Decadencia y caída del Imperio yanqui

Caracas, 09 Feb. ABN ().- El mundo asiste a la decadencia y fin del Imperio yanqui, que declina por las mismas causas que condujeron a la caída de Roma, Francia, España, Alemania y Gran Bretaña, imperios que se apoderaron de gran parte del planeta por la fuerza de las armas y otras formas de dominación y que, como irremediablemente ocurrirá con Estados Unidos, desaparecieron ante la resistencia de los pueblos que conquistaron y por las crisis internas morales, políticas, sociales y económicas que padecieron.

La suerte corrida por aquellos imperios, parecen ignorarla George W. Bush y sus “halcones”, quienes negándose a aprender las lecciones de la historia, desataron una avalancha de muerte y destrucción por el mundo, en un acto de absurdo desafío a la incontestable verdad y experiencia que emanan de la misma, y a los principios morales y éticos que rigen la sociedad, por lo que hoy pagan el precio de su insensatez, con la rebelión de los pueblos, víctimas de sus genocidios y demás crímenes de lesa humanidad.

Más que la ignorancia, han sido la soberbia y prepotencia, que impregnaron la mesiánica doctrina del “Destino Manifiesto”, demencial invención de sus predecesores, arquitectos precursores del Imperio, las que han “iluminado” a Bush Jr. quien asegura escuchar la voz de Dios ordenándole invadir pueblos, locura que ha llevado al Imperio yanqui al borde del abismo del colapso, asediado hoy como lo fue la Roma de los últimos césares hace 2 mil años y la Berlín de Hitler hace 60, por los pueblos que un día invadieron.

La historia debe recordarle, que así como cayó Roma, derribada por intrigas intestinas y desde afuera por el avance de pueblos en rebeldía, de igual manera cayó el imperio de España, vencido por Sucre en Ayacucho; el francés de Napoleón en Waterloo; el III Reich de Hitler herido de muerte en Stalingrado; el de la Francia colonial en Argelia y Vietnam; el de Gran Bretaña, en América del Norte; en la India de Ghandi; en África, las Antillas y la China que envenó con opio, todos reducidos a polvo en menos de 2 mil años.

Hoy, América Latina y el Caribe, es el escenario donde comienza a ocultarse el sol del Imperio yanqui, que ocupó el lugar de los ya desaparecidos, y que al igual que aquellos, está condenado a morir, ante la nueva realidad que presenta una región, donde los pueblos sin mas armas que los votos, lo han desalojado de los territorios que en complicidad con serviles gobernantes y cómplices oligarquías criollas, sometían a sus pueblos condenándolos al hambre, la pobreza y explotación de sus riquezas.

Todo comenzó con el proceso liberador que tuvo lugar inicialmente en la Venezuela bajo el liderazgo de Chávez, que continuó en el Brasil de Lula, en la Argentina de Kirchner, en el Uruguay de Tabaré, en la Bolivia de Evo, y dentro de pocas horas habrá de proseguir en el Haití de Aristide, con el triunfo de Rene Preval, apoyado por un pueblo que se volcó a las urnas en multitudes bajo un ardiente sol, largas caminatas y prolongada espera, para darle la victoria sobre los títeres candidatos impuestos por los EEUU.

No obstante, la amnesia que afecta al Imperio podría agravarse en Haítí, tentando al “Nerón del Siglo XXI” y sus secuaces, a desconocer el triunfo de Preval, por lo cual es bueno recordarles que ese humilde pueblo que fue el primero de América Latina y el Caribe en conquistar su libertad, puede volver a repetir la hazaña que lo llevó a vencer al Imperio francés hace dos siglos.

El mejor y mas reciente ejemplo de ello, lo ofrece el pueblo Vietnam, que bajo la inspiración moral y política de Ho Chi Minh, “El que Ilumina” y la estrategia de Nguyen Giap, “El Volcán bajo la Nieve”, uno de los genios militares más grandes de todos los tiempos, venció a Francia y EEUU, asestándoles las más humillantes derrotas propinadas a país alguno en su historia, marcando el fin del imperio galo y el inicio del declive del imperio yanqui.

Pese a la serie de desastres diplomáticos y políticos sufridos desde entonces por el Imperio, el pueblo estadounidense, aún sin recuperarse del “Síndrome de Vietnam”, costo psicológico de una guerra que causó la muerte a cerca de 60 mil de sus hijos así como heridas y mutilación física y mental de centenares de otros miles más, se ha visto arrastrado por Bush Jr. y sus halcones a nuevas guerras como las lanzadas últimamente contra Irán y Afganistán.

Otro error de cálculo más del Imperio, provocado por su demencial ansia de dominación mundial y el afán de apoderarse del petróleo y del gas del Medio Oriente, vitales para sostener la insaciable sed de combustible que requieren sus industrias y su gigantesco parque automotor, el más grande del planeta y el compulsivo vicio del consumismo que el establishment ha sembrado en su población a fin de enriquecer aún más a los jerarcas comerciales, financieros e industriales del país, verdaderos amos detrás del poder.

La locura del “Nerón del Siglo XXI y sus “halcones”, es incurable, manifestándose sus peligrosos síntomas en futuras aventuras bélicas que pretenden lanzar contra otros pueblos como Irán, Siria y Venezuela, una vez fracasadas sus aventuras en Irak y Afganistán, donde sus tropas y las del servil Blair, se encuentran empantanadas, acosadas y diezmadas por la resistencia de su pueblo apoyado por otros hermanos árabes, que hasta hoy le han causado mas de 2.350 bajas mortales y mas de de 16.000 heridos.

