“Osetia
no es Kosovo, se equivocaron los imperialistas” es hoy un refrán
popular que recorre a toda Rusia.
Para
quienes se consideraban escépticos ante el renacimiento de la
Federación Rusa como potencia económica y militar, hoy los
acontecimientos devenidos por el conflicto Osetia del Sur - Georgia
echa por tierra todo rastro de escepticismo. ¡Sorpresa,
se acabó el Mundo Unipolar y renació el equilibrio Multipolar;
renació la potencia rusa!
Las
atrocidades y el genocidio acometido por las tropas georgianas sobre
la población civil de Osetia del Sur, de mayoría rusa, es la mejor
explicación de la diplomacia imperial sádica y criminal impuesta
por el gobierno norteamericano-sionista al Mundo. Afganistán, Irak,
Palestina, Líbano, y ahora Osetia del Sur, son objetos de la misma
diplomacia de cañones. "Lo
que han hecho las autoridades georgianas escapa a la comprensión
humana. Sus actos no pueden ser explicados y menos aún quedar
impunes" (Vladiladikavkaz).-
Así declaraba ante el
mundo el actual presidente ruso Dimitri
Medvedev. Y es verdad, porque de que otra forma podríamos catalogar
lo sucedido en Osetia del Sur, sino de genocidio y limpieza étnica.
Recordemos
que esta región, cuya población civil se encuentra compuesta en más
de un 90% por ciudadanos de origen étnico ruso, el
día 08/08/2008 (-coincidiendo con la inauguración de los juegos
olímpicos de Beijing-), fue objeto de una cobarde acción criminal
por parte de las tropas del gobierno pro-occidental de Georgia,
quienes lanzaron un ataque aéreo y con misiles BM-21 contra la
población civil de la ciudad de Tsjinval, Capital de Osetia del Sur,
resultando en más de 2.000
muertes civiles y miles de hogares destruidos, suceso que solo
recuerda a los ataques perpetrados por el Estado sionazista de Israel
contra la población civil del Líbano, año 2006.
¿Que
condujo al presidente georgiano a acometer semejante crímenes de
lesa humanidad? La respuesta a esta pregunta no se encuentra dentro
del gobierno títere de ese país. Ellos, al igual que sus pares
pro-occidentales que hacen vida y oposición dentro de Rusia, al
gobierno del Medvedev-Putín, simplemente se limitan a obedecer y a
cumplir las ordenes impartidas por sus amos occidentales. Lo cierto,
es que Miopes y Ciegos, como el animal de cueva acostumbrado la
oscuridad del dominio mundial desde el derrumbe del campo soviético,
el imperio norteamericano nunca previó la contundente respuesta de
la renaciente potencia rusa.
Lo
acontecido en Osetia del Sur nos demuestra (a los venezolanos y a
todos los latinoamericanos en general) hasta donde son capaces de
llegar los gobiernos y las burguesías lacayas aliados del
imperialismo norteamericano y sionista. Es también espejo del
reciente conflicto acontecido entre Ecuador y Colombia, cuando este
último gobierno títere y lacayo de norteamérica bombardeó
territorio ecuatoriano masacrando a un grupo de insurgentes de las
FARC-EP, al mando de Raúl Reyes, quienes se encontraban dirigiendo
las operaciones por el canje humanitario.
La actual Federación Rusa no es la
URSS. Pero, sin lugar a duda, vuelve la Guerra Fría, ahora entre
potencias capitalistas.
basemtch@gmail.com