias. Ya
en los años sesenta los trabajadores explotados centroamericanos hablaban con
cierto odio contra “imperialismo mexicano” así como lo hacían contra el
“imperialismo yanqui”. ¿Por qué algunos capitalistas de México prefieren
invertir en Centroamérica? Sencillo: porque obtienen ganancias extraordinarias a
partir de pagar menos salarios a los trabajadores, se aprovechan de las
oportunidades y concesiones que les dan aquellos gobiernos y por la represión
brutal que sufren los trabajadores que luchan por sus derechos laborales. Son
las mínimas condiciones que exigen los inversionistas para garantizar ganancias
extraordinarias. Las mismas condiciones que imponen las maquiladoras que han
funcionado y funcionan aún hoy en nuestro país. Así marchan los negocios y los
grandes inversionistas del mundo.
6. ¿No son acaso, en este problema de carácter empresarial, radicalmente
distintos los gobiernos derechista de Calderón y el centroizquierdista de
Chávez? Veamos: los poderosos empresarios mexicanos Slim (Teléfonos), Azcárraga
(Televisa), Zambrano (Cemex), Garza (Femsa/Bancomer), Hernández/Harp (Banacci),
Servitje (Bimbo), tienen “absoluta libertad” para invertir donde quieran, así
como saquear o explotar a los pueblos que quieran, aunque México esté como
limosnero buscando inversiones extranjeras que ayudaran a crear empleos. ¿Para
qué se quieren inversiones extranjeras si los multimillonarios mexicanos
invierten en el extranjero mucho más que lo que el país recibe de inversionistas
de otros países? Al contrario, en Venezuela, se permite que los empresarios
ganen dinero, pero a cambio se les exige que trabajen por el país como condición
para subsistir. Es de esperarse que Chávez continúe por este camino, incluso que
se radicalice más contra todos los agentes proyanquis porque esa política
ayudará, indudablemente, a construir un gobierno justo y equitativo.
pedroe@cablered.net.mx