Es la resistencia de los pueblos, que hace siglos o décadas atrás opusieron a Roma, Francia, España, Alemania, Gran Bretaña y otros imperios hasta vencerlos, y hoy se disponen hacerlo con el Imperio yanqui, no solo en Irak, Afganistán e Irán, sino también en nuestro continente, para poner fin a las diversas formas de dominación, unas militares, otras económicas y políticas impuestas por EEUU, sumergiéndolos, con apoyo de las oligarquías en pobreza, ignorancia, enfermedad y otras lacras sociales.

En nuestro continente, como ya se ha dicho, esa la lucha la lidera Hugo Chávez, quien enfrenta sin dar tregua al Imperio en los terrenos, político, económico y diplomático, y a partir de hoy también a Tony Blair, el Primer “monster” británico, y peón de Washington, quien en acto vergonzoso y sin provocación ninguna, “abrió un nuevo flanco” de la ofensiva que desde hace años, despliega Bush Jr. y sus “halcones” contra Venezuela, recibiendo de inmediato, la contundente respuesta del venezolano.

Fue la contestación de Chávez a la ofensa del inglés, una calificación con la nota más baja otorgada a quien, como el mandatario yanqui será relegado al oscuro lugar que le tienen reservado los pueblos a quienes les agraden, asesinan y violan sus derechos, como lo es el basurero de la historia.

Es que Chávez no está solo, pues las voces de otros pueblos y gobiernos se han alzado en rebeldía, apoyándolo en su misión que entre otros objetivos, tiene el de contrarrestar los globalizantes planes de EEUU, negándose a suscribir, junto con sus progresistas homólogos de la región, convenios que como trampas les ha tendido el imperio, como el anexionista ALCA, que pretendía apoderarse de los recursos naturales de América Latina y el Caribe, relegándolo por iniciativa de esos presidentes a insignificantes “mini-alcas” suscritos a nivel bilateral.

Esos y otros avances hacia la soberanía regional, son los que han hecho retroceder al otrora todopoderoso Imperio hasta un punto donde ya no hay cabida para sus pretensiones de recuperar el dominio que antes ejercía sobre pueblos y gobiernos, asediado por la nueva realidad que vive el subcontinente, sustentada en el ideal de integración de Bolívar rescatado por Chávez, quien lo está haciendo realidad junto con sus homólogos, a través de Petrosur, Petrocaribe y otros ambiciosos proyectos energéticos.

Otro golpe asestado a los EEUU en lo político, económico y social con el pleno respaldo de Chávez y demás mandatarios regionales, y que evidencia al declive del Imperio y de su influencia en la región, es la conformación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, creada el 9 de diciembre de 2004 en Ayacucho, coincidiendo con el 180º aniversario de la batalla, que librada por Antonio José de Sucre, puso fin al dominio del Imperio español en América del Sur.

Otra prueba del deterioro que presenta la fortaleza Imperial, se está dando en el propio corazón de la nación, donde las protestas proliferan en todos los sectores de la opinión pública estadounidense, que ha reducido a sus más bajos niveles, los favorables índices de popularidad y confianza que hasta hace algunos meses otorgaba a Bush Jr. por sus guerras contra Irak y Afganistán, y que ahora la mayoría condena por considerarlas inmorales e ilegales.

La más reciente manifestación de rechazo de ese tipo, se dio esta semana durante el homenaje póstumo rendido en Atlanta a Coretta King, viuda de Martin Luther King el luchador de los derechos civiles de los negros y Premio Nobel de la Paz, asesinado en 1968, cuando en presencia de Bush hijo y su padre, otro criminal, quien lanzó la primera “guerra del Golfo” contra Irak, en la que perecieron decenas de miles de hombres, mujeres y niños de ese país, fueron condenadas las políticas sociales y bélicas del actual mandatario yanqui.

Uno de los oradores, el reverendo Joseph Lowery, le recordó al “Nerón del Siglo XXI”, que en sus mensajes, Coretta deploraba la pobreza que afecta a millones de negros y latinos en los EEUU y se oponía a las políticas de guerra de Bush Jr. y condenaba la desatención de la pobreza por parte del gobierno yanqui, al denunciar la muertes de inocentes por las bombas lanzadas por el Imperio cuyos líderes mintieron para justificar ese crimen.

“Dijeron, -recordó el religioso- que Bagdad poseía armas de destrucción masiva, comprobándose que se trato de una falacia. “Pero Coretta sabía y nosotros también, -acusó el religioso- que hay armas de humana dirección aquí en los EEUU, donde la pobreza abunda para millones de personas. Para la guerra, -indicó Lowery, dirigiendo su mirada al mandatario- hay más billones de dólares, pero no hay más para los pobres.”

El ex Presidente Jimmy Carter, otro de los asistentes, se sumó a las críticas contra el gobierno imperial denunciando el racismo imperante entre sus líderes, como ocurrió cuando el huracán Katrina azotó a los estados del Sur de mayoría negra, mientras Bush, ignorando la magnitud de la tragedia que causó la muerte de mas de un millar de negros, tocaba la guitarra en una fiesta en California y Condoleezza compraba finos zapatos en una tienda de la Quinta Avenida de Nueva York.

Como terrible paradoja frente a esos llamados de paz, de justicia social y equidad, hechos por esos y otros sectores de la sociedad estadounidense, el Emperador y sus “halcones” han presentado un proyecto de presupuesto que solicita 39.600 millones de dólares para gastos militares o “defensa”, adicionales a otros 50 mil millones más para la guerra de Irak, en la que han gastado otros cientos de miles de millones en los casi tres años que dura esa criminal guerra, que tiene al borde de la bancarrota a un Imperio en decadencia.

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