¿Guerra civil en Venezuela?

La advertencia o amenaza de violencia, que hizo el Arzobispo de Cumaná y de guerra civil que presagian otros voceros laicos de la oposición, constituyen una falsa justificación adelantada, de los esfuerzos organizados por Globovisión y otros medios de comunicación, para provocar violencia en Caracas e iniciar una guerra, que esos falsos profetas califican de civil. La justificación es, supuestamente, el proyecto de reforma a la Constitución, pero tal argumento es falso, pues motivo y urgencia para esa guerra es el interés de Bush por una oportunidad para derrocar y asesinar a Chávez, antes de agredir a Irán.

Tal agresión a Irán afectará el tráfico de buques petroleros en el Golfo Pérsico y provocará una severa crisis energética. Será entonces cuando Venezuela se constituya en la fuente de energía más segura y mejor ubicada, para sustituir el petróleo que procede de esa región del Medio Oriente hacia Estados Unidos. Frente a la amenaza, tenemos dos opciones: 1.- Nos bajamos los pantalones y entregamos el control de nuestro petróleo a las empresas estadounidenses, opción ésta que nos arrastraría a niveles de miseria y de pobreza que jamás antes sufrimos los venezolanos. 2.- Enfrentamos la guerra y la violencia con la que nos amenazan obispos católicos y otros voceros y lacayos del imperio. Sufriremos ciertamente, las consecuencias de la violencia con las que nos amenazan, pero Dios, nuestro coraje y determinación a ser libres para siempre, serán la garantía de que nunca más intentarán someternos por la fuerza, pues no podrán apoderarse de nuestro petróleo y perderán el que le suministramos hasta ahora.

La derrota del paro petrolero, que sufrió el imperio en diciembre del año 2002, rescató, para la nación venezolana, el control de su petróleo. Desde entonces deben pagar por él un precio justo y la nación venezolana camina por un sendero de soluciones a sus grandes problemas sociales. Por otra parte, Venezuela ha sido consciente y solidaria con las necesidades energéticas de las naciones latinoamericanas y caribeñas más urgidas y, frente a una crisis energética, de dimensiones planetarias, que se sucederá tras la agresión a Irán, no dejaremos sin petróleo a éstas, ni a ninguna otra nación latinoamericana o caribeña. El control, que ahora ostentamos, de nuestro petróleo, es la razón por la que se nos amenaza con una guerra, que califican de civil, calificativo falso, no hay dos sectores de venezolanos dispuestos al enfrentamiento armado, para dirimir diferencias políticas; por el contrario, cada vez son más las oportunidades de encuentro y reconciliación entre nosotros.

Las amenazas que vierten miembros de la Conferencia Episcopal y de guerra civil que hacen voceros de la oposición, constituyen la falsa justificación de la guerra que prepara el imperio, que iniciará con cualquier escaramuza, como esas que organizan Globovisión y otros medios, intencionalmente provocada, para luego ser incrementada por mercenarios. Antecedente de esta fórmula fueron los paramilitares colombianos posicionados en la finca Daktary, a las afueras de Caracas. Paramilitares y otros mercenarios como aquellos serán nuestros agresores; no habrá dos frentes de venezolanos, como fingen estos traidores que anuncian y justifican la violencia que el imperio planea, léase bien, contra todos los venezolanos, pues sólo así podrá ser luego calificada de guerra civil. Así que, compatriotas de oposición, no se crean ustedes a salvo de las perversidades que planean el imperio y sus lacayos. Sin embargo, tengo absoluta fe, en que esa guerra, Dios mediante, no saldrá como espera Bush. Dios, Patria, Socialismo o Muerte.


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